El asesinato del empresario Gustavo Aponte y su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez, a las afueras de un gimnasio en el norte de Bogotá el 11 de febrero de 2026 ha provocado consternación y demandas de justicia entre sus allegados.
En ese clima de dolor, María Alexandra García, esposa del empresario, realizó un llamado urgente: “Hago este llamado para que se haga justicia con la muerte de mi esposo, no puede seguir corriendo matando tanta gente en este país que solamente estamos buscando la paz”.
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Conmocionada tras el crimen, García reivindicó la memoria de Aponte, enfatizando sus valores y vínculo familiar: “Mi esposo era una persona intachable, un excelente papá, un excelente hijo, un esposo, una persona que le fascinaba servir, generoso”.
Al ser consultada acerca de lo que más recordaba de él, añadió: “Su alegría, su sonrisa siempre, el querer ayudar a todos siempre, el tener una palabra de aliento por el que lo necesitaban, el amor por sus hijos y por mí”.
La posibilidad de amenazas previas o extorsiones fue descartada tajantemente por García, que afirmó: “No, no, no”, al ser preguntada si Gustavo Aponte había recibido algún tipo de advertencia. Ante la hipótesis de extorsiones, su respuesta fue igual de clara: “No, ni de cerca”.
De acuerdo con información suministrada por La Fm, el exfiscal Mario Iguarán tomó la defensa de la familia del empresario Gustavo Aponte. La Fiscalía y la Sijín consideran el ataque un atentado planeado.
Iguarán indicó que tanto la Unidad de Vida de la Fiscalía como la Sijín están al frente de la investigación del hecho.
Esposa de escolta asesinado en el norte de Bogotá
Emma Rozo, esposa de Luis Gabriel Gutiérrez, escolta asesinado en el norte de Bogotá reveló que en los días posteriores, las autoridades le informaron que “ya han identificado a una de las personas involucradas” en el doble homicidio.
Pese a ello, la incertidumbre persiste para los allegados, quienes aseguran no haber recibido nunca indicios de amenazas, lo que incrementa la angustia tras los hechos ocurridos el 11 de febrero de 2026.
La viuda relató que la jornada transcurrió dentro de lo habitual, sin mensajes ni actitudes que permitieran prever el crimen. “No, no, nunca, nunca hubo un comentario de que algo malo estaba pasando o que algo haya pasado con él. Nunca, nunca me dijo nada (…) él nunca me dijo que de pronto le hubieran amenazado algo, nunca, nunca”, afirmó Rozo a CityTV.
Añadió que por su estado de conmoción, no ha seguido los medios de comunicación y desconoce el detalle de los avances investigativos.
La última conversación de la pareja se sostuvo hacia las 11:30 a. m., cuando Gutiérrez se comunicó para tratar un asunto relacionado con su hijo. Rozo rememoró que la rutina diaria incluía, además, un breve intercambio antes del regreso a casa: “Muchas veces me recoge en la oficina para llevarme hasta la casa”.
Esta cotidianidad quedó abruptamente interrumpida tras el ataque perpetrado a plena luz del día frente al gimnasio Bodytech Cabrera, donde un hombre en motocicleta abrió fuego y huyó del lugar.
La Policía Metropolitana de Bogotá informó que ambos, escolta y protegido, fallecieron debido a la gravedad de las heridas minutos después del atentado. El hermano del escolta, Miguel Ángel Gutiérrez, precisó a Caracol Radio que “nunca hubo una amenaza para él ni para la familia, tengo entendido”, y señaló el desconcierto por la ausencia de antecedentes que permitiesen anticipar la tragedia.
El hijo de Gutiérrez, Emanuel, evocó a su padre como un hombre dedicado, describiéndolo como alguien que “se levantaba todos los días, así estuviera cansado o adolorido, solo por su familia: por mí, por mi hermanita, por mi mamá, por mi abuelita”. El entorno cercano exige respuestas mientras la investigación continúa y la ciudad se estremece por un hecho que alteró la vida de toda una familia en cuestión de horas.
Las autoridades intensifican las pesquisas en busca de esclarecer tanto la autoría como las motivaciones del crimen, mientras persiste la consternación en la capital de Colombia y la familia espera que se haga justicia.