Un oso andino fue visto nadando con tranquilidad en la laguna de La Cocha, en el departamento de Nariño, y su registro se viralizó en redes sociales como una postal única de la biodiversidad colombiana.
El episodio, captado por turistas que navegaban el espejo de agua, generó admiración y debate entre ambientalistas y habitantes de la región. La escena constituye un testimonio inusual de la presencia de este mamífero en ecosistemas de alta montaña y fue interpretada como un llamado de atención sobre la importancia de proteger los hábitats naturales.
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La grabación, difundida ampliamente en diferentes plataformas digitales, muestra al oso de anteojos —nombre común del oso andino— desplazándose con calma por la laguna, mientras algunas lanchas turísticas lo observan a distancia.
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La reacción ante el video fue inmediata: cientos de usuarios celebraron el avistamiento, calificándolo como “hermoso” y destacando la fortuna de presenciar a un animal esquivo en libertad.
El debate por la interacción humana
La viralización del video no solo evidenció la fascinación por la fauna silvestre, sino que desató críticas hacia la conducta de algunos visitantes. Grupos animalistas y autoridades ambientales advirtieron que la cercanía de las embarcaciones podría haber alterado el comportamiento del ejemplar, obligándolo a modificar su ruta y mostrando signos de cansancio y estrés.
La Corporación Autónoma Regional de Nariño (Corponariño) y la comunidad de El Encano, corregimiento donde se ubica la laguna, recordaron que el avistamiento de especies como el oso andino es un privilegio que implica responsabilidad. Las autoridades locales reiteraron el llamado a mantener distancia prudente y evitar cualquier acción que pueda perturbar a los animales.
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“La presencia de este mamífero en La Cocha impulsa el valor ecológico de la región y refuerza la necesidad de fortalecer los proyectos de conservación y educación ambiental”, indicó Corponariño.
Otro oso de anteojos fue avistado en Boyacá
No es la primera vez que un oso andino es visto en zonas de alta montaña colombiana. En el páramo de Rabanal, frontera entre los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, cámaras trampa instaladas por Corpochivor y los testimonios de campesinos permitieron documentar la presencia del animal.
El avistamiento de otro ejemplar en el páramo evidencia la salud de los ecosistemas donde aún subsiste. “Esta zona hace parte de un área protegida de 11.500 hectáreas en el páramo Rabanal y río Bogotá. Allí hemos trabajado con los campesinos, que son los propietarios de la tierra, para conservar el lugar mediante acuerdos de conservación”, explicó Fabián Bulla, director general de Corpochivor.
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El oso andino, considerado especie sombrilla y símbolo de los Andes, desempeña un papel clave en la dinámica ecológica de los bosques altoandinos y los páramos colombianos.
Su dieta principalmente herbívora, basada en frutos, bromelias, raíces y plantas propias de la zona, lo convierte en un importante dispersor de semillas y aliado en la regeneración de los ecosistemas.
El monitoreo de la especie es posible gracias a la colaboración entre organizaciones ambientales y habitantes locales, que instalaron cámaras trampa y reportaron avistamientos que confirman la presencia activa del oso andino en la región.
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“El contacto permanente de la comunidad con el territorio los convierte en actores fundamentales para seguir aumentando la presencia de esta importante especie”, subrayó Nicolle Matheus, líder de biodiversidad de Corpochivor.
El oso de anteojos, está catalogado como especie vulnerable y enfrenta amenazas por la fragmentación de su hábitat, la caza y el avance de la frontera agrícola. Colombia concentra una de las poblaciones más importantes de esta especie en Sudamérica, lo que convierte cada avistamiento en una oportunidad para sensibilizar sobre la urgencia de proteger la biodiversidad.