El sufrimiento de colombianos retenidos en Estados Unidos alcanzó un nuevo nivel de urgencia tras el mensaje altamente visible de un grupo que permanece bajo custodia de ICE en la prisión Correccional Jackson Parish, en Luisiana.
Entre solicitudes directas de asistencia al gobierno de Colombia y los medios, expusieron su realidad: “Llevamos entre 60 y 90 días esperando a ser repatriados en nuestro país. Todos ya firmados nuestras respectivas órdenes de deportación y salida voluntaria emitida por un juez de migración”, expresó Jonathan Gamboa, que indicó que tiene meses privados de la libertad.
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A esta denuncia se sumó Bryan Moreno, que mensionó que su detención cruza los tres meses: “Llevo noventa y un días detenido”, y compartió el temor que invade a todos los internos: “Tenemos miedo de las represalias que puedan tomar ICE y la correccional en nuestra contra por la publicación de este video”.
El relato de Giovanni añadió otra dimensión, evidenciando el drama de las familias: “Llevo sesenta y tres días retenido con mi hijo”.
Las condiciones del centro generaron una especial preocupación. “Nos encontramos en pésimas condiciones de salud, alimentación, higiene. El trato del personal a cargo es denigrante”, señaló el grupo en una declaración colectiva.
El testimonio de Juan Pablo reforzó la presencia de vínculos familiares detenidos: “Estoy aquí con mi papá hace sesenta y dos días”, mientras Fabián detalló: “Llevo sesenta y cuatro días retenido”.
El mensaje también arrojó luz sobre el hacinamiento en el penal: “Hay catorce celdas, cada una con más de cien personas de diferentes países”, indicaron. William Hernández y Diego sumaron cifras al recuento al precisar: “Llevo cincuenta días retenido acá” y “treinta días detenido” respectivamente.
El grupo subrayó su situación jurídica al reclamar: “No estamos siendo detenidos ni pagando una condena. Estamos en paso de este sitio a la espera de que se nos sea reprogramado un vuelo que se nos fue cancelado hace más de un mes”. Su petición concluyó con una frase: “Esperamos libertad”.
Colombiano que estuvo detenido en Venezuela relató su experiencia en las cárceles del régimen de Maduro
Manuel Alejandro Tique, un trabajador humanitario colombiano que estuvo diecisiete meses detenido en Venezuela, fue liberado el 9 de febrero de 2026, contó en Noticias Caracol su experiencia detenido en una prisión del país vecino.
Su arresto ocurrió en el marco de su labor con el Consejo Danés para Refugiados, cuando ingresó a Venezuela para realizar capacitaciones. Tras su llegada, agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar lo retuvieron sin explicaciones claras y lo trasladaron a la cárcel de máxima seguridad El Rodeo, donde permaneció aislado y en condiciones muy restrictivas.
Durante su cautiverio, Tique compartió celda con cerca de veinte colombianos, aunque en el pasado había más de treinta y cinco. Describió las condiciones del lugar como “una celda de cuatro por dos metros cuadrados, un camarote de cemento, la letrina al lado y olores de desechos”, sumado a la incomunicación permanente: “todo el tiempo incomunicado”.
Su primer acceso al patio ocurrió recién tras tres meses y fue por veinte minutos. Sobre las acusaciones de terrorismo y conspiración, Tique señaló que nunca recibió una notificación formal ni argumentos claros, y que la excarcelación tampoco se explicó oficialmente, simplemente le entregaron una boleta y salió junto a otros tres venezolanos.
Su liberación renovó el reclamo de las familias de los colombianos que siguen detenidos en Venezuela. Lorena Espitia, hermana de uno de los presos, pidió ayuda urgente tanto al gobierno de Colombia como al de Venezuela y desmintió las acusaciones de terrorismo contra su hermano, aludiendo que “es un campesino que toda su vida le ha dedicado a las labores del campo”. Tras salir de prisión, Tique enfrenta dificultades para adaptarse a la vida cotidiana y reorganizar sus actividades laborales.