El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia informó la noche del 29 de enero de 2026 que se reanudan los vuelos de repatriación de ciudadanos deportados desde Estados Unidos.
La cartera comunicó que la decisión se adopta antes de la próxima reunión entre los jefes de Estado de Colombia y Estados Unidos, que se dará el 3 de febrero en la Casa Blanca, en Washington D.C.
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El anuncio, difundido en sus redes sociales, señaló la coordinación con la Fuerza Aérea Colombiana y otras entidades, y afirmó: “A partir de hoy, siguiendo nuestro compromiso con el trato digno a nuestros connacionales, bajo el liderazgo del presidente Gustavo Petro, y en cooperación con la Fuerza Aérea Colombiana, reanudamos los vuelos de repatriación de connacionales deportados desde Estados Unidos”.
Migración Colombia y la iniciativa CondDignidadCumplimos, también fueron citadas como parte del operativo para facilitar el regreso de ciudadanos afectados por procesos migratorios en Estados Unidos.
Esta decisión, anunciada por la Cancillería, introduce un elemento clave en la relación diplomática de los dos países, dado que la cita será determinante para definir el rumbo de la política migratoria, la cooperación en materia de narcotráfico y la agenda económica compartida.
El anuncio oficial especifica que los vuelos serán operados en coordinación con la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), bajo el compromiso de garantizar un “retorno digno” para los migrantes. El protocolo incluye la eliminación del uso de esposas, una medida que apunta a mitigar el estigma que afrontan los deportados y que el año pasado generó una crisis ante la negativa del presidente Petro de autorizar el ingreso de aeronaves militares estadounidenses.
En ese contexto, Trump respondió con la imposición de aranceles del 25 % a los productos colombianos y suspendió temporalmente la emisión de visados desde la embajada en Bogotá, según información citada por El Colombiano.
Tras el desencuentro diplomático, Colombia asumió el traslado de sus connacionales mediante vuelos oficiales de la FAC. Esta operación supuso un costo que, de acuerdo con documentos del Ministerio de Defensa, superó los $25.000 millones en 2025. Cada trayecto de ida y vuelta en los Boeing 737-700 de la Fuerza Aeroespacial supone un promedio de $566,5 millones de pesos, como han expuesto congresistas de la oposición.
El debate sobre los recursos no ha cesado: mientras figuras opositoras, como Hernán Cadavid, sostienen que estos fondos deberían destinarse a otras áreas de la Fuerza Pública, el Ministerio de Hacienda ha respondido que la partida utilizada corresponde exclusivamente al programa de “retorno digno”, sin afectar el presupuesto regular de la FAC.
En paralelo a estos procedimientos logísticos, la narrativa del presidente Gustavo Petro hacia la comunidad migrante mantiene un tono crítico.
Recientemente instó a los colombianos radicados en el extranjero a regresar, argumentando que en Estados Unidos reciben un trato “como esclavos y perros perseguidos”. Su enfoque y las acciones del Gobierno nacional se enmarcan en la proximidad de un encuentro que él mismo describió como “determinante no solo para su vida personal, sino para la vida de la humanidad”, en palabras recogidas por el medio El Colombiano.
El resultado de la reunión entre Petro y Trump, programada para el 3 de febrero, podría redefinir aspectos esenciales de la relación bilateral, entre ellos la migración, el comercio y la colaboración en materia de seguridad.
La reanudación de los vuelos de repatriación marca una nueva fase en la gestión migratoria entre Colombia y Estados Unidos, en un contexto de tensiones diplomáticas y debate interno sobre el uso de recursos públicos. El desarrollo de la agenda bilateral tras la próxima reunión presidencial será clave para el futuro de las políticas migratorias y la cooperación entre ambos países.