La asamblea extraordinaria de accionistas de Ecopetrol eligió este 5 de febreroa los nuevos integrantes de la junta directiva para lo que resta del periodo 2025-2029, en una sesión convocada por la Nación a través del Ministerio de Hacienda.
La renovación se dio tras las renuncias de Mónica de Greiff y Guillermo García Realpe, que dejaron dos sillas vacías en el máximo órgano de decisión de la compañía.
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Los nuevos miembros son César Eduardo Loza, Carolina Arias Hurtado y Juan Gonzalo Castaño. La elección más simbólica fue la de Loza, quien se convierte en el primer representante de los trabajadores en la historia de Ecopetrol, luego de que en noviembre pasado se modificaran los estatutos para permitir esta figura. Economista y ex presidente de la Unión Sindical Obrera (USO), Loza deberá renunciar a su cargo sindical para asumir su rol en la junta.
A su lado llegan perfiles diversos. Arias, con una trayectoria académica enfocada en conflictividad socioambiental, extractivismo y transición energética justa, y Castaño, ingeniero de petróleos con más de dos décadas de experiencia en Ecopetrol y autor de un informe crítico sobre la viabilidad económica del proyecto Permian en Estados Unidos, asociado al fracking.
Para Juliana Peña Niño, gerente de Colombia del NRGI, la composición refleja una apuesta por miradas más interdisciplinarias: “Son perfiles muy diversos, con una mirada más socioambiental, técnica y también desde los trabajadores. Eso amplía la discusión al interior de la junta”, dijo en entrevista con Infobae Colombia.
El ingreso del representante de los trabajadores: oportunidades y riesgos
La llegada de César Loza fue celebrada por el Gobierno y por varios accionistas como un “hecho histórico” y un avance en la democratización de la empresa. Sin embargo, también despierta interrogantes sobre el rol que jugará dentro del órgano directivo.
Peña Niño señala que su presencia puede enriquecer la discusión estratégica al incorporar la perspectiva de los trabajadores, pero advierte sobre una “línea delgada” que deberá manejarse con cuidado. “El reto es que no se quede solo en el asiento de las demandas laborales, sino que asuma plenamente el sombrero de la mirada estratégica y de futuro de la empresa”, explica.
Además, recuerda que Loza ha manifestado públicamente su apoyo a mantener la inversión de Ecopetrol en el Permian, lo que lo ubica en una posición relevante dentro de un debate sensible para el Gobierno y para la política energética del país.
Transición energética, independencia y debilidad institucional
Más allá de los nombres, la experta pone el foco en los desafíos estructurales que enfrenta la junta directiva. Si bien destaca la incorporación de perfiles con experiencia en temas ambientales, derechos humanos y transición justa, considera que aún faltan miembros con experticia técnica específica para gestionar los riesgos de la transición energética en un contexto de alta incertidumbre geopolítica y volatilidad de precios.
“Hace falta consolidar la junta con perfiles que puedan dar lineamientos claros sobre gestión de riesgos, descarbonización, entrada de renovables y diversificación del portafolio. Si la discusión se queda solo en perfiles tradicionales del sector de hidrocarburos, las posibilidades de una apuesta de largo plazo se reducen”, afirma.
Peña Niño también cuestiona la noción de independencia dentro del gobierno corporativo de Ecopetrol. A su juicio, los criterios actuales son ambiguos y no garantizan verdaderos contrapesos frente al accionista mayoritario, el Estado. Esto, dice, ha contribuido a una debilidad institucional que se refleja en la inestabilidad reciente de la junta y en las renuncias de miembros independientes.
“Es un momento crucial para fortalecer el gobierno corporativo, con reglas claras que aseguren autonomía e independencia, pero también una relación sana con el Estado que permita alinear la estrategia de largo plazo”, concluye.
La nueva junta de Ecopetrol arranca así su gestión en medio de expectativas, críticas y un entorno complejo. Su desempeño será clave no solo para el rumbo de la empresa, sino para la credibilidad del modelo de gobierno corporativo en una de las compañías más estratégicas del país.