Las presuntas maniobras de desestabilización política mencionadas por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, incluyeron intentos de buscar apoyo entre sectores de la extrema derecha nacional e internacional, así como acercamientos a organizaciones vinculadas al narcotráfico.
El mandatario sostuvo que estas acciones no alcanzaron a involucrar a altos funcionarios estadounidenses y que la investigación recae en la Fiscalía General de la Nación. En ese contexto, se refirió al congresista estadounidense Marco Rubio, negando que el legislador estuviera involucrado en una supuesta conspiración para forzar su salida del poder.
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En su intervención, Petro destacó que los actores que habrían intentado promover la desestabilización no se reunieron con Marco Rubio, sino con otros funcionarios. El presidente argumentó que el Gobierno de Estados Unidos enfrenta desafíos internacionales en varios frentes, como los conflictos con Irán, las tensiones derivadas de la situación en Gaza, y los enfrentamientos en Ucrania y Rusia, lo que haría improbable que la administración estadounidense destinara recursos a promover un golpe de Estado en Colombia.
“No creo que Marco Rubio esté en un golpe de Estado, porque los señores de la extrema derecha que estaban en eso no llegaron a su oficina (…) no creo que un gobierno que tiene como enemigo a Irán y unas bombas nucleares apuntando, un problema en Gaza y un problema en Ucrania y Rusia se ponga a pendejear con un golpe de Estado en la Gran Colombia”, expresó Petro.
Además, sostuvo que la pérdida de la influencia estadounidense en la región andina y el Caribe podría tener impacto negativo en la estrategia geopolítica de Washington en toda América del Sur, América Central y el Caribe.
El presidente Petro enfatizó que la participación de posibles “apátridas” y sectores radicales, que supuestamente buscaron incluso apoyo de la llamada Junta Nacional del Narcotráfico, constituyen el verdadero foco de riesgo para el país en materia de gobernabilidad.
En su mensaje, sostuvo que se mantiene a la espera de los responsables de tales propuestas de desestabilización. Petro añadió que corresponde a la Fiscalía General de la Nación determinar responsabilidades y llevar adelante las investigaciones pertinentes.
El contexto diplomático se tornó tenso tras las declaraciones de Petro en torno a la presunta existencia de un complot. A raíz de ello, el gobierno estadounidense llamó a consultas a su encargado de negocios en Bogotá, John McNamara. En reciprocidad, el mandatario colombiano solicitó la presencia en Bogotá de su embajador en Washington, Daniel García-Peña, con el fin de examinar la agenda bilateral actual.
El jefe de Estado reiteró que ni Marco Rubio ni el Gobierno de Estados Unidos están involucrados en conspiraciones para intentar derrocarlo. Sostuvo que estas acusaciones se originan en sectores interesados en fomentar inestabilidad y que la resolución del caso corresponde a las autoridades judiciales.
El presidente finalizó haciendo un llamamiento a mantener la soberanía nacional y a no ceder ante presiones externas o internas, subrayando la disposición del gobierno para confrontar cualquier intento de desestabilización promovido por redes criminales o grupos adversos a la institucionalidad colombiana.
Mensaje directo a congresistas estadounidenses
A lo largo de su pronunciamiento, el jefe de Estado colombiano dirigió comentarios directos a congresistas estadounidenses y a funcionarios de origen cubano residentes en ese país, que han hecho críticas hacia el gobierno de Colombia. Petro los exhortó a definir los verdaderos objetivos de sus acciones, remarcando que Colombia no constituye un enemigo y, por el contrario, puede jugar un papel de apoyo en la resolución de problemas regionales.
El presidente rechazó rotundamente las acusaciones que lo vinculan con actividades ilícitas como el narcotráfico o el terrorismo, afirmando que estos señalamientos buscan minar la cooperación bilateral en materia de seguridad. El mandatario sostuvo que existen actores interesados en deteriorar la colaboración entre Colombia y Estados Unidos, e indicó que cualquier ruptura en las relaciones no aislaría al país, ya que existen aliados europeos comprometidos en la lucha contra el crimen organizado.