El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 10 de septiembre de 2025 en un promedio de $4.599,03, lo que representó una subida de $1,30 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de +0,03%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.607,63 y un mínimo de $4.586,47, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, la caída en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta. Con respecto a los últimos siete días, el euro acumula una bajada 0,77%; por el contrario desde hace un año aún acumula una subida del 0,82%.
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En la última semana, el euro registra una bajada 0,43%; sin embargo en el último año aún acumula un incremento del 1,16%. Analizando este dato con el de días previos, invirtió el resultado de la jornada anterior, cuando marcó un ascenso del 0,55%, mostrando que es incapaz de consolidar una tendencia estable en fechas recientes. En la última semana la volatilidad fue de 6,67%, que es una cifra claramente inferior al dato de volatilidad anual (14,84%), de modo que está teniendo un comportamiento más estable de lo que indica la tendencia general últimamente.
Así se mueve el mercado
El cruce EUR/COP se mueve en un escenario global complejo, donde confluyen señales que empujan en direcciones opuestas. Desde Estados Unidos, el Índice de Precios al Productor sorprendió con una caída de −0,1% intermensual en agosto, la primera en cuatro meses y muy por debajo del aumento esperado. Este dato, sumado a revisiones a la baja en el empleo, consolidó la expectativa de que la Reserva Federal recortará tasas en septiembre.
Ese viraje debilitó al dólar y se reflejó en tasas hipotecarias a 30 años que bajaron a 6,49%, con un fuerte repunte en las solicitudes de crédito. En condiciones normales, un dólar más débil impulsa al euro y tiende a presionar al alza el EUR/COP, siempre y cuando el peso no encuentre razones propias para apreciarse.
En la eurozona, la situación es distinta. El Banco Central Europeo probablemente mantenga sus tasas estables, respaldado en una inflación anclada en el 2% y en la cautela frente al comercio global. La falta de sorpresas limita la fuerza del euro, pero si el mercado percibe mayor debilidad en la política de la Fed que en la del BCE, la moneda europea mantendría ventaja relativa.
Sin embargo, en paralelo, la desaceleración en China y su persistente deflación de precios de productor amenaza la demanda de commodities, lo que es un factor directo de presión sobre el peso colombiano. Menores precios de petróleo y carbón reducen el ingreso de divisas y pueden favorecer un encarecimiento del euro en términos relativos.
Para Colombia, el panorama se matiza por noticias locales. El Gobierno acaba de regresar al mercado europeo con una emisión récord de 4.100 millones de euros en bonos, que recibió una demanda extraordinaria de más de 25.000 millones. Este resultado refuerza la confianza de los inversionistas internacionales y le da oxígeno a las cuentas públicas.
En el corto plazo, puede traducirse en un alivio para el peso si parte de esos recursos en euros se convierten a pesos para cubrir compromisos presupuestales. Pero, a mediano plazo, aumenta la exposición de la deuda en moneda extranjera y, por ende, la sensibilidad del Estado frente a una eventual depreciación del peso frente al euro.
A este contexto se suman las discusiones presupuestarias para 2026, que mantienen bajo la lupa la sostenibilidad fiscal. El mercado percibe con cautela cualquier señal de debilidad institucional o aumento del déficit, lo que puede restarle soporte al peso. Así, el comportamiento del EUR/COP dependerá del balance entre el impulso global hacia un euro más fuerte, la vulnerabilidad de Colombia frente a commodities y el efecto neto de la emisión de bonos europeos.
La tendencia de corto plazo apunta a un sesgo alcista del euro frente al peso, pues la expectativa de recortes de tasas en Estados Unidos debilita al dólar y, al mismo tiempo, la caída de los precios de materias primas erosiona el soporte del peso. Sin embargo, el impacto positivo de la exitosa colocación de bonos en euros puede moderar ese movimiento si los recursos se administran con prudencia y sirven para reforzar la liquidez interna. El desafío será convertir el regreso a Europa en una señal sostenida de confianza, y no en un riesgo adicional por mayor exposición cambiaria.
El EUR/COP está atrapado entre fuerzas externas que fortalecen al euro y factores locales que condicionan la estabilidad del peso. La clave en los próximos meses estará en la política monetaria de la Fed y en la forma en que el Gobierno colombiano gestione los recursos captados en euros, pues de esa combinación dependerá si la moneda europea consolida su ventaja o si el peso logra resistir la presión.