El fenómeno de la comida colombiana en Manhattan, Estados Unidos, dejó huella en TikTok a través de la experiencia de @elmenuderesi, quien se detuvo ante un popular carrito callejero de platos típicos nacionales. En su video, el creador relató el recorrido culinario, destacando la riqueza y variedad de la oferta en pleno invierno neoyorquino.
El primer contacto de @elmenuderesi mostró la familiaridad y calidez de la atención: “Siempre he pasado por este carrito colombiano y nunca había comido acá. Se llama Delicioso 69”, afirmó según lo publicado en la plataforma.
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La interacción dio paso a una elección guiada por la curiosidad: “¿Qué está rico hoy?”, preguntó al encargado, quien sugirió platos insignia: “¿Paisa, el tamal o la lechona?”. Ante la sugerencia, el tiktoker no dudó en ampliar su pedido: “¿Tienes empanadas también?”, a lo que el responsable del puesto respondió: “Sí, carne, pollo y queso.”
El menú se amplió con un tamal y una empanada de pollo, consolidando así una degustación que rápidamente incluyó otro estandarte de la migración gastronómica: la lechona. Al indagar sobre la preparación, recibió la explicación: “Un plato típico colombiano tolimense que es de arroz y carne de cerdo”. Sumó la lechona al pedido y agregó picante.
El análisis sensorial de la empanada ofreció detalles sobre las texturas y el sabor. La descripción fue inmediata: “Creo que es como pollo con papas. No sé, pero está bueno.”
Al probar el tamal, señaló: “Miren esta delicia. Este es de pollo, ¿verdad?”, y el encargado aclaró: “Este trae pollo y cerdo.” Impresionado por la porción, agregó: “Está gigante, con razón. Es gigante, mira. ¡Uy! Miren lo caliente que está con este frío. Es un plato de comida, básicamente", luego lo comió en la calle junto al carro.
El hombre también se refirió al desafío climático de consumir comida callejera en la ciudad: “Hoy no está muy frío. Hoy estamos a 7 grados, así que se puede comer afuera tranquilamente. No se ha enfriado, así que estamos bien. Esto mañana, que vamos a estar al menos 12, 13, ni a palo. Yo me pregunto cómo harán los carritos así cuando está tan frío, La gente tiene que correr con la comida para que no se le enfríe.”
Luego buscó un lugar resguardado para comer la lechona y compartió los detalles: “Cuando me dijo arroz, yo dije: Este es mi plato. Acuérdense, ya comí un tamal y una empanada. Estaba rico, pero yo creo que tengo espacio”, haciendo mención a que este sería el tercer plato del día.
Y continuó: “A ver qué es esto. ¡Uy, mira! Es arrocito con cuerito de, de chanchito y este debe ser una arepa. No soy tan conocedor de la arepa, pero... Te viene con tus salsitas al costadito siempre y te viene con el ajicito, que me gustó.”
Al final contó el precio total de su comida: “A ver, toda la cuenta me salió 45 dólares. Me parece una maravilla.” Además incluyó su veredicto sobre lo que comió: “No es tan grasoso y honestamente, me lo voy a comer todo. Esto estaba guardado para mi casa, pero... Yo creo que es o el tamal o la lechona. Si tuviera que elegir de nuevo, la lechona, porque estoy repleto. Es demasiada comida”.
Los comentarios en redes sociales sumaron reacciones de sorpresa y preocupación por posibles efectos adversos, preguntando “¿se pudo intoxicar?”, mientras que otros defendieron la combinación como una forma de experimentar “algo que le sepa a casa” al estar lejos de Colombia.
Varios usuarios destacaron la diferencia de precios al comparar el costo del plato en el extranjero, que alcanzó “45 dólares”, con el precio habitual en Bogotá, donde según los comentarios un tamal cuesta 8.000 pesos colombianos y el plato de lechona, 16.000 pesos.
Algunos señalaron además diferencias culinarias, afirmando que “la lechona tolimense no tiene arroz”, mientras que otros pusieron en duda la autenticidad de los platos al comentar que “no se ve como comida colombiana para nada”.