El hallazgo del cuerpo de José Gonzalo Sánchez Sánchez, alias Gonzalito, quien era el segundo cabecilla del Clan del Golfo, en una zona rural de Tierralta, Córdoba, marca un episodio relevante para la estructura de este grupo armado ilegal.
Las autoridades informaron que, tras su localización, el cadáver fue trasladado a Medicina Legal en Montería, donde especialistas forenses practican exámenes para esclarecer las causas exactas del fallecimiento y confirmar plenamente la identidad.
La muerte de este líder considerado clave introduce incertidumbre en la dinámica interna de la organización, al tratarse de una figura con amplia influencia en el control territorial y el narcotráfico, así como en otras economías ilegales en el norte de Colombia.
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De acuerdo con el reporte oficial citado por Blu Radio, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP-OEA), junto con tropas de la Brigada 11 del Ejército Nacional, asumió la recuperación y el traslado del cuerpo, cumpliendo el protocolo de seguridad destinado a operaciones en regiones con presencia de estructuras armadas ilegales.
Las autoridades informaron que la lancha en la que se movilizaba alias Gonzalito sufrió un accidente fluvial en el sur del departamento durante el fin de semana mientras se desplazaba hacia una zona de ubicación temporal, dentro del contexto de los acercamientos entre el Gobierno nacional y representantes del grupo armado.
Según la información preliminar divulgada, el fallecimiento de alias ‘Gonzalito’ se habría producido por ahogamiento. El procedimiento de verificación de identidad y causas del deceso continúa bajo la tutela de Medicina Legal en Montería.
La posición de “Gonzalito” como uno de los hombres de mayor confianza del máximo mando del Clan del Golfo y su papel estratégico en las operaciones ilegales precisan el potencial impacto de este suceso en la estructura y el funcionamiento del grupo.
¿Quién era alias Gonzalito?
Las consecuencias de la trayectoria de alias Gonzalito, se reflejan en el fortalecimiento y la expansión del Clan del Golfo en el norte de Colombia. Su rol como estratega militar dentro de la organización contribuyó a la consolidación de rutas y zonas de operación en los departamentos de Córdoba, Antioquia, Sucre y Bolívar.
La carrera criminal de Sánchez Sánchez comenzó a finales de los años noventa, cuando ingresó a las Autodefensas Unidas de Colombia. Su ascenso fue rápido: en 1998 se unió a las AUC, en 2003 integró el Bloque Móvil del Catatumbo y, ya en 2018, asumió el mando de la estructura E-RVG. Tres años más tarde, se posicionó como líder del Bloque Roberto Vargas Gutiérrez (RVG), uno de los grupos más activos en la región Caribe.
El historial delictivo de “Gonzalito” incluye la coordinación de acciones armadas y logísticas para la expansión territorial del Clan del Golfo. Informes de inteligencia lo vinculan con emboscadas, uso de explosivos y ataques directos a la fuerza pública, así como el secuestro de funcionarios judiciales. Entre las operaciones más violentas bajo su mando, destaca el llamado “plan pistola”, ejecutado como represalia tras la muerte de un miembro del Estado Mayor del grupo.
El bloque RVG, bajo su liderazgo, logró fortalecer redes y coordinar operaciones en varios municipios, consolidando la presencia del Clan del Golfo en corredores estratégicos para el control de economías ilegales. Zonas rurales como El Cerrito en Montería, Marralú en Ayapel, Las Delicias y Los Morales en Tierralta, además de La Ilusión y Palanca en Caucasia, figuran entre los principales focos de sus actividades.
Los registros de inteligencia señalan que, para 2023, alias Gonzalito había alcanzado el rango de segundo cabecilla del Clan del Golfo, integrando además el Estado Mayor Conjunto. Esta posición reflejaba la confianza de la cúpula criminal en sus capacidades de liderazgo y estrategia.
El prontuario judicial de Sánchez Sánchez incluye una orden vigente por el delito de concierto para delinquir, emitida por el Juzgado Primero Penal Municipal con funciones de control de garantías. Las autoridades lo identificaban como uno de los principales responsables de mantener el control territorial, especialmente en zonas mineras y rurales, y de dirigir ataques contra la fuerza pública.
La trayectoria de “Gonzalito” abarcó más de veinte años en estructuras armadas ilegales y lo consolidó como una figura central en la dinámica del conflicto armado en el norte del país.