Xenofobia, accidentes y costos elevados para acceder a un sistema de salud han vuelto recurrentes los relatos de familias en Colombia que, tras la muerte de un ser querido en los Estados Unidos, se ven inmersos en una encrucijada para repatriar sus restos a territorio nacional.
Este es el caso de Cristian Díaz, de 32 años, quien, en agosto del 2022, migró a la ciudad de Nueva Jersey, buscando alcanzar el famoso american dream o ‘sueño americano’, para él, su esposa y sus dos hijas de 13 años.
Todo parecía estar yendo viento en popa, hasta que, según comentó su hermana Jennifer Díaz, en entrevista para el matutino de Arriba Bogotá: “El sábado primero de estes mes (julio) sobre las 2:00 de la tarde hora colombiana, encontraron a mi hermano en el apartamento donde vivía, acostado, bocabajo. Es lo único que sabemos, nos dieron más información en ese momento de lo que había sucedido”.
“Según las condiciones en las que lo encontraron, las autoridades dicen que fue un infarto fulminante”, pero no conocen más detalles sobre su muerte, así como tampoco las razones que pudieron haberlo orillado a sufrir un infarto a tan corta edad.
“La última vez que nosotros supimos de él fue el jueves (29 de junio), sobre las 8:00 de la noche, hora colombiana, que mi mamá hablo con él. El tema que le dijo fue que estaba trabajando y que apenas se desocupara la llamaría, pero, desafortunadamente, nunca llegó la llamada”, lamentó Jennifer.
Desde que se enteraron del deceso, iniciaron el trámite para traer su cuerpo de vuelta, pero, en Estados Unidos, la única opción que contemplan las autoridades es cremarlo y enviar una caja con sus cenizas: “ellos nos dicen es que no lo envían en cenizas y nosotros acá en Colombia no lo queremos en cenizas”, insistió su madre, Nelly Londoño.
De ahí su llamado a las autoridades colombianas o a quienes puedan tener injerencia en el caso de su hijo: “Lo único que quiero es que las personas de buen corazón colaboren trayendo a mi hijo aquí a Colombia, para darle una cristiana sepultura y darle una mejor despedida, como él se lo merece”, suplicó entre lágrimas.
Cuánto cuesta repatriar un cuerpo a Colombia
Uno de los mayores temores de quienes se alejan de la tierra que los vio nacer, es accidentarse o morir lejos de casa. Aunque, esto es más común de lo que se cree.
Pues bien, su familia o allegados deben saber que al tratarse de un tema particular corren con todos los gastos, que pueden llegar a estar entre 20 y 40 millones; ya que, en contadas ocasiones la Cancillería llega a apoyar estos trámites.
“Si bien los gastos deben correr por cuenta de los familiares, en caso de que estos se encuentren en situación extrema de vulneración económica, la Cancillería acudirá a otras entidades estatales y organizaciones privadas y fundaciones para ayudar en la repatriación, pues la cartera no cuenta con un presupuesto establecido para ello”, declaró la cancillería para El Tiempo.
Lo primero que debe hacer la familia es localizar el cuerpo y determinar si está custodiado por medicina legal, un hospital, residencia de mayores u otra entidad del país en el que falleció la persona.
Ya con eso, puede hacerse una reclamación frente a la institución que tenga el cuerpo en custodia, en la que pueden intervenir empresas especializadas en el tema, de llegar a contratarlas.
Tras determinar la causa de la muerte y decidir si lo que se quiere hacer es la repatriación del cuerpo o las cenizas, los familiares o la empresa encargada del proceso deben iniciar los trámites con los estamentos que estén involucrados en el proceso y los documentos, entre los que pueden llegar a incluir: el certificado de defunción, apostillaje del certificado de defunción, carta de embalsamamiento, autorización de sanidad, carta de no enfermedades infectocontagiosas, permiso de inhumación o cremación y registro consular.
El trámite y los documentos pueden cambiar, dependiendo de la normativa de cada nación. Pero, aun así, desde 2015 y hasta el 2022 se lograron repatriar 110 cuerpos de connacionales, luego de los 513 requerimientos registrados en el 2021, según la Cancillería.