Después de que el Ministerio de Salud de Colombia emitiera la Circular Externa 044 de 2025, que exige la prescripción de medicamentos ambulatorios financiados por la Unidad de Pago por Capitación (UPC) a través de la plataforma Mipres en todo el país, las críticas desde el sector salud no se han hecho esperar.
Mientras la cartera argumenta que la medida incrementará el control y la transparencia, médicos de distintas especialidades alertan sobre el riesgo de nuevas barreras de acceso y una posible disminución en la calidad de la atención a los pacientes.
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La nueva directriz establece que, desde el 1 de junio de 2026, todos los fármacos de uso ambulatorio cubiertos por la UPC —incluyendo tratamientos para hipertensión, diabetes, dislipidemias, afecciones respiratorias, enfermedades mentales, autoinmunes y cáncer en manejo ambulatorio— deberán ser prescritos de manera obligatoria en Mipres.
Esta plataforma, utilizada desde 2016 para medicamentos fuera del Plan Básico de Salud, enfrentará ahora un volumen mucho mayor, al abarcar también medicamentos de uso frecuente.
Según el Ministerio de Salud, la Circular no redefine el acto médico ni introduce nuevos trámites para los profesionales. La entidad enfatiza que el registro en Mipres se efectúa en un único proceso, permitiendo formular varios medicamentos durante el mismo acto.
Además, sostiene que todos los actores del sistema conocen la plataforma y señala como ejemplo el seguimiento realizado con medicamentos para el VIH, donde la digitalización permitió optimizar procesos y automatizar reportes mensuales.
Sin embargo, Luis Eduardo Pino, hematólogo-oncólogo, cuestionó que se imponga a los profesionales la carga de ingresar datos en masa en un sistema que, a su entender, carece de infraestructura suficiente.
“Antes de asignar el ingreso masivo de datos a una ‘torre de control’, el sistema debería contar con una arquitectura robusta...”, declaró Pino en diálogo con El Tiempo. El profesional considera que este modelo es ineficiente y retrógrado, especialmente cuando existen tecnologías más avanzadas disponibles.
Por su parte, Germán Fernández Cabrera, cirujano y miembro de la Academia Nacional de Medicina, advierte que los médicos dedicarán “mucho más tiempo a diligenciar formatos de Mipres durante el ya escaso tiempo de la consulta”, según explicó al periódico.
Fernández Cabrera advirtió que este nuevo requisito afecta el tiempo de interlocución y de examen con el paciente, además de aumentar la burocracia y la tramitología en la consulta diaria.
Leslie Vargas-Ramírez, especialista en medicina interna y neumología, aportó cifras sobre el impacto en la práctica clínica: procesar una orden en Mipres puede tomar entre cuatro y cinco minutos por paciente, mientras que el tiempo promedio de consulta es de 20 minutos.
La profesional destacó que, en consultas especializadas, hay pacientes con hasta 20 medicamentos distintos, lo que limita considerablemente la atención personalizada. Vargas-Ramírez agrega que, tras la experiencia con antirretrovirales para VIH, el sistema ha presentado nuevos obstáculos en el acceso a fármacos.
Juan Márquez, internista, hizo hincapié en la distancia entre la normativa y la realidad de las consultas. Señaló que la falta de integración entre Mipres y la historia clínica electrónica obliga a los médicos a duplicar registros y elimina las recetas físicas, una situación que complica especialmente a adultos mayores con limitaciones en el acceso digital o escasa familiaridad tecnológica.
A su vez, Tatiana Villarreal, también internista, advierte que en distintas regiones del país no existen las condiciones técnicas para implementar la directriz en forma eficaz. Resalta que los médicos generales, presionados por consultas de solo 15 minutos, deben ahora dedicar parte de ese lapso a completar el registro digital de cada medicamento, reduciendo el tiempo con los pacientes.
El cardiólogo Juan Senior, expresidente de la Asociación Colombiana de Medicina Interna, resume el sentir de muchos colegas: “Mipres ha sido una barrera importante en la formulación y en la atención”, manifestó en declaraciones recogidas por El Tiempo.
Critica que la plataforma es poco amigable, compleja y consume demasiado tiempo. Advierte que, de no introducirse mejoras, podría convertirse en un obstáculo infranqueable en el acceso a los tratamientos.