La inteligencia artificial y el futuro que apenas imaginamos
La carrera por crear una inteligencia superior a la humana avanza entre promesas de bienestar y advertencias sobre nuestra supervivencia. Sin embargo, seguimos acelerando sin saber si podremos mantener el control

Cuando una IA ataque, otra tendrá que defendernos
Los agentes ya pueden engañar, escribir código malicioso y actuar sobre personas reales. Si la velocidad de los ataques obliga a delegar la ciberdefensa en otras máquinas, habrá que decidir de antemano qué podrán hacer en nuestro nombre

El trabajo con la IA deja atrás el teclado
La conversación empieza a funcionar como una forma de dirigir el trabajo con las nuevas tecnologías, impulsando un cambio cultural

El nuevo orden mundial de la inteligencia artificial
La IA dejó de ocupar el lugar de una tecnología auxiliar para transformarse en una capacidad estratégica. Su avance ya no se mide solo por lo que permite hacer, sino por quién orienta su desarrollo, su infraestructura y sus condiciones de acceso. En esa disputa, comienza a delinearse un nuevo mapa de poder global

El día en que un gobierno apagó una inteligencia artificial
Por primera vez, un Estado demostró que puede desactivar, de un día para el otro, el acceso a modelos de inteligencia artificial de frontera ya desplegados en el mercado. La reflexión que deja este episodio no es solamente técnica. Es, sobre todo, jurídica

Se terminó la inteligencia artificial de veinte dólares
La inteligencia artificial agéntica consume más tokens y más cómputo porque ejecuta tareas persistentes, usa herramientas y procesa contexto durante horas

La ciberseguridad después de lo humano
Una IA capaz de encontrar una vulnerabilidad para corregirla, puede encontrarla también para explotarla

Cuando la imagen ya no acredita el hecho
El riesgo deja de ser individual cuando el contenido manipulado ya no engaña solamente a una persona, sino que empieza a erosionar la confianza pública en los sistemas de información

La inteligencia artificial ya puede automejorarse y el cambio recién empieza
Empieza a ser necesario saber dirigir, entender cómo se encadenan tareas, cómo se combinan herramientas, cómo se supervisan secuencias de acción y cómo se conserva el control sobre procesos que la máquina empieza a recorrer con una autonomía creciente

El quiebre del paradigma conversacional y el despliegue de la IA agéntica
Si el 2025 fue el año de las promesas, en el 2026 la era del asistente ha muerto. Ya no interactuamos con herramientas que responden preguntas, sino con agentes que ejecutan decisiones

