En los últimos días, el metro de Bogotá ha sido noticia luego de que el ministro de Transporte, Guillermo Reyes diera unas polémicas declaraciones en las que, a juicio de la alcaldesa de Bogotá Claudia López —y de distintos sectores políticos—, ‘chantajeaba’ a la capital colombiana con modificar el trazado de la primera línea del metro para que sea subterráneo, como ha sido el deseo del presidente Gustavo Petro desde que ocupó la alcaldía de Bogotá.
Como respuesta a los ‘chantajes’ del Gobierno nacional, parece que la alcaldesa López se valió del TransMilenio.
De esto dan cuenta unas fotografías que han circulado en redes sociales el sábado 4 de febrero. En estas se puede ver como en un articulado del sistema de buses se leía “METRO YA!” y “Bogotá Se Respeta” (sic).
Las imágenes las publicó Manuel Andres Zamudio en Twitter, y las acompañó con el siguiente trino:
Horas más tarde, Zamudio, activista simpatizante del Pacto Histórico, volvió a publicar las fotografías, adjuntando una tercera: una captura de un supuesto mensaje que en el que serviría de prueba de que la orden fue dada desde la alcaldía. La comunicación aparece firmada por Jaime Andrés Sánchez Reyes, que según una base de datos de TransMilenio, es un contratista de la empresa, más exactamente de la Dirección Técnica de BRT, y el cargo que ocupa es el de Técnico Operativo Grado 01.
Gustavo Petro se vuelve a referir sobre al metro de Bogotá: “Soy guardián del dinero público nacional”
También el sábado 4 de febrero Gustavo Petro, presidente de la República, le respondió a la concejala Diana Diago sobre una carta que le envió en donde le pide “continuar con la construcción de la primera línea del metro tal y como está contratada”.
A través de su cuenta de Twitter el jefe de Estado le contestó a la política del Centro Democrático.
En su pedido, Diana Diago resaltó que Bogotá es la única ciudad de su tamaño que no cuenta con un sistema de transporte masivo como un metro, por esa razón, le solicitó al jefe de Estado “no seguir atrasando esta necesidad por el bienestar de los ocho millones de colombianos que habitan en la capital”.
El Gobierno nacional anunció por medio del ministro de Transporte, Guillermo Reyes, que, si la Alcaldía de Bogotá no acepta las recomendaciones del presidente para la modificación en la construcción de la primera línea del metro, no se financiarían otros proyectos en la ciudad:
“Es muy claro, si no se aceptan como se ha venido diciendo que se hagan, las modificaciones propuestas dentro del marco jurídico, pues el Gobierno también, en la medida que financia el 70% de los otros proyectos, pues esos otros proyectos se van a tener que parar”, expresó Reyes desde la Casa de Nariño el jueves 2 de febrero.
Desde varios sectores de la sociedad se han pronunciado por lo dicho por el ministro. La oposición al Gobierno nacional ha tildado las declaraciones como “amenaza” o “chantaje”. Para la concejala de Bogotá, “cualquier decisión en el sentido de atrasar las obras ya avanzadas en la construcción del metro van en detrimento de la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad”.
Pero Diago fue más allá y le expresó a Gustavo Petro que, “usted como burgomaestre sabe que generaría un gran dolor y tristeza para todos los que convivimos en esta ciudad”, se lee en la carta.
La misiva, que firmaron 27 de los 45 concejales de la ciudad, termina con una propuesta al Ejecutivo: “Bogotá necesita varias líneas: nosotros proponemos que esta se construya como está planeada y que las otras se hagan de manera coordinada entre la Nación y el Distrito. Pongamos a Bogotá por encima de las peleas políticas de las cuales nos queremos separar. Sin chantajes”.