En la mañana del 15 de enero, un juzgado especializado de Villavicencio retomó las audiencias penales en curso contra 12 miembros de la comunidad menonita que residen en Puerto Gaitán (Meta) desde 2016, acusados de cometer delitos ambientales graves en la vereda La Cristalina.
Según la Fiscalía, los procesados habrían causado afectaciones significativas en los ecosistemas locales mediante la deforestación de más de 100 hectáreas, así como la construcción de cuatro puentes que alteraron cuerpos de agua en la zona.
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El proceso judicial, que se había suspendido en septiembre de 2025, se reanudó con el reconocimiento de las víctimas. El juez a cargo decidió avalar como víctimas a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del área Especial La Macarena (Cormacarena) y al Ministerio de Ambiente.
El abogado defensor de los menonitas presentó recursos para evitar la inclusión del Ministerio de Ambiente como víctima, pero el juez los desestimó. La Procuraduría respaldó la decisión, argumentando la autoridad máxima en política ambiental que ostenta dicho ministerio en Colombia.
“Además, lo que se investiga es si hubo una afectación contra los recursos naturales, los cuales son un atentado contra la Nación, contra la humanidad. El Estado colombiano ha suscrito compromisos internacionales para proteger el medio ambiente”, declaró el procurador ante el juzgado, según El Espectador.
El representante del Ministerio de Ambiente acusó a la defensa de emplear tácticas dilatorias, señalando que los recursos de nulidad y reposición presentados carecían de fundamento. Tras resolver la disputa, el juez programó para el próximo 20 de febrero la audiencia en la que los 12 menonitas serán llamados formalmente a juicio.
En el escrito de acusación presentado por la Fiscalía y conocido por el medio citado, los cargos incluyen aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables, daño en los recursos naturales, invasión de área de especial importancia ecológica e incendios.
Entre 2017 y 2021, los acusados habrían realizado la remoción de cobertura vegetal y tala mecanizada de especies nativas en aproximadamente 110 hectáreas, con el propósito de establecer cultivos agrícolas. La extensión deforestada equivale a unas 65 canchas de fútbol, según la investigación.
La Fiscalía sostiene que los menonitas no contaban con permisos ambientales para la tala masiva, lo que provocó erosión del suelo y la interrupción de corredores ecológicos esenciales para la fauna local.
Además, la construcción de cuatro puentes, de entre seis y siete metros de ancho por once a dieciséis metros de largo, habría invadido el cauce del humedal Laguna del Merey y de los caños Chivaliona y Barrulia, de acuerdo con la inspección de funcionarios del CTI.
Las autoridades sostienen que los menonitas “tienen experiencia en la actividad agrícola, sabían que para talar árboles y remover la cobertura vegetal se requiere permiso o autorización de la autoridad ambiental y no lo obtuvieron. Significa que esto era un delito y, sin embargo, con su voluntad, quisieron la realización de las obras”, según el documento de la Fiscalía citado por el medio.
Durante la audiencia del 15 de enero, la Fiscalía informó que el 12 de diciembre de 2024 se realizó una reunión con Cormacarena y los abogados de los procesados, en la que se socializaron 12 conceptos técnicos que servirán como base para construir un plan de recuperación ambiental. El próximo 23 de enero, los menonitas deberán presentar su primera propuesta de reparación, en cumplimiento del compromiso adquirido durante el proceso judicial.
Los menonitas conforman una comunidad de origen europeo ligada al cristianismo protestante, reconocida por su pacifismo, su “vida austera” y su dedicación a la agricultura.
El grupo tiene raíces en la Reforma del siglo XVI, principalmente entre poblaciones holandesas y alemanas, y se caracteriza por enfatizar el estudio bíblico, el bautismo de adultos, la no violencia y el trabajo disciplinado.
A lo largo de su historia, han mantenido tradiciones comunitarias, hablan un dialecto alemán y limitan el uso de tecnologías como la televisión y los teléfonos móviles, permitiendo su uso principalmente a los adultos. La transmisión de saberes agrícolas y el fortalecimiento de la vida familiar son aspectos centrales de su identidad.
Perseguidos en Europa por motivos religiosos, los menonitas habrían emigrado hacia América del Norte y posteriormente a México, donde establecieron comunidades autosuficientes. Hacia 2016, un grupo de familias menonitas habría llegado a Colombia, atraído por la disponibilidad de tierras fértiles en la región de Puerto Gaitán (Meta).
La escasez de espacio para expandir la producción agrícola en Chihuahua (México) habría sido uno de los factores que motivó su traslado, junto con el interés por el desarrollo agroindustrial de la altillanura colombiana, especialmente para el cultivo de maíz y soya.