Once caimanes llaneros del Orinoco regresaron a su hábitat en Vichada: les implantaron transmisores satelitales

La Fuerza Aérea y un grupo de científicos unieron esfuerzos para trasladar exitosamente a los ejemplares hacia el Parque Nacional El Tuparro, reforzando la biodiversidad del país

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Con el uso de un C-130 Hércules, la Fuerza Aérea Colombiana realiza una histórica relocación de caimanes llaneros, marcando un hito en la conservación de especies nativas - crédito FAC

Once cocodrilos del Orinoco, también conocidos como caimanes llaneros, fueron trasladados exotistamente desde el departamento del Meta hasta el Vichada, con el apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana, empleando un C-130 Hércules, en lo que catalogaron como una misión que “resalta el firme compromiso de Colombia con la conservación de su fauna”.

De acuerdo con lo reportado por las autoridades ambientales, la reintroducción de los reptiles a su hábitat natural se llevó a cabo en el Parque Nacional Natural El Tuparro, donde finalmente fueron liberados, marcando un paso significativo hacia la preservación de esta especie emblemática.

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El desplazamiento de los cocodrilos desde Villavicencio hasta su nueva casa en Vichada fue el resultado de un esfuerzo colaborativo entre profesionales de la Estación de Biología Tropical Roberto Franco de la Universidad Nacional de Colombia, Wild Life Conservation Society Colombia (WCS) y la Universidad de la Florida (UF). Además, los reptiles adultos, antes de ser liberados, completaron un periodo de preliberación en el parque Agroecológico Merecure y fueron equipados con transmisores satelitales para su posterior monitoreo en la naturaleza, lo cual permite a los científicos seguir de cerca su adaptación y movimientos en el entorno salvaje.

El viaje de regreso al río Tomo de 11 caimanes llaneros destaca el compromiso colombiano con la preservación de su preciada fauna silvestre, en colaboración con instituciones académicas - crédito FAC
El viaje de regreso al río Tomo de 11 caimanes llaneros destaca el compromiso colombiano con la preservación de su preciada fauna silvestre, en colaboración con instituciones académicas - crédito FAC

Para asegurar el bienestar de los caimanes durante el proceso de traslado, se tomaron medidas especiales: fueron contenidos de manera segura y colocados en guacales diseñados para minimizar el estrés del viaje. Esto incluyó la creación de barreras visuales para calmar a los animales, proteger sus extremidades y mantener la temperatura interior óptima.

“Una vez aterrizada la aeronave de la FAC, los 11 guacales con un peso total aproximado de 3.250 kilogramos, fueron transportados vía fluvial hasta el río Tomo para su liberación”, explicaron desde la Fuerza Aérea.

“Este es solo el comienzo de un arduo trabajo. Ahora nos enfocaremos en entender las interacciones potenciales entre esta especie y su entorno, involucrando a la comunidad local y a los operadores turísticos en este proceso. Nuestro objetivo es aportar a la conservación de esta especie”, indicó Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Este proyecto no solo subraya el compromiso de Colombia con la preservación de su biodiversidad, sino que también pone de relieve la importancia de la cooperación entre entidades gubernamentales, académicas y organizaciones no gubernamentales para la protección efectiva de las especies en peligro, tal como lo indicó la institución militar: “La Fuerza Aérea Colombiana llevó a cabo este respaldo logístico, con el objetivo de contribuir a la conservación y evitar la extinción de esta especie de gran importancia y relevancia emblemática en la biodiversidad colombiana. Tal cooperación, refleja el compromiso conjunto de las entidades involucradas en preservar y proteger la rica diversidad natural del país”.

La Fuerza Aérea Colombiana contribuyó con el apoyo logístico del traslado de los 11 ejemplares - crédito FAC
La Fuerza Aérea Colombiana contribuyó con el apoyo logístico del traslado de los 11 ejemplares - crédito FAC

La reintroducción de estos caimanes a un ambiente silvestre contribuye no solo a la estabilidad ecológica de la región, sino también al fortalecimiento de las poblaciones naturales de esta especie, que juega un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas acuáticos.

Sobre el caimán llanero en Colombia

De acuerdo con la WCS, los cocodrilos del Orinoco, también conocidos como caimanes llaneros, son una especie en peligro de extinción que habita principalmente en la cuenca del río Orinoco, abarcando territorios de Colombia y Venezuela. Esta especie, científicamente denominada Crocodylus intermedius, es uno de los reptiles más grandes de América, pudiendo alcanzar hasta 7 metros de largo en casos excepcionales, aunque lo común es que midan alrededor de 4 a 5 metros.

Su hábitat se extiende principalmente a lo largo de los ríos, caños y morichales de la llanura del Orinoco, adaptándose a una amplia variedad de ambientes acuáticos. No obstante, su población ha decrecido drásticamente debido a la caza furtiva, motivada por la obtención de su piel que es altamente valorada en el mercado negro, así como la destrucción de su hábitat natural.

Este proyecto de liberación de cocodrilos en el Vichada destaca el trabajo conjunto de entidades gubernamentales y ONGs, enfocadas en salvar especies en peligro y mantener el equilibrio ecológico - crédito FAC
Este proyecto de liberación de cocodrilos en el Vichada destaca el trabajo conjunto de entidades gubernamentales y ONGs, enfocadas en salvar especies en peligro y mantener el equilibrio ecológico - crédito FAC

El Gobierno nacional, junto con diversas organizaciones internacionales, ha implementado programas de conservación y reproducción en cautiverio para procurar la subsistencia de la especie. Estos programas incluyen la protección de áreas naturales, la cría de cocodrilos en condiciones controladas para su posterior liberación en su hábitat natural, y la educación y sensibilización de las comunidades locales sobre la importancia de preservar al cocodrilo del Orinoco.

A pesar de los esfuerzos, los cocodrilos del Orinoco continúan enfrentando grandes desafíos para su supervivencia, incluyendo la continua pérdida de su hábitat y las amenazas directas por actividades humanas. La conservación de esta especie es crítica no solo por su valor ecológico, sino también por su importancia en el mantenimiento de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas acuáticos en los que habita.