La senadora María Fernanda Cabal, perteneciente al partido Centro Democrático, se pronunció públicamente sobre las masivas protestas que atraviesan Irán desde hace casi dos semanas; la congresista destacó el coraje de quienes desafían al régimen islámico, en medio de enfrentamientos y bloqueos que marcan la intensidad de las movilizaciones.
María Fernanda Cabal compartió en su cuenta de X un video que mostraba a manifestantes iraníes elevando la bandera histórica del país, el León y el Sol, sobre una estatua pública, como símbolo de su lucha en contra del régimen.
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La senadora acompañó la publicación con un mensaje que muchos interpretan como una crítica indirecta al Gobierno del presidente Gustavo Petro —del que ella es opositora— y la ONU: “Para estos valientes no hay medios ni influenciadores, menos organismos multilaterales llenos de burócratas y ladrones”.
María Fernanda Cabal valoró estas acciones como un ejemplo de valentía y decisión frente a la opresión, por lo que en su publicación, la congresista hizo un contraste implícito con la situación en Colombia, al sugerir que los ciudadanos iraníes actúan sin depender de la burocracia internacional ni de figuras mediáticas, mientras que en otros contextos la respuesta gubernamental tiende a ser más lenta y limitada.
Su mensaje, directo y sin ambigüedades, generó discusión en redes sociales, al marcar una postura firme frente a un conflicto internacional y, al mismo tiempo, transmitiendo una crítica al liderazgo actual en Colombia.
Muchos usuarios de X comentaron en la publicación de la congresista: “Todos los medios en silencio. Está claro cómo se financian”; “También caerán”; “Usted no sabe lo que dice, populismo”; “Como esos senadores burócratas que ganan 52 millones de pesos y reciben subsidios del gobierno de Gustavo Petro, así como Cabal”.
Así se viven las manifestaciones en Irán: este es el origen
Uno de los elementos más visibles de estas protestas fueron el papel de las mujeres, pues miles de ciudadanas abandonaron públicamente el uso obligatorio del hiyab, convirtiéndose en símbolos de resistencia, se pueden ver en las publicaciones compartidas en redes sociales.
Las manifestaciones también incluyeron ataques contra edificios oficiales, incendios de vehículos gubernamentales y el reemplazo de la bandera vigente por la pre-revolucionaria en varias ciudades, como se mencionó.
Estas acciones mostraron un rechazo directo al régimen y captaron la atención internacional, al gritar que el descontento ya no se limita a problemas económicos, sino que cuestiona la legitimidad de todo el sistema político y cultural iraní.
Asimismo, en distintos sectores, desde balcones y ventanas, los habitantes lanzaron gritos y consignas como “Muerte a Jameneí” (líder supremo de Irán), “Muerte a la República Islámica” y “Esta es la última batalla, Pahlavi volverá” (última dinastía monárquica de Irán).
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre en Teherán, originadas principalmente por comerciantes y sectores económicos golpeados por la difícil situación financiera, la fuerte caída del rial y los altos niveles de inflación.
Pues Irán enfrenta una crisis económica, con una inflación anual que supera el 42% y un aumento interanual en diciembre de más del 52% en comparación con el mismo mes del año anterior, situación agravada por las estrictas sanciones impuestas por Estados Unidos y la ONU debido a su programa nuclear.
Además, la escasez de agua y energía se volvió constante, y los cortes afectan de manera directa la vida cotidiana de la población.
A esta crisis se suman políticas sociales estrictas, como la obligatoriedad del hiyab, la segregación de género en espacios públicos y la prohibición de ciertas actividades para mujeres, incluida la conducción de motocicletas.
La combinación de estos factores provocó una de las revueltas más relevantes de los últimos años. Ciudades como Kermanshah fueron escenario de incendios y ataques a edificios oficiales; jornadas de protestas que registran más de 40 muertos y miles de arrestos.