La industria de hidrocarburos en Colombia cerró 2025 con un balance negativo al profundizar el descenso experimentado en el periodo previo y mostrar claros signos de estancamiento estructural. Según el último informe de la Cámara Colombiana de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), el país registró una producción promedio de 746.000 barriles diarios de petróleo, lo que representó una disminución del 3,4% respecto a 2024. En términos absolutos, esto equivale a una reducción de 26.200 barriles por día.
El impacto acumulado durante todo el año es contundente: Colombia dejó de producir alrededor de 9,6 millones de barriles de petróleo, con una repercusión fiscal estimada en USD660 millones (alrededor de $2,7 billones). El cálculo se hizo al considerar un precio promedio del crudo Brent, de referencia para Colombia, de USD69,04 por barril y una tasa de cambio promedio de $4.052,89. Para dimensionar la magnitud de la cifra, basta recordar que esos $2,7 billones equivalen a casi el 30% de los recursos que el Gobierno nacional espera recaudar con la emergencia Económica Decretada para atender la actual ola invernal, cuyo objetivo es recolectar cerca de $8 billones.
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El seguimiento del gremio muestra que la producción de petróleo inició 2025 con 769.800 barriles diarios en enero y concluyó en diciembre en 747.200 barriles diarios, lo que evidenció una baja cercana al 2,9% tan solo en ese intervalo. El comportamiento a lo largo del año resultó irregular: luego de un primer trimestre a la baja, seguido de una caída más fuerte en abril, la producción se estabilizó alrededor de los 750.000 barriles diarios en el tercer trimestre y cerró el año con una levísima recuperación.
Campetrol identificó múltiples factores detrás de la caída. Uno de ellos es la declinación natural de los campos tradicionales —estimada en 22%— y diversas afectaciones operativas. Al respecto, el Grupo Ecopetrol acumuló entre enero y septiembre 2,15 millones de barriles en producción diferida, es decir, que no pudo extraerse en el momento previsto debido a interrupciones técnicas, operativas o externas. El fenómeno fue más agudo en el segundo trimestre del año.
Ante esto, el presidente ejecutivo de la Cámara, Nelson Castañeda, anotó que revertir estos resultados requiere:
- Gestionar la conflictividad en los territorios.
- Desarrollar los proyectos offshore (costa afuera)
- Yacimientos no convencionales (fracking).
- Aumentar el factor de recobro de los campos actuales.
- Mejorar la competitividad para la firma de nuevos contratos, así como aumentar la actividad exploratoria.
El gas también se desploma y marca su peor registro en una década
Por su parte, el segmento gasífero tampoco se salvó de la tendencia negativa. El gas comercializado —el que efectivamente llega a hogares e industrias— se ubicó en un promedio de 794,2 millones de pies cúbicos diarios (mpcd), cifra 17,1% menor a los 958,5 mpcd de 2024. El año arrancó con niveles por encima de 820 mpcd, pero el descenso llevó la producción a 793 mpcd hacia el segundo semestre, y culminó diciembre con tan solo 693 mpcd. La última cifra constituye el nivel mensual más bajo para el país desde 2015.
La producción de gas fiscalizado —es decir, la que es registrada de manera oficial y paga regalías— promedió 1.258,5 mpcd durante 2025, una contracción del 12% respecto al año anterior, lo que significa una merma de 169,4 mpcd. En enero se produjeron 1.314 mpcd, y en diciembre solo 1.192 mpcd, lo que registró una disminución neta del 9,3% en esos 12 meses.
¿Por qué cayó tanto la producción gasífera? La respuesta radica en la estructura del sector y está en la declinación natural de los yacimientos, muchos de los cuales están en etapa de agotamiento. Además, la concentración operativa es elevada, debido a que el 80% de la producción proviene de apenas 12 campos. Tres de los principales sufrieron duras caídas:
- Cusiana: -32%.
- Clarinete: -30,8%.
- Cupiagua: -23,7%.
Un sector rezagado frente a la economía nacional
Mientras la economía nacional alcanzó un crecimiento de 2,6% en 2025, el PIB del sector de hidrocarburos retrocedió un 3,1%. La contracción estuvo concentrada en las actividades de extracción de petróleo y gas natural, que decrecieron 4,3%, mientras la refinación apenas varió -0,3%. Estos dos últimos años de resultados negativos contrastan con las señales de recuperación de otros sectores económicos.
Las caídas son sostenidas:
- Durante el cuarto trimestre de 2025, la industria de hidrocarburos acumuló el séptimo trimestre consecutivo de variaciones negativas (-1,1%).
- La extracción de petróleo y gas bajó 2,9% en ese periodo, y la refinación mostró un tímido crecimiento de 2,9%.
Dicho comportamiento se observa también en el peso del sector en el PIB. En 2013 alcanzaba el 5,7%; en 2025, solo representa 3,5%. Al desglosar las actividades de extracción de petróleo y gas, pasaron de 4,5% del PIB a 2,4%, una caída considerable que refleja el menor protagonismo del sector en la economía colombiana.
Castañeda afirmó que “el desempeño confirma que la pérdida de dinamismo del sector ya no es coyuntural: su participación en el PIB se ha reducido de manera persistente (3,5% en 2025 frente a 5,7% en 2013)”.
Golpe a las finanzas públicas
El declive en producción se reflejó en los ingresos del Estado. En 2024, último año con datos completos, los ingresos petroleros alcanzaron $21,7 billones, apenas el 7,7% del total de ingresos del Gobierno Nacional Central (GNC), cuando en 2023 fueron $41,7 billones y representaron el 14,1%. La diferencia representa una caída del 45,3% en el peso del sector.
Para dimensionar el contraste, en el boom petrolero (2012–2014), el petróleo llegó a ser cerca de 20% de los ingresos nacionales.
A lo largo de la última década (2015–2024), el sector generó $145 billones para el GNC y $67 billones en regalías para las regiones, lo que sumó $212 billones, equivalentes al 15,4% del PIB de 2024.
La caída de precios internacionales agudizó la baja de ingresos. El Brent pasó de USD80,5 por barril en 2024 a USD69,04 en 2025 (-14,3%), mientras la tasa de cambio tuvo apenas un ajuste marginal.
Nelson Castañeda resumió que “es necesario recuperar los niveles de producción asegurando condiciones operativas en territorio, viabilizar proyectos estratégicos, fortalecer la competitividad y la certidumbre para atraer inversión, y reactivar la exploración, de modo que el sector vuelva a aportar de forma significativa al crecimiento”.