
Primero fueron algunas celebrities las que se animaron a tatuarse los dedos de las manos, en lo que sería el comienzo de una tendencia que hoy se afianza a paso firme.
Rihanna fue de las primeras, y a ella le siguió Cara Delevingne entre las más famosas, quien no dudó en demostrar su garra cuando se tatuó la cabeza de un león en uno de sus nudillos. En el mundo del espectáculo local, Micaela Tinelli y Florencia Peña se encuentran entre las más osadas si de tatuarse se trata. Asimismo, muchas parejas de famosos optan por hacerse un diseño con tinta en forma de anillo para simbolizar una alianza.
Lo cierto es que la moda se impuso y luego de una primera época en la que los tatuajes en las falanges parecían tener que ocupar casi su totalidad, la tendencia ahora es rebajarlos a la mínima expresión. Siguiendo un poco la estética de los tatuajes hindúes realizados con henna con los que decoran las novias en la India sus manos para su gran día, los tiny tattoos o small tattoos en los dedos de las manos llegaron para quedarse. Al menos por un tiempo.
Ariel Fara es tatuador y reconoció que “los tatuajes en las manos son una tendencia que está creciendo, de a poco aumenta y tiene cada vez más adeptos”. “Hoy la gente acepta más un tatuaje en la mano o en la cara, que hace un tiempo eran zonas más elegidas por ciertas ‘tribus’ o grupos de gente más reducidos -analizó-. Hoy la sociedad los acepta mucho más”.
Consultada por Infobae, la médica especialista en medicina estética y láser Julia de la Torre coincidió en que la tendencia se ve cada vez más y reconoció que “hay tatuadores que se dedican exclusivamente a hacer esos tatuajes con poca carga de tinta y con una terminación súper fina”.

“Estamos sacando muchos tatuajes de los dedos porque los que se usaban antes no son los mismos que se usan ahora; antes eran con un trazo más grueso, mucho más grotesco y eso ya pasó de moda”, amplió la especialista, quien aclaró que “los tatuajes tanto en manos como en pies siempre hay que saber que desde el punto de vista de su remoción suelen necesitar más sesiones que los que están en una zona más cercana al tórax”. “La expectativa para removerlos es buena y es de menos complejidad que la de aquellos que fueron hechos sin prestar tanta atención al trazado”, agregó.
Acerca de los puntos a favor que tiene esta moda, para Fara, “son tatuajes finos, delicados y muy estéticos ya que por la zona y la anatomía de la mano no se permite hacer grandes diseños”. Aunque según admitió a este medio, “es más complejo de pinchar y tener la misma profundidad en todos lados debido a que la estructura es más ósea que muscular y es más complicado pinchar”.
“Son delicados, quedan lindos; las mujeres eligen diseños lineales como corazones, flechas, un anillo, alguna letra o palabra que tenga un significado”, señaló el tatuador, quien entre las “contras” que tiene la tendencia o las razones por las que él no la recomienda enumeró el hecho de que “por la zona están más expuestos a la humedad, a los jabones, al alcohol en este contexto de pandemia y al roce, lo cual hace que la piel cambia constantemente y a los cuatro o cinco meses el tatuaje se empezará a borrar”. “No va a quedar igual que cuando se terminó, es decir que se va a tener que retocar o dejar así y que se vaya borrando con el tiempo -argumentó Fara-. Es diferente a lo que ocurre en otras zonas del cuerpo en donde el diseño no está tan expuesto y no hay tanto cambio de piel”.
Para él, sin embargo, estos puntos “en contra” no llevan a que la persona se arrepienta de hacérselos. “Con un retoque vuelven a quedar bien”, aseguró.

En este punto, De la Torre aportó que “en los tatuajes la tinta está pinchada en la capa profunda de la piel y el cuerpo la reconoce como si fuera un objeto extraño, por lo que eso lleva un proceso biológico una vez que se inyecta la tinta en el que van a actuar un montón de células inmunológicas y la dermis tiene que volver a reestructurarse”.
“Cuando la persona está en contacto con sustancias químicas o abrasivas ese proceso se puede entorpecer dando como resultado un peor acabado en el tatuaje”, sintetizó la especialista.
“Además, sabemos que para cuidar la piel tatuada y para que el tatuaje se conserve y dure en el tiempo lo ideal es acompañarlo siempre con el uso de protector solar y lo cierto es que no es una costumbre muy habitual de las personas ponerse protector en las manos”, agregó De la Torre, para quien “sumado a eso, el lavado frecuente de manos y el hecho de que sea una zona que está muy expuesta al sol puede entorpecer un poco el proceso de cicatrización del tatuaje haciendo que éste quede menos definido”.
Así las cosas, pese a que muchas veces el deseo de seguir las modas hace que se pasen por alto los aspectos negativos que en el mediano o largo plazo ésto pueda acarrear, los especialistas sumaron un punto no menor y es que en las manos es donde más y mejor se suelen reflejar los efectos del paso del tiempo, por lo que si bien siempre existe la opción de removerlos la decisión de tatuarse esa zona del cuerpo deberá ser bien analizada.
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