Las declaraciones del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien rechazó públicamente el apoyo de los partidos tradicionales y aseguró que no tiene por qué aceptar adhesiones de políticos que ahora buscan a dónde ir, encontraron respuesta directa de los jefes del Centro Democrático y Cambio Radical.
Germán Córdoba, jefe de Cambio Radical, fue el primero en trazar la distinción. A su juicio, cuando De la Espriella habla de partidos tradicionales que colaboraron con el gobierno del presidente Gustavo Petro, esa crítica no apunta a su colectividad.
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“Cambio Radical, como el Centro Democrático, fueron los únicos partidos verdaderamente opositores desde el primer momento”, afirmó en entrevista con Caracol Radio, y agregó que ambas organizaciones denunciaron ante la opinión pública los excesos del actual gobierno sin haber hecho parte de su coalición en ningún momento.
Córdoba también recordó que el vínculo entre De la Espriella y Cambio Radical no es nuevo ni unilateral. Según explicó, varios candidatos al Congreso de esa colectividad manifestaron simpatía abierta por la campaña del candidato durante las elecciones legislativas, y algunos de quienes hoy ocupan una curul fueron electos sin que De la Espriella ni su equipo rechazaran ese respaldo en ningún momento.
“Hay gente cercana a esa campaña que siempre nos ha hecho invitaciones para ser parte de ella”, sostuvo Córdoba, que subrayó que esa historia compartida hace difícil entender el portazo que el candidato le ha dado a su partido.
Cambio Radical decide en abril
Pese a ese historial de cercanía, Córdoba aclaró que el partido aún no ha tomado una decisión formal sobre a quién respaldar. La colectividad acordó en su reunión de esta semana consultar estructuras regionales y líderes locales antes de pronunciarse públicamente. El plazo que fijaron es la primera semana de abril.
En la mesa están los nombres de De la Espriella y de Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático con Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial.
El criterio para decidir, precisó Córdoba, no será el beneficio interno del partido ni ningún tipo de acuerdo bajo la mesa, sino cuál de los dos tiene mayores posibilidades reales de derrotar al continuismo en las urnas. “Aquel que pueda derrotar al continuismo será la opción que el partido escoja y con él trabajaremos infatigablemente”, dijo.
Vallejo desvía el debate hacia las propuestas
Gabriel Vallejo, presidente del Centro Democrático, optó por una respuesta diferente a la de Córdoba y sin confrontar directamente a De la Espriella, descartó que la discusión sobre adhesiones y apoyos sea lo verdaderamente relevante para los ciudadanos colombianos.
Señaló en el mismo medio de comunicación que lo urgente es explicarle al país cómo se resolverán problemas concretos: la crisis del sistema de salud, la parálisis en la construcción de vivienda de interés social y la situación de más de dos millones cien mil jóvenes de entre 18 y 28 años que ni estudian ni trabajan en Colombia, una cifra que calificó como una tragedia social de proporciones considerables.
“Las peleas de los políticos fatigan a la gente”, resumió Vallejo, que insistió en que la discusión sobre quién apoya a quién no le resuelve nada a ese ciudadano que sale a rebuscarse el sustento cada día.
Vallejo también minimizó las críticas que ha recibido Valencia por aceptar el respaldo de exfuncionarios del gobierno de Juan Manuel Santos. Argumentó que una campaña de vocación cívica convoca a ciudadanos de distintos sectores y trayectorias, y que concentrarse en el análisis de cada adhesión individual distrae de los problemas reales que enfrenta el país.
A su juicio, lo que debe orientar el debate es cómo recuperar el sistema de salud, cómo reactivar la vivienda y qué alternativas concretas se les ofrecen a los jóvenes que hoy no encuentran oportunidades en Colombia.
Sobre los roces entre militantes de las dos campañas, Vallejo pidió no perder el foco. Recordó que el adversario que la oposición debe enfrentar es el candidato que encarna la continuidad del actual Gobierno, y llamó a preservar la unidad de todas las fuerzas disponibles de cara a una segunda vuelta.