El caso de Kevin Arley Acosta Pico, el niño de siete años con hemofilia A severa que falleció tras un golpe en la cabeza y por no haber recibido los medicamentos para contrarrestar su condición de salud, reveló la cadena de dificultades en el acceso a medicamentos para otros familiares con la misma condición.
En medio del debate público por las declaraciones del presidente Gustavo Petro y del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, la familia denuncia la persistencia de obstáculos para recibir el tratamiento que necesitan.
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Sergio Torres, primo de Kevin y también diagnosticado con hemofilia tipo A severa, la situación se agrava por la herencia de la enfermedad.
“Quiero reiterar que no tengo el medicamento en actualidad. También tengo el diagnóstico de hemofilia tipo A severa”, expresó Torres en entrevista con Noticias Caracol.
En la misma conversación, detalló la situación de otros dos familiares: “Mi sobrino de 30 meses está en la ciudad de Bogotá y mi primo de 10 años en el municipio de San Alberto César. Ninguno nos hemos cambiado de lugar de residencia. Seguimos en el mismo lugar y hasta el día de hoy no nos han hecho llegar el medicamento”.
La hemofilia A severa es un trastorno hereditario que impide la coagulación normal de la sangre, exponiendo a quienes la padecen a hemorragias potencialmente mortales. El tratamiento consiste en la aplicación periódica de un factor de coagulación, esencial para prevenir crisis.
Cambios en la IPS
Torres narró al medio mencionado que hasta diciembre la IPS Medicarter administraba el tratamiento. “La IPS Medicarter nos venía aplicando el medicamento hasta el mes de diciembre, pero el 31 de diciembre nos llaman y nos dicen que han terminado el contrato con la nueva EPS”, relató.
El pariente de Kevin agregó que, poco después, la IPS Integral Solutions les pidió acercarse para una nueva evaluación: “La IPS Integral Solutions nos llamó aproximadamente el 26 de enero y nos manifestó que teníamos que acercarnos para que nos diera el hematólogo la formulación del medicamento y nos realizáramos unos exámenes para iniciar todo el proceso desde cero”.
El proceso fue interrumpido abruptamente. “Aproximadamente ese mismo día, 28 de enero, nos llama la IPS a mencionarnos que no podían continuar con el proceso porque no habían firmado un contrato con la EPS”, destacó Torres sobre su experiencia en Bucaramanga.
Actualmente, ninguno de los familiares ha recibido la profilaxis que requiere cada 28 días. “En mi condición de hemofilia, debo dejar claro que en lo que hemos transcurrido del mes de febrero del año 2026 no hemos recibido el medicamento que debe ser aplicado cada 28 días, que es la formulación en el caso de nosotros de la familia”, sostuvo Torres a N]oticias Caracol quien precisó que su última dosis fue el 2 de diciembre de 2025, la de su hermano el 18 de diciembre y la de su primo menor el 22 de diciembre.
Uno de los episodios más graves ocurrió con su hermano, quien sufrió una caída en su casa el 8 de enero de 2026 y debió ser hospitalizado. “A él se traslada a la ciudad de Bucaramanga, al centro que conoce de hemofilia, y allí muy amablemente fue atendido”, explicó Torres, detallando que esta clínica fue la única que le proporcionó el medicamento necesario.
Torres resaltó la complejidad para acceder al tratamiento: “El medicamento, el factor, no se consigue en ninguna farmacia en Colombia” y desracó que solo una entidad especializada puede suministrarlo.
El temor a una nueva tragedia es palpable. “Tememos por nuestra vida, desde luego que sí, porque estamos expuestos. Yo estoy hablando en este momento con ustedes y puede que me acueste a dormir y puedo amanecer con una hemorragia nasal, bucal, inclusive de los riñones, de cualquier parte interna, de los codos, de las rodillas, y quizás hasta un derrame cerebral, puede ser, porque no estoy exento yo, ni mi sobrino, ni ningún otro paciente en condición de hemofilia”, advirtió Torres,