La comunidad en Riohacha (La Guajira) se encuentra consternada por la muerte de una mujer de 27 años tras someterse a un procedimiento ginecológico en un quirófano alquilado por Profamilia.
El procedimiento se llevó a cavo el sábado 7 de junio y ocurrió en una clínica habilitada, aunque la administración asegura que no tiene ninguna responsabilidad en el evento, dado que el espacio fue alquilado y todo el personal involucrado pertenecía a la institución pública.
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La víctima fue identificada como Kendry Cárdenas, joven madre de dos hijos que falleció en la noche del martes 10 de junio.
La comunidad de Riohacha, especialmente sus familiares y residentes del barrio San Martín de Porres, se encuentra impactada por la muerte de una de sus habitantes. El esposo de Kendry busca respuestas en medio de un ambiente de silencio e incertidumbre.
Por su parte, Profamillia se refirió sobre los hechos. Infobae Colombia conoció la respuesta de la organización, donde lamentó el fallecimiento de la paciente Kendry Cárdenas y “expresa sus más sinceras condolencias a su familia y seres queridos. Nos solidarizamos con su dolor y los acompañamos en este difícil momento”.
Entre líneas seguidas, la entidad confirmó que como referente en la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva en Colombia “contamos con rigurosos protocolos clínicos, talento humano calificado y altos estándares de calidad para proteger la vida y la salud de nuestras y nuestros pacientes”.
De esta manera, Profamilia detalló que “como organización de que todo procedimiento quirúrgico o prestación de servicio de salud conlleva un riesgo en sí mismo, hemos iniciado de manera inmediata una investigación interna y exhaustiva con el firme propósito de esclarecer lo ocurrido”.
Finalmente, expresaron total disposición para colaborar con las autoridades competentes “en los procesos de revisión e investigación que se adelanten, actuando con total transparencia y responsabilidad institucional; así como a tener los espacios de comunicación y acompañamiento con la familia en este difícil momento”, concluyó la organización.
Más detalles del procedimiento
La Guajira Hoy difundió información extraoficial en la que se señala que durante la intervención médica, realizada mediante una desconexión de matriz, el médico habría cometido un error trágico al perforar accidentalmente el intestino delgado de la paciente.
Sin darse cuenta de la gravedad de la situación, la paciente fue dada de alta. Sin embargo, presentó complicaciones poco tiempo después.
Alarmados por el mal estado de la mujer, sus familiares decidieron trasladarla de inmediato a otro centro médico, donde, al realizarle una nueva intervención, se descubrió la extensión del daño: la paciente sufría de peritonitis severa.
A pesar de los esfuerzos del personal médico por salvarla, la paciente falleció, dejando conmocionados a sus seres queridos y generando una serie de repercusiones graves en las instituciones involucradas.
La clínica que proporcionó el quirófano donde se realizó originalmente la operación ha comenzado a enfrentar consecuencias colaterales en términos de reputación.
Fuentes del centro clínico han declarado que la imagen del establecimiento se ha visto perjudicada, pero enfatizan que toda la responsabilidad recae en Profamilia, la entidad para la cual se alquiló el quirófano. “Nos está golpeando fuertemente en la imagen. Pero queremos dejar claro que la responsabilidad es de Profamilia”, afirmaron.
La situación ha escalado a un nivel preocupante, ya que han surgido amenazas de muerte contra algunos de los ginecólogos implicados en el caso, lo que ha generado temor por posibles represalias.
Según el mismo medio, Profamilia dispone de pólizas de seguro para proteger a sus equipos y profesionales, mientras que el médico responsable también posee cobertura para afrontar eventos como este.
Además, se ha sabido que el esposo de la fallecida está decidido a emprender acciones legales y persigue llevar el caso a sus últimas consecuencias en los tribunales.
Desde el centro clínico insistieron en que su papel solo fue ofrecer un quirófano habilitado, una práctica común cuando instituciones externas no disponen de infraestructura propia para realizar operaciones. “Nosotros cumplimos con lo nuestro. Los responsables de la operación y todo lo que ocurrió después son exclusivamente ellos”, reiteraron con firmeza.
Intentos por contactar a Profamilia fueron infructuosos, dejando sin respuesta varias interrogantes sobre la posición de esta institución ante los sucesos que han desencadenado una cascada de reacciones en el ámbito médico y social.