El debate por el incremento de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y el salario mínimo para 2026 escaló este fin de año a un terreno abiertamente político, luego de que el presidente Gustavo Petro arremetiera contra lo que llamó “los megarricos de Colombia”.
En un mensaje difundido en su cuenta de X, el mandatario acusó a este sector de presionar para que el Gobierno eleve los giros a las EPS privadas hasta en un 17 %, mientras promueven un aumento “insuficiente” del salario mínimo para los trabajadores, cercano al 7 %.
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Sus declaraciones reavivaron la tensión en un ambiente ya marcado por un déficit financiero histórico en el sistema de salud y una brecha cada vez mayor entre las propuestas de empresarios y centrales obreras para el ajuste salarial.
En su publicación, Petro abrió su mensaje señalando que, según él, un reducido grupo concentra el control de la deuda interna del país.
“Le cobran los megarricos de Colombia, dueños de la deuda pública interna del país 13 % anual, acolitados por la mayoría de la Junta Directiva del Banco de la República”.
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Luego criticó que, mientras piden un aumento sustancial de los recursos para las EPS, se oponen a otras iniciativas del Gobierno: “Piden un incremento de los giros del gobierno a las EPS privadas del 17%, pero ayudan a sabotear la ley de financiamiento.”
El mandatario también cuestionó que ese mismo sector proponga un incremento bajo para el salario mínimo. “Y ahora piden que solo se suba el salario mínimo a los trabajadores un 7% anual”.
Finalmente, concluyó con una acusación directa sobre las motivaciones políticas detrás de estas posturas: “Lo que quieren es explotar y robar a Colombia sin trabajar una hora al año y además volver a tomarse el gobierno”.
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El comentario de Petro llegó en un momento clave: el Ministerio de Salud, encabezado por Guillermo Alfonso Jaramillo, debe definir antes del 31 de diciembre el ajuste de la UPC para 2026, en medio de presiones técnicas, políticas y judiciales.
Tanto Acemi —el gremio que agrupa a las EPS del régimen contributivo— como la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) han presentado propuestas de incremento que superan el 15 %. Acemi plantea un aumento del 17,33 %, mientras que la Andi considera que es necesario un ajuste mínimo del 15,6 % para garantizar la viabilidad del modelo de aseguramiento.
Según cálculos de Acemi, con su propuesta la UPC legal en el régimen contributivo alcanzaría los $1.785.164, y en el subsidiado los $1.552.403 a partir del 1 de enero.
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La agremiación advierte que la siniestralidad en el sistema —la relación entre el costo de los servicios y los recursos destinados para pagarlos— superó el 111 % en octubre y podría llevar a un déficit de 9 billones de pesos al cierre de 2025. Esto se suma a las carteras acumuladas de años anteriores, que siguen presionando la estabilidad de las EPS.
La Andi, por su parte, afirma que el sistema vive su momento más crítico en décadas. La siniestralidad de la UPC ha sido superior al 99 % desde 2021 y al 100 % desde 2022, y la proyección para este cierre de año es de 105,9 %.
Es decir, por cada $100 que ingresan, las EPS gastan casi $106 solo en atenciones de salud, sin contar gastos administrativos. El déficit operativo estimado asciende a $10,2 billones.
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Para el gremio empresarial, el ajuste del 15,6 % es financiable, pues el Presupuesto General de la Nación para 2026 incluye transferencias a la Adres por más de $48 billones, siempre que el Gobierno priorice estos recursos para el aseguramiento.
Panorama del salario mínimo para 2026: brecha amplia entre empresarios y centrales obreras
La negociación del salario mínimo para 2026 avanza en un ambiente igualmente tensionado. Los empresarios propusieron un incremento del 7,21 % —equivalente a $102.634 sobre el salario vigente— mientras que las centrales obreras solicitaron un alza del 16 % ($227.760).
La diferencia entre ambas posturas, de $125.126, es más amplia que la registrada el año anterior.
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En 2025 no hubo acuerdo y el Gobierno fijó el aumento por decreto en 9,5 %, un antecedente que aumenta la presión sobre las conversaciones actuales y que podría repetirse si no se logra un consenso en los próximos días.