El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 1 de agosto en un promedio de $4.774,21. Esto significó una caída de $20,56 frente al cierre anterior, equivalente a una variación de -0,43 %.
La divisa europea tuvo un precio de apertura cercano a los $4.770, tocó un máximo de $4.833,49 y un mínimo de $4.753,40 durante la sesión. Según los datos disponibles, este comportamiento se dio en medio de una jornada marcada por la cautela frente a la economía de la eurozona y la estabilidad del peso colombiano. En casas de cambio, el euro se negoció entre $4.360 (compra) y $4.530 (venta).
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Teniendo en cuenta la última semana, el tipo de cambio marca una disminución 1,95%; sin embargo desde hace un año aún mantiene un ascenso del 7,58%.
Con relación a los cambios de este día con respecto a jornadas anteriores, puso el fin a dos sesiones de racha plana. En referencia a la volatilidad de la última semana, presentó un rendimiento visiblemente superior a la volatilidad que reflejaron las cifras del último año, lo que indica que presenta mayores cambios que la tendencia general del valor.
El euro en el mercado y en Colombia
A diferencia del dólar, cuyo comportamiento reciente ha estado influenciado por los aranceles de Estados Unidos y la expectativa de decisiones de la Reserva Federal, el euro enfrenta una presión bajista por razones estructurales internas. Las proyecciones de bajo crecimiento en países clave de la zona euro, como Alemania e Italia, combinadas con la incertidumbre política en Francia y el enfriamiento del comercio exterior, están restando fuerza a la moneda europea frente a divisas emergentes.
El Banco Central Europeo (BCE) optó por una política más conservadora, manteniendo las tasas de interés sin cambios ante el riesgo de estancar aún más la economía del bloque. Esta decisión debilitó el atractivo del euro como activo de refugio, especialmente frente al dólar, que se está fortaleciendo por factores geopolíticos y comerciales. Como resultado, el euro perdió tracción en mercados como Colombia, donde la apreciación del peso también juega un papel.
En el caso colombiano, la estabilidad relativa de la economía local, un precio del petróleo que se ha mantenido en niveles altos, y un mayor ingreso de divisas por exportaciones han ayudado a contener la volatilidad del tipo de cambio. Esto se traduce en una menor presión sobre el euro y permite que, aunque siga siendo una moneda fuerte, su precio se ajuste a la baja de forma gradual frente al peso colombiano.
En este contexto, el euro sigue siendo clave para el comercio bilateral con la Unión Europea, pero su comportamiento reciente muestra que el centro de gravedad de las presiones cambiarias está más relacionado con factores internacionales que con la política monetaria colombiana. De mantenerse las condiciones actuales, analistas no descartan que la divisa europea continúe su tendencia moderadamente bajista en lo que resta del trimestre, siempre condicionada a las decisiones del BCE y a los datos económicos del bloque europeo.
¿Qué sigue para el EUR/COP?
El cruce euro/peso colombiano (EUR/COP) mostró una ligera tendencia bajista en las últimas jornadas, en línea con la corrección global del euro frente al dólar y el fortalecimiento relativo del peso colombiano. La moneda europea, tras caer casi 3% en la semana previa, se estabilizó levemente por encima de 1,14 dólares, un nivel que, aunque bajo, sugiere una pausa en el ciclo de debilitamiento.
Este comportamiento refleja principalmente factores externos. Por un lado, la inflación de la eurozona, que se mantuvo en 2,0%, limita el margen del Banco Central Europeo (BCE) para recortar tasas de forma inmediata, mientras que el reciente repunte del PMI manufacturero a 49,8 sugiere una mejora incipiente. Sin embargo, el entorno geopolítico sigue pesando. El anuncio de nuevos aranceles de EE. UU. a productos europeos (15%) refuerza la aversión al riesgo y pone presión sobre la economía de la región, lo que a su vez debilita al euro frente a monedas emergentes como el peso.
En Colombia, el Banco de la República mantuvo su tasa en 9,25%, respaldando al peso en un contexto de inflación descendente (4,8%) y crecimiento positivo (2,7%). Esta postura, sumada al diferencial de tasas con Europa, mantiene el atractivo del peso en estrategias de carry trade, que siguen inyectando flujos hacia activos en moneda local.
En este entorno, el euro ha oscilado entre $4.750 y $4.830 COP, y aunque los fundamentales colombianos son estables, la cotización seguirá respondiendo al tono del BCE y a los próximos datos de inflación y empleo en EE. UU. A corto plazo, el euro podría mantenerse lateral, con soporte técnico en los $4.700 COP y resistencia en torno a los $4.850, en un mercado aún dominado por el ruido internacional.