Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, tiene clara la brújula de su campaña: su adversario no es Abelardo de la Espriella, segundo en las encuestas, ni Paloma Valencia, sino el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Así lo planteó en una reciente entrevista en la que también abordó sus diferencias con la gestión del presidente Gustavo Petro, la designación de su fórmula vicepresidencial, los procesos de paz y las presiones que dice recibir desde Washington.
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Consultado en el medio El País sobre cuál de sus dos principales rivales representa un desafío electoral mayor, Cepeda rechazó la premisa por completo: “Paloma también es ultraderecha. No comencemos a hacer ficción, a hacer operaciones de maquillaje o disfraz. Paloma es Uribe”.
Sobre la senadora, afirmó que “sí está intentando recubrirse de centro y negar cosas que es, pero siempre se le sale el extremismo”. La conclusión fue directa: “Nuestro enfrentamiento es claro: no es con Paloma ni con Abelardo, es contra Uribe”.
Para Cepeda, esta disputa va más allá de las candidaturas individuales: “En Colombia y en el mundo se enfrentan dos concepciones, más acentuadas y decantadas que en 2022. Yo represento la visión de futuro, para el país y para el planeta”. Frente a eso, describió la propuesta contraria como “la seguridad entendida con una política del odio”.
Corrupción, la deuda del Gobierno
El candidato de izquierda reconoció diferencias con la gestión de Petro, a pesar de que se ha identificado como el encargado de continuar con las políticas del actual Gobierno, y situó en la lucha anticorrupción el principal debe del actual período: “En Colombia ya no es un desvío, se ha vuelto un sistema. Aquí se cogobierna con la corrupción; no este Gobierno, todos los Gobiernos. Hay instituciones en las cuales todas las prácticas están profundamente contaminadas, en todos los niveles del Estado”.
Su diagnóstico se traduce en que “eso ha faltado. Es una lucha que hubiéramos podido enfatizar y dar de una manera mucho más clara”.
Sobre su relación con el presidente Petro, el aspirante del Pacto Histórico ― partido político del jefe de Estado―, fue reservado: “Lo veo con frecuencia, tenemos conversaciones, pero soy muy respetuoso y las trato con mucha confidencialidad”.
Y sobre la conducción de su campaña, no dejó margen a interpretaciones: “Mi campaña tiene un solo estratega y soy yo”.
La designación de Aida Quilcué como compañera de fórmula vicepresidencial generó críticas por compartir bases electorales con el candidato. Cepeda las desestimó: “No es posible que en un país donde están exterminando 70 pueblos indígenas haya que decir por qué uno elige a una mujer indígena como su fórmula vicepresidencial. Eso, a mi modo de ver, es un síntoma de lo mal que estamos”.
Sobre los votos que pueda sumar esa decisión, fue explícito: “Eso no movió mi decisión. Para mí, lo importante es el significado, la trascendencia y el simbolismo”.
Cepeda confirmó que ya percibe gestiones concretas en su contra desde Estados Unidos: “Figuras de la extrema derecha, el propio expresidente Uribe y colaboradores cercanos, han viajado a Washington y a Florida para pedir que me investiguen. Incluso hay una carta solicitándolo”.
Frente a eso, reclamó respeto: “Exijo respeto por mi aspiración, por la aspiración del Pacto Histórico y por los millones de personas que han depositado su confianza en nosotros”.
Paz y límites éticos
Sobre los métodos utilizados por el Gobierno en materia de seguridad, Iván Cepeda marcó distancia: “Los bombardeos y el glifosato me provocan profundo sentimiento crítico. Yo en principio no lo haría, pero no puedo dar absoluta certeza de que así será”.
Respecto al ELN, no cerró la puerta a retomar negociaciones si llega a la presidencia: “Es una muy alta posibilidad, si existen unas condiciones”, y valoró lo avanzado durante este Gobierno como “una experiencia acumulada muy valiosa que no debe ser desperdiciada”.