Un episodio cotidiano en Bogotá cobró relevancia al involucrar a una uniformada del Ejército Nacional y a un pequeño animal vulnerable.
En las inmediaciones del Cantón Militar Caldas, un frágil maullido captó la atención de una dragoneante durante su jornada. El sonido, lejos de anunciar peligro, era la señal de auxilio de un gato recién nacido, abandonado y a merced de la intemperie.
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El hallazgo alteró la rutina operativa habitual de la zona. La militar identificó de inmediato la urgencia de intervenir. Su reacción, documentada y difundida por el propio Ejército, mostró un compromiso que trasciende el deber estrictamente castrense. La dragoneante actuó con sensibilidad, improvisando un refugio para el felino y dedicando tiempo a procurar su bienestar.
Las imágenes compartidas en plataformas digitales exhibieron el proceso de rescate: la uniformada envolvió al cachorro en una manta, resguardándolo del frío, y utilizó una jeringa pequeña para alimentarlo de manera controlada. Este gesto técnico y afectivo permitió al animal reponerse tras el episodio de abandono.
El Ejército Nacional subrayó la importancia de la acción, señalando que la labor de los soldados no se limita únicamente a la protección de la ciudadanía, sino que también incluye la defensa de aquellos seres indefensos, como los animales callejeros.
La institución compartió una reflexión sobre la necesidad de extender la solidaridad a todos los seres vivos, enfatizando que los valores de humanidad y servicio también se manifiestan en actos de este tipo.
El pequeño felino, tras recibir los primeros auxilios y alimento, buscó el contacto visual con su rescatista, mostrando señales de confianza y apego. Este comportamiento fue interpretado por muchos como una muestra de agradecimiento y un recordatorio del impacto positivo que pueden tener las acciones solidarias, incluso en situaciones inesperadas.
La atención brindada no se limitó a las necesidades físicas inmediatas. Caricias, palabras suaves y un trato delicado se sumaron al proceso de recuperación. La intención era reducir el estrés y las secuelas emocionales que el abandono pudo haber causado en el animal.
El caso motivó a varias personas a expresar su deseo de replicar este tipo de ayuda a otros animales en situación de calle.
El video rápidamente se viralizó, generando una ola de comentarios y muestras de apoyo de usuarios en las redes. Entre los mensajes, predominó el reconocimiento a la empatía y la vocación de servicio de la dragoneante, quien asumió la tarea de cuidar y estabilizar al gato: “Gracias a esta bella mujer por salvarle la vida. Bendiciones infinitas”, “Si ese gatito la escogió a ella es porque tiene una bonita energía será su compañero fiel”.
Para muchos, la escena resultó conmovedora y sirvió para destacar el lado humano y compasivo de los miembros de las fuerzas armadas.
Algunos usuarios reconocieron la importancia de la sensibilidad en el ejercicio del servicio público, sugiriendo que acciones como esta contribuyen a mejorar la percepción de la institución.
Para quienes deseen apoyar o rescatar felinos vulnerables en la ciudad, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) ofrece orientación y atención especializada. Ante emergencias o para procesos de adopción, la línea 123 se mantiene habilitada para canalizar solicitudes y brindar ayuda oportuna.
También se puede solicitar ayuda de los centros de rescate o fundaciones de bienestar animal más cercana o en caso de que el animal este en peligro inminente se pueden llamar a los bomberos.
La escena en el Cantón Militar Caldas dejó una huella positiva. Recordó a la ciudadanía que la protección y el cuidado no conocen uniformes ni rangos, y que la humanidad puede manifestarse en los gestos más simples y espontáneos.
El rescate de este gato se inscribe como un ejemplo concreto de cómo la vocación de servicio puede abarcar a todos los seres que comparten el espacio urbano.