Salvador, extrabajador de un call center de brujería en Colombia, reveló en el pódcast Historias Paranormales, conducido por el antropólogo y periodista Esteban Crúz, los mecanismos internos detrás de las estafas esotéricas en internet.
A través de su testimonio, describió cómo estas oficinas operan mediante manipulación emocional y promesas de rituales de amor, logrando que mujeres jóvenes, principalmente migrantes latinoamericanas en Estados Unidos, entreguen sumas considerables de dinero con la esperanza de resolver problemas afectivos o alcanzar objetivos personales.
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“Llegué a ese ambiente porque estudiaba música en Chapinero y tenía pocos recursos”, narró Salvador. Inicialmente, realizó retiros bancarios para venezolanos, quienes luego lo invitaron a las oficinas esotéricas.
“Me ofrecieron ochenta mil pesos por cada retiro, más de lo que recibía en otros empleos”, relató. Así, se sumó a una estructura que, según su experiencia, podía llegar a agrupar hasta cincuenta trabajadores, cada uno en su propio cubículo, gestionando varias consultas al mismo tiempo.
El funcionamiento de las oficinas, detalló Salvador al pódcast, era clandestino y con roles definidos. “Hay una persona a la que llaman el ‘chamán’, que se disfraza, se coloca collares y se sienta ante un altar. Se encarga de videollamadas, videos de rituales y personalizar los trabajos para los clientes”, indicó. Aunque el negocio se ubica en Colombia, el público principal son latinos residiendo en Estados Unidos, “porque allá la tarifa parte desde cuatrocientos dólares”.
La clave de la estafa esotérica, según Salvador, radica en la captación emocional de las víctimas. “Uno maniobraba guiones y jugaba mucho con la cabeza de las personas, aprovechando lo que cuentan.
Las ‘consultas’ inician gratis, pero de inmediato la historia se adapta para justificar un pago”, afirmó. Relató que, tras simular rituales y grabar vídeos donde un velón explota intencionadamente, se convence al cliente de la existencia de fuerzas ocultas, lo que desencadena nuevos cobros. “Desde ahí empieza la verdadera pedidera de dinero, y uno puede estar meses con un solo cliente”, reconoció.
Sobre las estrategias, Salvador confesó que el discurso varía según el origen del cliente. “Si es mexicano, se menciona la Santa Muerte; si es cubano, se usan elementos de santería; con colombianos, se recurre a los muertos o a la Virgen”, explicó.
Aseguró que la manipulación llega a tal grado que, incluso, optaba por asumir el personaje de bruja. “Siempre me hacía pasar por una bruja; así hablaba con afecto para generar confianza”.
En cuanto al perfil de quienes caen en estas redes de fraude espiritual, Salvador subrayó, en diálogo con Historias Paranormales, que predominan “mujeres jóvenes, migrantes, que quieren atraer a un hombre”.
“Los hombres solicitan suerte o dinero; ellas solo piensan en enamorar a alguien, incluso si nunca han tenido relación con esa persona”, agregó. Subrayó que, a pesar de la creencia de que la estafa afecta a personas humildes, el cliente recurrente suele contar con recursos. “Tuve una clienta en Miami que gastó más de treinta mil dólares intentando recuperar a alguien”, contó.
El flujo económico se sostiene mediante tácticas progresivas. Salvador relató que tras un primer pago bajo, el “trabajo” se encarece con cada supuesta dificultad añadida.
“El primer pago es barato, después viene el resto. Siempre se inventan obstáculos para justificar más materiales y cobrar otra vez”, detalló. Explicó que los videos personalizados de altares o rituales en realidad son los mismos para todas las personas, únicamente cambia la foto del cliente.
Las peticiones de daño también ocupan un lugar en la operativa. “A veces solicitaban rituales perjudiciales, incluso para dañar a un niño. Esos cobros siempre eran mayores”, confesó. Dentro de la oficina, había instrucciones específicas para manejar estas situaciones. Salvador reconoció que “algunos empleados realmente creían en los rituales, otros sabían que era solo una manipulación”.
El impacto psicológico en quienes trabajan en esta industria es significativo. “Psicológicamente es fuerte, porque uno engaña a mucha gente y la fe que te depositan pesa. Uno puede ganar bien, pero la racha negativa llega. Esa gente vive mal, el dinero no luce”, admitió.
Según Salvador, el negocio de la brujería en internet está en decadencia. Explicó ante Esteban Crúz que las oficinas han mermado su actividad por el fortalecimiento de los controles policiales y el aumento de la desconfianza hacia los servicios virtuales.
“Siento que ese negocio se está acabando. Ahora, con la inteligencia artificial, se pueden falsificar imágenes de brujos famosos y sofisticar la estafa, pero la confianza del público está por el piso”. aseguró el hombre identificado como Slavador en el podcast de Esteban Cruz.
En los tramos finales del programa, Salvador dejó una advertencia: quienes buscan soluciones mágicas deberían repensar sus gastos y desconfiar de promesas de milagros en línea.
Recordó que muchas personas terminan desilusionadas, incluso si logran lo que deseaban por estos medios. Su testimonio evidencia heridas emocionales profundas y una permanente insatisfacción, tanto en las víctimas como en quienes desarrollan el fraude espiritual.