Muy buenas sensaciones dejó la visita que hicieron miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI) en febrero a Colombia para conocer la política macroeconómica del país.
Así se evidenció en el reciente comunicado de la entidad, en el que resaltó que el crecimiento económico se ubicó en 7,5% en el 2022 y resultó uno de los más dinámicos entre las economías emergentes tras experimentar una trayectoria de crecimiento más sostenible.
El FMI anotó que las políticas macroeconómicas, que el año pasado tuvieron una orientación restrictiva que se prevé que continuará este año, están facilitando esta transición, junto con la ralentización del crecimiento mundial y los mayores costos de endeudamiento a escala mundial.
De igual forma, afirmó que este es un enfriamiento necesario y permitirá que la inflación se desacelere y que pueda llegar a la meta del Banco de la República a finales de 2024; así como reduciría, de forma gradual, el déficit en cuenta corriente al promedio histórico de 4% del PIB (Producto Interno Bruto), con financiamiento proveniente en su mayor parte de flujos de inversión extranjera directa.
Riesgos a la baja
Este también anotó que aunque hay riesgos a la baja, los fundamentales de la economía, así como las políticas y los marcos de las políticas del país son sólidos y apuntan a la resiliencia del país.
Ante esto, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, celebró el apoyo del FMI a la política macroeconómica de Colombia. Agradeció, además, la rigurosa y favorable evaluación del país contenida en el artículo IV.
Esto, debido a que entre las visitas del artículo IV, se destacó el sólido marco institucional y las respuestas oportunas de la política pública que permitieron una notable recuperación económica, al tiempo que se prioriza la política social y ambiental, especialmente en medio del desfavorable contexto internacional.
Reformas estructurales
El FMI aplaudió la ambiciosa agenda de reformas estructurales con el propósito de fortalecer la política social, promover una transformación productiva e impulsar una transición energética gradual, que permitan reducir la dependencia de la economía en productos minero-energéticos, así como sentar las bases para un crecimiento más sostenible.
Además, enfatiza la necesidad de que estas medidas se implementen dentro de la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de las finanzas públicas. En este sentido, vale la pena mencionar que la adición presupuestal, presentada recientemente por el Gobierno nacional ante el Congreso de la República, incluyó recursos importantes derivados de la Reforma Tributaria para la Igualdad y la Justicia Social.
Frente al reto inflacionario, el FMI prevé que las políticas económicas en curso favorecerán la convergencia del nivel de precios a la meta del Banco de la República. En cuanto a las políticas del sector financiero colombiano, el informe destaca su fortaleza.
Además, el compromiso del Gobierno nacional para reducir el déficit fiscal y la deuda pública es claro, ya que se asegura la sostenibilidad fiscal. Ante esto, el FMI destacó el cumplimiento de la regla fiscal, considerando que en 2022 se dio un sobrecumplimiento de las metas fiscales, que se mantendría para 2023. Para el resto del periodo de gobierno, el escenario contemplado da estricto cumplimiento a la regla fiscal.
Estabilidad macroeconómica
En conclusión, el FMI reconoció la implementación de políticas de las autoridades económicas, dirigidas a asegurar la estabilidad macroeconómica, materializar un crecimiento sostenido y sostenible ambientalmente, reducir la incidencia de la pobreza y la desigualdad y continuar el proceso de consolidación fiscal que requiere el país.
De esta manera, Colombia podrá enfrentar sus retos de política económica. Son notables la confianza en Colombia y la esperanza de que el país pueda avanzar en transformaciones sociales profundas.