El acceso a una pensión de vejez en Colombia, dentro del régimen de prima media administrado por Colpensiones, está condicionado al cumplimiento de requisitos específicos relacionados con edad y semanas de cotización.
Uno de los puntos centrales para los afiliados es conocer cuánto dinero se recibe realmente al alcanzar el mínimo exigido por la ley.
De acuerdo con la normativa vigente, el umbral mínimo para solicitar la pensión de vejez es haber cotizado 1.300 semanas, lo que equivale aproximadamente a 25 años de aportes al sistema.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
A este requisito se suma la edad legal: 57 años para las mujeres y 62 años para los hombres. Una vez cumplidas estas condiciones, el afiliado puede presentar la solicitud ante Colpensiones.
El monto de la mesada pensional no se determina con una cifra estándar. El cálculo parte del Ingreso Base de Liquidación (IBL), que corresponde al promedio de los salarios sobre los cuales la persona realizó sus cotizaciones durante su vida laboral. En este promedio tienen un peso relevante los ingresos de los últimos años de aportes, según las reglas del sistema.
Colpensiones aplica un porcentaje del IBL para definir el valor mensual de la pensión. Con el mínimo de 1.300 semanas, ese porcentaje corresponde al 65 % del IBL. Este dato es clave para entender cómo se estructura el cálculo y por qué dos personas con el mismo número de semanas pueden recibir mesadas distintas si sus ingresos históricos fueron diferentes.
El esquema contempla incrementos cuando el afiliado continúa cotizando más allá del mínimo legal. Por cada 50 semanas adicionales, el porcentaje aplicado al IBL aumenta 1,5 %. Este ajuste se mantiene hasta alcanzar un límite máximo del 80 % del Ingreso Base de Liquidación, tope establecido por la ley.
El porcentaje final no puede ser inferior al mínimo legal ni superar el máximo permitido. La lógica del sistema reconoce la trayectoria laboral a través del número de semanas aportadas, sin desligar el resultado del historial salarial que tuvo el trabajador durante su vida activa.
Un ejercicio práctico permite ilustrar el cálculo. Según estimaciones citadas en análisis financieros, si un afiliado llega a la edad de pensión con un IBL promedio de $2.000.000, al haber cotizado 1.300 semanas, la mesada se calcula aplicando el 65 % sobre ese ingreso base. El resultado aproximado sería una pensión mensual de $1.300.000.
La operación se obtiene al multiplicar el IBL por el porcentaje correspondiente al número de semanas. En este caso, $2.000.000 x 65 %, lo que explica el valor final de la mesada. Este ejemplo muestra cómo el nivel salarial previo influye directamente en el monto que se recibe tras la jubilación.
Si ese mismo afiliado decide continuar cotizando y alcanza 1.350 semanas, el porcentaje sube 1,5 %, pasando a 66,5 % del IBL. Bajo las mismas condiciones salariales, el valor de la pensión sería mayor, reflejando el impacto de las semanas adicionales en el cálculo final.
Aunque la ley fija 1.300 semanas como requisito mínimo, cotizar más tiempo puede traducirse en una mesada superior, siempre que se respeten los topes definidos. Este mecanismo busca mantener una relación entre los aportes realizados y el beneficio recibido, dentro de los límites financieros del sistema.
El proceso de liquidación también está sujeto a la verificación de que el afiliado cumpla simultáneamente con la edad exigida. Edad y semanas son condiciones indispensables, y la ausencia de una de ellas impide el reconocimiento de la pensión de vejez en Colpensiones.
Además del cálculo del monto, el sistema contempla otras prestaciones asociadas, como apoyos en casos específicos, pero el eje central del beneficio mensual sigue siendo el IBL y el porcentaje asignado según las semanas cotizadas.