En medio de una intervención pública, la directora del Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá, Samira Gozaine, expresó de manera tajante que desde Colombia no se está cooperando para solventar la crisis de migración que se presenta en el Tapón del Darién, considerada como una de las selvas más peligrosas de América Latina.
“Allá (en Colombia) no hacen nada. Esto es un negocio”, señaló la funcionaria de ese país, mientras citaba algunos relatos de migrantes que se han conocido en las últimas semanas. Incluso, Gozaine expresó que en el municipio de Necoclí se ha formado toda una estructura delincuencial que cobraría un “peaje” para permitirle a los migrantes continuar hacia la selva.
Según sus palabras, los viajeros ilegales son “secuestrados” y tendrían que pagar hasta 500 dólares para continuar con su recorrido. En medio de su discurso enfurecido, la funcionaria panameña aseveró que en la frontera colombiana no existe presencia de las autoridades, escudándose siempre en los testimonios de los migrantes.
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“¿Por qué no van a Colombia y preguntan por qué los dejan pasar? Porque no los deberían dejar pasar. Allá todo es un negocio. El pueblo les cobra, los secuestran y no los deja pasar, si no les pagan 500 dólares por persona. Les preguntaba y me decían, no hay autoridades aquí que estén controlando y regulando nada. Se sienten seguros cuando ven la bandera de Panamá”, señaló Gozaine para el medio panameño TVN.
En un momento, la directora del SNM de Panamá hizo referencia a los grupos armados colombianos, con lo que el Gobierno nacional mantiene conversaciones para acordar la denominada paz total. Según insinuó, serían estas estructuras las encargadas del negocio principal de migración ilegal.
“Son los mismos que en Colombia les dan pastillas anticonceptivas a las mujeres porque dicen que las van a violar en la selva, o sea, estamos perdiendo el norte de lo que son los derechos de la gente”
En la entrevista que dio la funcionaria, aseguró que las familias migrantes, en su mayoría venezolanas, le comentaron que en Colombia son víctimas de asaltos y violaciones sistemáticas. Incluso, señaló que la falta de control en zona colombiana, ha hecho que la población fronteriza de Panamá modificara su fuente de recursos.
“Ellos ya no se dedican a lo que realizaban antes. Se dedican a robar a los migrantes. Los niños llegan a su escuela con al menos 50 dólares porque les pagan un dólar por cargar cosas de un lado al otro. En estos pueblos los migrantes duermen en la calle e inclusive hacen sus necesidades fisiológicas por las vías”, enfatizó la directora.
Samira Gozaine también fue contundente en afirmar que la crisis que vive la frontera entre Panamá y Colombia radica en la poca participación de organizaciones humanitarias, que no logran divisar a la población el verdadero reto de enfrentarse al Tapón del Darién.
“Para mí, el principal actor son los organismos internacionales, que tienen la culpa, porque ellos siguen hablando de esto como movilidad humana y derecho humano, y esto que nosotros presenciamos no es un derecho humano”
Según indicó la funcionaria, la crisis es tan grave que se ha vulnerado el derecho a la salud de mujeres y menores, que atraviesan una selva inhóspita. “Bebés recién nacidos en brazos con sus madres atravesando la selva y ningún organismo internacional allá (en Colombia) dice nada”, señaló al medio citado.
Por último, desde el Servicio Nacional de Migración de ese país enviaron un duro mensaje a las autoridades colombianas e internacionales: “No hay nada humanitario seguir permitiendo esta migración. Sin embargo, para nosotros poder hacer un alto real o por lo menos hacer una contención que nos permita realmente ayudar a estas personas, requerimos que todas las naciones se involucren, sobre todo Colombia. Los organismos internacionales nos quieren organizar y decirnos qué hacer, más no nos ayudan en fondo e intervenciones reales”