El martes 3 de febrero, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, acudirá a la Casa Blanca para sostener una reunión crucial con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en medio de una época de caos en las relaciones bilaterales, marcadas por tensiones sobre la lucha contra el narcotráfico y la manera de gobernar de cada uno.
En un acto simbólico, Petro llevará consigo una ancheta —cesta tradicional colombiana— que contiene productos emblemáticos de su política antidrogas: café y chocolates, cultivados por familias que antes dependían de la coca, pero que ahora participan en programas de sustitución de cultivos ilícitos.
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La entrega de esta ancheta, organizada por la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos, en cabeza de Gloria Miranda, no es un simple gesto protocolario, sino una representación tangible de los esfuerzos que, según el Gobierno de Petro, están transformando el paisaje rural de Colombia.
“Esta no es una ancheta cualquiera. Es el resultado del trabajo de miles de familias que dejaron la coca y hoy le apuestan a economías legales”, destacó la entidad en un comunicado oficial, al que tuvo acceso la agencia internacional EFE. La cesta tiene como objetivo principal demostrar que la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos puede ofrecer una alternativa viable de desarrollo y sostenibilidad para las regiones más golpeadas por el narcotráfico.
La selección incluye café y chocolates de exportación, elaborados por cerca de 18.000 familias cacaoteras y 2.300 caficultores que, desde el comienzo del Gobierno de Petro, fueron vinculados a estos programas de sustitución.
“El café de esta cesta proviene de Argelia, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado y el narcotráfico en el departamento del Cauca, en el suroeste de Colombia”, explicó el Gobierno.
El café se presenta en bolsas de 250 gramos, una cantidad representativa de la producción local y del trabajo que se produjo al sustituir cultivos de coca por productos legales que hoy se comercializan tanto en el mercado local como en el internacional. De igual forma, los chocolates están hechos a partir de cacao cultivado por familias que dejaron atrás la producción ilícita, contribuyendo al cambio en sus comunidades.
A cada producto se le adjunta una tarjeta personalizada dirigida al presidente Trump, al vicepresidente J.D. Vance, al secretario de Estado Marco Rubio, a la jefa de gabinete Susie Wiles y a la secretaria de prensa Karoline Leavitt.
La tarjeta lleva un mensaje escrito en inglés que en español es: “Somos familias campesinas de Colombia. Durante años sembramos coca porque no teníamos otra opción; arrancamos la coca de nuestra tierra y comenzamos a sembrar trabajo honesto y futuro”.
La entrega de este presente a la Casa Blanca no es solo una muestra de la política de Petro frente a Estados Unidos, sino una declaración de principios frente a la comunidad internacional, esto teniendo en cuenta que el presidente colombiano es un crítico constante de las políticas estadounidenses en cuanto a la lucha contra las drogas; situación que provocó una crisis compleja entre las dos naciones.
El obsequio que el Gobierno de Colombia llevará a Donald Trump tiene como objetivo suavizar las tensiones existentes entre ambos mandatarios, teniendo en cuenta que las relaciones entre ellos son tensas, especialmente luego de que Petro se refiriera a su homólogo con calificativos como “Hitler” y “xenófobo”, mientras que el presidente estadounidense, por su parte, denominó a Petro como el “líder del narcotráfico”.
Estas acusaciones culminaron con la inclusión de los nombres de los familiares del presidente colombiano y del mismo Petro en el registro de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés), es decir, en la temida lista Clinton, bajo la sospecha de estar vinculados al narcotráfico.
Con este gesto, el Gobierno de Petro intenta aliviar la situación antes de la tan esperada reunión que se llevará a cabo el 3 de febrero a las 11:00 a. m. Este encuentro genera gran expectación, particularmente en Colombia, donde se espera que se aborden temas clave de la relación bilateral, incluidos el narcotráfico, la cooperación y otros puntos sensibles.