Un hombre con sobrepeso denunció a través de un video difundido en redes sociales que varios taxistas se negaron a transportarlo a su residencia tras salir de una consulta en el Hospital Universitario San Jorge de la ciudad de Pereira (Risaralda, Colombia).
En la grabación, el ciudadano expresó que no es la primera vez que afronta ese tipo de situaciones, al considerar que episodios similares se han repetido tanto en Medellín como en la capital del Eje Cafetero colombiano.
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Incluso, en los primeros minutos del filme, el denunciante aseguró que uno de los conductores de servicio público le habría dicho comentarios ofensivos.
“El señor me acabó de amenazar, dijo que me iba a matar. Si algo me pasa, es ese el que maneja ese carro”, indicó el hombre apuntando al vehículo.
Otros fragmentos del video muestran que, tras solicitar el servicio para regresar a su hogar, los conductores que estaban frente al centro médico se negaron a aceptarlo como pasajero, mientras algunos observaban y se reían.
“Miren la cantidad de taxis que hay. Acá los señores de tantos hay y ninguno me quiere llevar. Que no, que los taxis están cerrados. ¿Cómo no quieren que alcancen las, las plataformas de Uber si a estos señores no les gusta prestar el servicio? Mire, vea. De estos, ninguno quiso prestar el servicio”, manifestó.
El afectado cuestionó la actitud de los taxistas, asegurando que algunos se limitaron a decirle que no podían transportarlo y otros rechazaron ir hasta su dirección. Además, instó a los gerentes de las compañías a tomar medidas y señaló que, ante la negativa, optaría por pedir el servicio en una aplicación de transporte.
“Qué tristeza en la ciudad de Pereira, que discriminan a una persona por la obesidad, porque esto es discriminación por la obesidad. Entonces, si hay un abogado o alguien para demandar a estas empresas a esto, porque así somos los buenos, porque esto es discriminación, no los llevan a uno, simplemente por eso. Entonces, ahí se los dejo. Todos tienen la oportunidad de reírse. Los señores se ríen de mí. Cada rato son felices viéndose. Se están burlando de las personas”, puntualizó.
El caso generó comentarios de apoyo en redes sociales, donde usuarios recordaron que “el transporte público debe estar disponible para todas las personas, especialmente para quienes salen de consultas médicas”. Varios internautas condenaron la acción, calificándola como discriminatoria y rechazando cualquier restricción basada en el aspecto físico o la distancia solicitada.
Sanciones contra taxistas por negarse a prestar sus servicios
De acuerdo con lo estipulado en el Código Nacional de Tránsito, rechazar prestar el servicio sin justificación solo sanciona cuando la negativa afecta el orden público.
La Resolución 3027 de 2010, en su numeral E02, precisa: “Negarse a prestar el servicio público sin causa justificada, siempre que dicha negativa cause alteración del orden público”, se considera una infracción penada. Así, las autoridades pueden imponer la multa si el comportamiento del conductor genera afectaciones sociales o de movilidad.
Del mismo modo, la Ley 2294 de 2023 establece que los conductores de taxi que se nieguen a prestar el servicio de transporte público sin una razón justificada podrán enfrentar una sanción económica que asciende a tres veces el salario mínimo vigente diario, fijada en 45 días, lo que representa una multa superior a $1.811.800, según las tarifas actualizadas.
No solo se aplican sanciones económicas; en casos de reincidencia o ilegalidad, puede proceder la suspensión de registros o permisos de operación del conductor.
En situaciones donde la integridad del conductor o el vehículo esté en peligro, o si se presentan zonas clasificadas como de alto riesgo por alteraciones del orden público, la ley reconoce la negativa como justificada. También se contempla la excepción cuando el estado del pasajero pone en riesgo la seguridad o higiene del vehículo, como ocurre con casos de embriaguez extrema y agresiva.
Este nuevo marco sancionatorio responde a quejas recurrentes de usuarios, quienes denuncian conductas como la negativa a realizar trayectos largos o hacia destinos considerados poco convenientes por parte de algunos taxistas.