La presentación de 13 detenidos por microtráfico en Bogotá provocó una reacción inesperada durante la rueda de prensa encabezada por la Policía Metropolitana y el alcalde Carlos Fernando Galán.
La situación atrajo la atención no solo por el anuncio oficial, sino por el comportamiento de varios de los capturados ante la presencia de la prensa.
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Las imágenes captadas durante el traslado mostraron cómo algunos de los presuntos miembros de la banda Los Cats realizaron gestos obscenos y señales con las manos frente a las cámaras.
Estos actos fueron interpretados como burlas hacia el sistema de justicia, generando indignación en la opinión pública.
La policía informó que los detenidos estarían vinculados a una estructura dedicada a la venta de estupefacientes en la zona central de la ciudad, específicamente en la localidad de Santa Fe. Este grupo, que presuntamente operaba con cierta organización, fue desarticulado tras un operativo que permitió su captura.
Durante la rueda de prensa, los gestos de los capturados se repitieron en varias ocasiones, incluso antes de que comenzara el acto oficial. Una de las escenas más comentadas ocurrió cuando una mujer esposada alzó las manos mostrando señales groseras hacia las cámaras. Otros detenidos, también esposados, realizaron figuras con los dedos, entre ellas la conocida “V”, posando con tranquilidad ante los fotógrafos y periodistas.
Las autoridades organizaron la presentación en la sede de la Policía Metropolitana, y mientras preparaban el escenario, los detenidos continuaron con actitudes que parecían desafiar a quienes los custodiaban y a la sociedad en general.
El incidente dejó en evidencia la tensión que rodea a este tipo de operativos y la percepción pública sobre el alcance de la justicia en casos de microtráfico.
Sobre la captura de la banda criminal
La desarticulación de Los Cats, grupo vinculado al microtráfico en el parque Santander de Bogotá, marcó un nuevo avance en la lucha contra el crimen en el centro histórico de la capital.
Las autoridades confirmaron que la banda perdió su capacidad operativa tras una ofensiva coordinada que culminó con la captura de trece personas y la incautación de drogas, armas de fuego y dinero ilegal.
Los operativos, desarrollados en Santa Fe y Soacha, fueron posibles luego de trece meses de investigación. El brigadier general Giovanni Cristancho Zambrano, comandante de la Policía Metropolitana, indicó que los detenidos —ocho hombres y cinco mujeres, todos extranjeros— tenían antecedentes judiciales.
Entre los capturados se encuentran alias El Viejo, considerado el cabecilla y coordinador logístico, junto a alias Anuel, quien distribuía la droga, y dos mujeres, La Ñata y La Flaca, señaladas de usar a sus hijos menores en las operaciones.
La pesquisa estuvo a cargo de la Seccional de Investigación Judicial (Sijín) con apoyo de un agente encubierto. El seguimiento incluyó interceptaciones telefónicas, entrevistas y análisis de cámaras de seguridad. La Fiscalía General, Migración Colombia y la Secretaría de Seguridad también participaron activamente en la operación.
<i>Modus operandi </i>
La organización empleó estrategias poco convencionales para camuflar los estupefacientes. De acuerdo con la Policía Metropolitana, la droga se escondía en árboles, sillas del parque, paredes de la iglesia San Francisco, puestos ambulantes de dulces e incluso en partes íntimas de los traficantes.
El agente infiltrado documentó que algunas dosis eran ocultadas en pañales de niños, aprovechando la presencia de menores para simular desplazamientos familiares y evitar controles policiales.
Los estupefacientes llegaban desde Soacha transportados por adultos acompañados de niños, lo que permitía a la red moverse con aparente normalidad y reducir el riesgo de ser detectados. Esta modalidad fue central en el funcionamiento de Los Cats y complicó la labor de las autoridades durante meses.