Un estudiante belga afrodescendiente creyó que una fraternidad blanca sería una oportunidad: fue su muerte

La muerte de Sanda Dia tras un ritual de iniciación fue tomada como un trágico accidente. Nuevos videos y fotos lo convirtieron en un símbolo de la creciente intolerencia

Sanda Dia en una foto familiar
Sanda Dia en una foto familiar

Sanda Dia creyó que una fraternidad sería su entrada a una vida diferente. Era hijo de un obrero inmigrante y un ambicioso estudiante afrodescendiente de 20 años en una de las universidades más prestigiosas de Bélgica. La fraternidad, Reuzegom, era hogar de los vástagos de las élites blancas de Amberes.

Dia decidió que valía la pena soportar las novatadas de la fraternidad notoriamente crueles para entrar en ese exclusivo mundo.

No sobrevivió.

Después de que lo obligaron, junto con otros dos novatos, a beber alcohol en exceso, tomar aceite de pescado hasta vomitar, tragar peces dorados vivos y permanecer de pie en el exterior en una zanja llena de hielo, Dia murió en diciembre de 2018 debido a una falla orgánica múltiple. Su muerte fue considerada como un trágico accidente, un ejemplo de una novatada que salió mal.

No obstante, en las últimas semanas ha surgido una historia aún más grotesca: los miembros de la fraternidad habían usado un insulto racial cuando le ordenaron a Dia hacer la limpieza después de una fiesta; apareció una fotografía que mostraba a un miembro de la fraternidad vistiendo túnicas del Ku Klux Klan; un discurso de la fraternidad hacía referencia a “nuestro buen amigo alemán, Hitler” y un video los mostraba entonando una canción racista.

Foto publicada en el grupo de Facebook de la fraternidad, con las túnicas del Ku Klux Klan
Foto publicada en el grupo de Facebook de la fraternidad, con las túnicas del Ku Klux Klan

Además, los mensajes eliminados de WhatsApp, recuperados por la policía, demuestran que los miembros de la fraternidad (hijos de jueces, líderes empresariales y políticos) lucharon por cubrir sus huellas.

“Esto no fue un accidente”, afirmó el hermano de Dia, Seydou De Vel.

Los detalles, revelados hace poco en una serie de noticias locales, han obligado a la región de habla neerlandesa, Flandes, a enfrentar al creciente racismo y la xenofobia, incluso en universidades de tanto renombre como esta, la Universidad Católica de Lovaina, que ahora se conoce como KU Leuven.

Las universidades belgas, al igual que sus homólogas estadounidenses, por lo general son consideradas de izquierda, pero los campus y clubes de este lugar también han reflejado y alimentado el conservadurismo de Flandes, donde un movimiento nacionalista es cada vez más racista y antiinmigrante, y cuyo poder está creciendo.

“Pensaron: ‘Es un chico negro cualquiera’”, aseveró el padre de Sanda, Ousmane Dia, en francés. “Somos poderosos y no nos va a pasar nada”.

El padre de Sanda Dia, Ousmane Dia, en Oostakker, Bélgica (foto: NYTimes)
El padre de Sanda Dia, Ousmane Dia, en Oostakker, Bélgica (foto: NYTimes)

Se está investigando a dieciocho miembros de la fraternidad, que ahora está disuelta, y los fiscales recomiendan fincar cargos de homicidio involuntario, trato degradante y negligencia. Aquellos que aún no se han graduado pueden tomar clases en línea mientras continúa la investigación.

No han surgido pruebas de que Dia fuera asesinado intencionalmente, pero, de los tres estudiantes que se iniciaron esa noche, él era la única persona negra y fue la única que falleció.

Los debates raciales en Bélgica a menudo se centran en su pasado sangriento, más que en su presente. Las protestas de esta primavera, inspiradas por el movimiento Black Lives Matter, obligaron a retirar algunas estatuas conmemorativas del rey Leopoldo II, quien supervisó la brutal colonización de lo que hoy es la República Democrática del Congo en la década de 1880.

Sin embargo, la muerte de Dia enfatiza el problema actual de Bélgica con el racismo y la política identitaria de extrema derecha. El país está dividido entre los de habla francesa en el sur y los de habla neerlandesa en el norte; cada región tiene sus propios gobiernos, leyes y culturas. En la región holandesa más rica, conocida como Flandes, se encuentra un importante movimiento separatista que busca desvincularse con el objetivo de preservar la cultura y la riqueza flamencas. Últimamente, esa campaña ha tomado un tono marcadamente antiinmigrante y antiislámico.

Ousmane Dia, que ahora tiene 51 años, no era consciente de estas divisiones culturales cuando llegó a Bélgica desde Senegal solicitando asilo en 1994. Se instaló en Amberes, donde encontró trabajo en el puerto y luego en una fábrica de camiones. Aprendió neerlandés. Él y su esposa formaron una familia.

De acuerdo con su padre, Sanda era un belga ambicioso de primera generación que prosperó en la escuela. Cuando lo aceptaron en la KU Leuven fue un hito tanto para el padre como para el hijo. “Fue un sueño para mí”, dijo Ousmane Dia.

Sanda estaba empezando su tercer año escolar cuando se unió a Reuzegom, un club no autorizado para hombres jóvenes de Amberes. “Representan un tipo de clase social”, comentó Kenny Van Minsel, expresidente de la asociación de estudiantes del campus. “Son predominantemente blancos (eso es un hecho) y de clase alta”.

Reuzegom fue una fraternidad flamenca de la Universidad KU Leuven
Reuzegom fue una fraternidad flamenca de la Universidad KU Leuven

Con frecuencia, Van Minsel interactuó con las fraternidades e intentó persuadir a Reuzegom para que firmara un código de conducta de novatadas, pero no tuvo éxito. Reuzegom solo tenía otro miembro afrodescendiente, al que apodaron Rafiki, el nombre del mono de la película “El rey león”, dijo.

No obstante, Sanda Dia creyó que Reuzegom era una oportunidad. “Pertenecer a un club como ese tiene beneficios”, dijo, según recordó su hermano. “Si los conoces, es positivo para tu red, y cuando salgas de la escuela, confiarán en ti mucho más rápido”.

Protesta por la muerte de Sanda, en Leuven
Protesta por la muerte de Sanda, en Leuven

Aunque suene raro que un estudiante afrodescendiente se comprometa con una fraternidad casi exclusivamente blanca en nombre de la red, los estudiantes afirman que es lógico. “Puede parecer algo descabellado, pero para muchas personas negras es muy comprensible”, dijo Nozizwe Dube, una estudiante de KU Leuven que migró a Bélgica desde Zimbabue en su adolescencia.

Uno de los mantras de Flandes es que cualquiera puede tener éxito si aprende el idioma, trabaja duro y obtiene un título, dijo. En realidad, las investigaciones han demostrado que los belgas de ascendencia africana tienen mayores probabilidades de estar desempleados o de trabajar en empleos no especializados, a pesar de tener niveles educativos elevados. Señaló que las fraternidades pueden parecer un camino hacia una carrera mejor.

Reuzegom era famoso por sus rituales de novatadas, conocidos como “bautizos”. En octubre de 2018, Reuzegom celebró una fiesta con bebidas alcohólicas en el edificio de una asociación estudiantil. La fraternidad destrozó el lugar y ocasionó miles de dólares en daños, dijo Van Minsel. Los miembros de la fraternidad le ordenaron a Dia que limpiara y le lanzaron un insulto racial, señaló Van Minsel, cuyo compañero de la asociación de estudiantes estuvo presente y le informó del incidente.

“Su argumento era que las personas negras debían trabajar para las blancas”, afirmó Van Minsel. “Lo trataron como un objeto”. Dos meses después, Dia estaba muerto.

c.2020 The New York Times Company



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