El pasado 27 de enero, Ángel Montoya, un joven de 30 años, se sumó a un supuesto reto que acabó en tragedia en el río Cauca, uno de los afluentes más caudalosos y peligrosos del país.
Lo que comenzó como un intento por registrar un momento de diversión para las redes sociales, con la esperanza, quizás, de obtener reacciones, reproducciones y comentarios, o simplemente capturar el recuerdo de una “locura” a sus 30 años, terminó convirtiéndose en una búsqueda desesperada y, finalmente, en una lamentable pérdida.
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Así se produjo la lamentable tragedia
Montoya, acompañado por un amigo que grababa la escena con su celular, llegó hasta la vía que conecta Tuluá y Riofrío en Valle del Cauca.
Ambos se encontraban a la orilla del río cuando decidieron filmar la arriesgada hazaña. En las imágenes, Montoya aparece decidido, lanzando una frase a la cámara que, sin saberlo, serían sus últimas palabras: “Estamos aquí, estamos aquí en Amazona y Perú y nos vamos es a tirar, mi hermano. Hasta la vista”. La cámara registró el salto desde una altura de al menos cinco metros, así como los primeros intentos del joven por nadar hacia la orilla.
La tensión fue evidente desde el principio. Su acompañante, que no dejó de grabar ni un segundo, expresó su preocupación en voz alta: “Hermano, se va a ir, se lo va a llevar la corriente. Ese marica muy bruto, mano”.
El tono nervioso y la incredulidad de quien filmaba contrastaban con la determinación de Montoya, que se adentró en las aguas turbulentas y contaminadas del río, cuyo color beige oscuro era consecuencia de los sedimentos arrastrados por las lluvias recientes.
Apenas unos instantes después del salto, la corriente comenzó a arrastrar a Montoya con fuerza creciente. Según se observa en el video, el joven tenía poca movilidad en uno de sus brazos, lo que habría dificultado aún más sus posibilidades de nadar hacia un lugar seguro. A pesar de sus esfuerzos, pronto desapareció de la superficie.
El video, que rápidamente se hizo viral en diferentes plataformas digitales, fue subido por los allegados de Montoya junto a mensajes en los que solicitaban ayuda y alertaban sobre su desaparición. La grabación generó consternación entre los habitantes de la región y motivó la movilización inmediata de los organismos de socorro.
Las labores de búsqueda y rescate comenzaron en cuanto se conoció la noticia, pero se toparon con dificultades desde el primer momento. Francisco Tenorio, secretario de Gestión del Riesgo del Valle, explicó que “el río venía con bastante caudal y una corriente muy fuerte. Se observa cómo el joven es arrastrado hasta perderse de vista. El día anterior se intentó iniciar la búsqueda, pero no fue posible por las condiciones adversas. Hoy, en horas de la mañana, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Bugalagrande salió desde el sector de Riofrío, pero cuando iban en recorrido, la familia informó que el cuerpo había sido hallado en el municipio de Bolívar”.
El cadáver de Montoya fue encontrado el 30 de enero, aguas abajo, en inmediaciones de los municipios de Bolívar y Bugalagrande. Según recogieron medios locales, un grupo de trabajadores dedicados a la recolección de arena en el Cauca avistó el cuerpo y logró detenerlo hasta la llegada del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Bugalagrande, que se encargó de su recuperación.
La tragedia suscitó un nuevo llamado de atención por parte de las autoridades. Tenorio insistió en la necesidad de extremar precauciones, especialmente entre los jóvenes, y recordó que “estamos en temporada de lluvias, con cerca de 25 municipios afectados por crecientes súbitas y avenidas torrenciales. La vida es el don más preciado y no debe ponerse en riesgo”.
Las imágenes de la caída y el desenlace fatal han generado debate sobre la influencia de los retos virales en las redes sociales y el peligro de subestimar los riesgos asociados a escenarios naturales como el río Cauca.