La creadora de contenido española Paula Díaz publicó un video desde su residencia en Colombia, en el cual relató su experiencia al intentar usar una olla a presión local, conocida también popularmente como olla pitadora.
En las imágenes, se observa cómo la mujer forcejea con la tapa y comenta: “Bueno, esta es una olla a presión en Colombia, que aquí se llaman ollas pitadoras. La estoy intentando cerrar y no soy capaz. ¿Me ayudas?”, aseguró.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
Durante el proceso, enfrenta dificultades con la goma de la tapa: “Ah, no, y se salió la goma. ¿Y ahora qué hago? Bueno. Ah, se hace aquí. Uy. Ya está. Fácil”. Más adelante, se refiere al reto de abrirla: “Y ahora a abrirla, que se supone que es más difícil aún que cerrarla. Se sale toda la goma y el... Ahí va. Y la goma se ha caído dentro ahora. Bueno, sí es complicado, la verdad”.
Los seguidores de la española le dieron consejos para aprender a usar esta olla: “Busca las flechas que están grabando en la tapa y la olla. Alinear y así entra fácil”, o “Eso con un poquito de práctica se vuelve fácil”.
Otros recordaron sus propias dificultades al usar la olla por primera vez: “No existe colombiano que no haya luchado cerrando o abriendo una olla pitadora” y “La tapa se ve redonda pero es ovalada, tiene su único lado para entrar fácil y salir y siempre hay que sacarle el aire alzando la válvula antes de quitar el seguro”.
Las ollas pitadoras tradicionales, las más populares en Colombia, suelen estar hechas de aluminio, con cierre interno y válvula sonora, mientras que las modernas pueden ser de acero inoxidable y contar con sistemas de seguridad adicionales y externos por lo que es menos difícil cerrarlas.
Las ollas a presión transformaron la forma de cocinar a partir de un principio físico simple: elevar la presión para aumentar la temperatura de cocción y acelerar el proceso. Aunque la idea surgió en el siglo XVII, fue recién en el siglo XX cuando este utensilio se integró masivamente a los hogares, revolucionando la cocina cotidiana.
El primer concepto de este invento se remonta a 1679, cuando Denis Papin presentó su “digestor de vapor”. Este recipiente cerrado, que impedía la fuga de vapor, permitía alcanzar temperaturas mucho más altas y, en consecuencia, reducir de forma sorprendente los tiempos de cocción.
Según datos históricos, “el vapor generado por el calentamiento aumentaba la presión interna, permitiendo a su vez que los alimentos se cocinaran a temperaturas más altas de las acostumbradas, reduciendo así el tiempo de cocción”.
Aunque Papin no vio su invento extendido en su época, su diseño sentó la base de las ollas modernas. En los siglos XVIII y XIX, distintas mejoras técnicas facilitaron su perfeccionamiento, pero recién en 1919 el español José Álix Martínez patentó la primera olla exprés doméstica, acercando el invento a los hogares.
En Colombia, la empresa Imusa introdujo la primera olla de aluminio en 1935, un hito local que marcó el inicio de su popularidad en la región.
Hacia finales del siglo XX, entre 1990 y 2000, surgieron las primeras ollas exprés eléctricas, que ofrecían un control más fácil y preciso de la temperatura y el tiempo de cocción. Desde el año 2000, la innovación ha sido constante y hoy existen versiones multifuncionales con funciones como cocción lenta y programación automática.
Actualmente, estos utensilios están fabricados en acero inoxidable 18/10 y pueden reducir el tiempo de cocción hasta en un 70% conservando nutrientes, también existen eléctricas de fácil manejo.
Las ollas a presión, tanto en su versión manual como eléctrica, siguen siendo aliadas fundamentales en la cocina gracias a su eficiencia, versatilidad y capacidad para conservar los sabores y nutrientes de los alimentos.