La inflación que más mira el Banco de la República volvió a subir y complica el rumbo de las tasas en 2026

El arranque del año mostró un repunte en las inflaciones básicas, un conjunto de indicadores clave porque reflejan presiones persistentes de precios

La inflación anual de Colombia alcanzó 5,35% en enero, según cifras oficiales del Dane, rompiendo la racha de moderación registrada en 2025 - crédito Luis Jaime Acosta/REUTERS

El arranque de 2026 trajo una señal que el Banco de la República difícilmente puede ignorar, las presiones internas de precios volvieron a tomar fuerza. Más allá del dato general de inflación, que en enero se ubicó en 5,35% anual según el Dane, fueron las llamadas inflaciones básicas las que encendieron las alertas entre analistas y equipos económicos.

Después de cerrar 2025 con una tendencia de moderación en varios indicadores, el nuevo año comenzó con un giro al alza en todas las mediciones núcleo que calcula el Emisor. Estos indicadores son clave porque excluyen componentes volátiles, como alimentos frescos o precios regulados, y permiten observar con mayor claridad las presiones estructurales de la economía.

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El Banco de la República enfrenta un repunte de las inflaciones básicas al comenzar 2026, complicando el panorama de la política monetaria - crédito Europa Press

La medida sin alimentos ni regulados fue la que más sorprendió. Pasó de 5,02% en diciembre a 5,39% en enero, un incremento de 37 puntos básicos en apenas un mes. Con ese resultado, el indicador regresó a niveles que no se veían desde noviembre de 2024 (5,37%) y superó el 5,02% registrado exactamente un año atrás. Es decir, no solo se rompió la tendencia descendente, sino que se volvió a una zona incómoda para la política monetaria.

XP Investments señaló que esta cifra marcó un máximo de 16 meses y llamó la atención sobre el ritmo reciente. Según su análisis, la tasa anualizada ajustada por estacionalidad de los últimos tres meses repuntó al ritmo más rápido en más de dos años, al pasar de 5,5% a 6,5%. Ese comportamiento sugiere que el fenómeno no es aislado, sino que podría estar consolidándose.

Otra señal relevante vino de la inflación sin alimentos, que aumentó 30 puntos básicos en enero, al pasar de 5,11% a 5,41%. Con este salto, el indicador volvió a niveles no observados desde febrero de 2025, cuando alcanzaba 5,44%. Se trata de un dato particularmente sensible, porque excluye los precios de los alimentos, tradicionalmente volátiles, y deja al descubierto dinámicas más persistentes.

La inflación sin alimentos ni regulados subió a 5,39% en enero, marcando máximos no vistos desde noviembre de 2024 y generando preocupación entre analistas - crédito Luis Jaime Acosta/REUTERS

En la misma línea, la denominada núcleo 15, que elimina de la canasta los 15 productos más volátiles, subió de 5,29% a 5,46%, un alza de 17 puntos básicos. Este incremento rompió la trayectoria descendente que se había consolidado durante los dos últimos meses de 2025. Para los analistas, este indicador es uno de los más reveladores, pues refleja presiones en sectores menos expuestos a choques climáticos o a ajustes tarifarios definidos por el Gobierno.

El promedio de las tres mediciones básicas calculado por el equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá pasó de 5,14% a 5,42%. Aunque en términos mensuales el resultado fue inferior al de la inflación total (1,05%), los expertos advierten que realmente confirma las presiones de precios derivadas del salario mínimo.

Ese punto es central en la lectura del mercado y en las discusiones recientes entre analistas. El incremento del salario mínimo para 2026, que superó ampliamente la inflación pasada, comienza a trasladarse de manera gradual pero sostenida a bienes y servicios intensivos en mano de obra. Cuando ese efecto se refleja con mayor claridad en indicadores que excluyen alimentos y regulados, la señal para el Banco de la República es más compleja y desafiante, el fenómeno no responde únicamente a factores externos o transitorios.

La tasa anualizada ajustada por estacionalidad aumentó de 5,5% a 6,5% en los últimos tres meses, lo que apunta a presiones inflacionarias persistentes - crédito Adobe Stock

El repunte simultáneo en las tres principales medidas núcleo sugiere que la convergencia hacia la meta de inflación del 3% será más lenta de lo previsto inicialmente por el mercado. En otras palabras, la desinflación enfrenta obstáculos estructurales persistentes que podrían obligar a mantener una postura monetaria restrictiva durante más tiempo del anticipado.

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