El jueves 5 de febrero, Bogotá vivirá la versión número 28 del Día sin carro y sin moto, una jornada que, desde su instauración por consulta popular en el año 2000, busca transformar los hábitos de movilidad en la capital.
Desde las 5:00 a. m. hasta las 9:00 p. m., circular por la ciudad en vehículo particular estará restringido, en un esfuerzo por promover alternativas sostenibles como caminar, usar la bicicleta o el transporte público.
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La Secretaría de Movilidad de Bogotá confirmó que, en esta ocasión, los vehículos híbridos no podrán circular durante la jornada, al igual que los automóviles a gas, carros y motos particulares, vehículos de academias de conducción, taxis y transporte especial cuyas placas terminan en siete y ocho, así como vehículos de medios de comunicación con placa amarilla.
La restricción para híbridos responde a que estos automóviles combinan motores de combustión y eléctricos, por lo que no se consideran cero emisiones y no están incluidos en las excepciones del Decreto Único del Sector Movilidad 652 de 2025.
Por su parte, los vehículos eléctricos y de cero emisiones, incluyendo motocicletas, sí podrán transitar libremente. Este criterio, de acuerdo con la autoridad, busca incentivar tecnologías que no generen emisiones directas y distinguirlas claramente de los híbridos, que todavía dependen de combustibles fósiles.
La medida, que se extenderá durante 16 horas, coincide con la implementación de una amplia oferta de servicios de transporte público y de infraestructura urbana adaptada para facilitar los desplazamientos de estudiantes, trabajadores y demás ciudadanos.
Las alternativas habilitadas incluyen la circulación de transporte escolar, vehículos para personas con discapacidad, carros de emergencia, transporte de valores, caravana presidencial, vehículos militares y de la Policía Nacional, así como motocicletas vinculadas a empresas de mensajería o domicilios.
También se permitirá el tránsito de automóviles destinados al control operacional y mantenimiento del Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp), así como los vehículos de la Unidad Nacional de Protección y los diplomáticos o consulares.
El incumplimiento de la restricción conlleva una multa de $633.000 y la inmovilización del vehículo. Los permisos de Pico y Placa Solidario, en caso de estar vigentes, no eximirán a sus titulares de la prohibición, aunque el día no utilizado será repuesto al final del periodo adquirido.
De acuerdo con la secretaria de Movilidad, Claudia Díaz, para el setenta por ciento de los habitantes de Bogotá, todos los días son días sin carro, ya que se movilizan mediante transporte público, bicicleta o a pie. Díaz hizo un llamado a quienes usualmente utilizan vehículos particulares para que se sumen a la jornada y experimenten la ciudad desde una perspectiva diferente, contribuyendo a la reducción del ruido y la mejora de la calidad del aire.
La Secretaría de Ambiente realizará un monitoreo exhaustivo del impacto ambiental de la jornada, empleando diecinueve estaciones de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogotá (RMCAB), la Red Colaborativa de Microsensores de Calidad del Aire y cinco operativos especiales para controlar fuentes móviles en distintas vías. El seguimiento se enfocará en las emisiones de material particulado fino (PM2.5 y PM10), carbono negro y los niveles de ruido ambiental.
Según la secretaria de Ambiente, Adriana Soto, las fuentes móviles ocupan el segundo lugar en emisiones de partículas finas y el transporte de carga es el principal emisor en esta categoría. El análisis será especialmente riguroso en el suroccidente de la ciudad —zonas como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Fontibón— donde se concentra el treinta y tres por ciento de la población y los niveles más altos de contaminación.
Las autoridades ambientales compararán los datos recogidos durante el Día Sin Carro y Sin Moto con los de jornadas normales, para evaluar el comportamiento de los contaminantes y el impacto en la salud pública. La Red de Ruido Urbana permitirá conocer el efecto de la reducción del tráfico sobre el ambiente sonoro, recordando que el ochenta y nueve por ciento del ruido en Bogotá proviene de fuentes móviles.
El distrito invitó a la ciudadanía a participar activamente en la jornada, destacando que pequeñas acciones colectivas, como escalonar los horarios laborales o elegir modos de transporte alternativos, pueden tener un efecto significativo en la movilidad, la calidad de vida y el bienestar común.