El rey Carlos III arribó el jueves a Bermudas tras concluir una visita de Estado a Estados Unidos centrada en reparar los lazos entre Washington y Londres, tensados por la guerra en Medio Oriente contra Irán.
El monarca fue recibido en la pista del aeropuerto de Hamilton, capital del territorio británico, por el primer ministro David Burt y otras autoridades locales. Esta escala marca la primera visita de Carlos a un Territorio Británico de Ultramar como soberano, después de un día con actividades en pequeñas localidades estadounidenses, en el que estuvo acompañado por la reina Camila, quien no participa de esta etapa en Bermudas.
PUBLICIDAD
El balance de los cuatro días en Estados Unidos fue positivo. El presidente estadounidense Donald Trump ofició de anfitrión en la Casa Blanca y ofreció a los monarcas una cena de gala de etiqueta blanca. “Es un gran rey, el mejor rey en mi opinión”, declaró el mandatario a la prensa cuando Carlos llegó temprano el jueves para despedirse ir partir rumbo a Bermudas. Tras un breve intercambio y despedida, Trump agregó: “Gente estupenda. Necesitamos más personas así en nuestro país”.
Horas después, Trump anunció la eliminación de aranceles al whisky escocés “en honor” a Carlos y Camila. “El rey y la reina lograron que hiciera algo que nadie más pudo, ¡y casi sin pedírmelo!”, publicó el presidente en su plataforma Truth Social.
PUBLICIDAD
En Bermudas, Carlos recibió una bienvenida ceremonial antes de participar en actividades junto a líderes locales de conservación, artistas y deportistas.
El jueves, el rey y la reina iniciaron la jornada con una visita solemne al Cementerio Nacional de Arlington, en las afueras de Washington, donde depositaron una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido en homenaje a los caídos estadounidenses no identificados.
PUBLICIDAD
Posteriormente, la pareja real asistió a una “block party” en Front Royal, Virginia, en el marco de la conmemoración por los 250 años de la independencia estadounidense. La pequeña ciudad, cuyo nombre resulta simbólico para la ocasión, preparó una cálida bienvenida con una multitud, desfiles y celebraciones en honor a los monarcas. Los soberanos también presenciaron una exhibición de “clogging”, una danza folclórica estadounidense similar al tap, acompañada por música bluegrass.
Al cabo de unas horas, mientras Camila visitó un establo de caballos, Carlos cerró su jornada en el Parque Nacional Shenandoah, donde se reunió con miembros de la Nación India Monacan, cuyos territorios ancestrales incluyen gran parte de esa área montañosa.
PUBLICIDAD
Al concluir el viaje, los reyes agradecieron la hospitalidad estadounidense en su primera visita oficial como monarcas. “Dejamos un pedazo de nuestro corazón aquí y nos llevamos un poco del suyo a casa”, publicó la familia real en X, acompañando el mensaje con un emoji de corazón rojo. “Hasta la próxima... Dios bendiga a América”.
El momento central del viaje exprés de Carlos III a Estados Unidos fue su discurso ante el Congreso estadounidense el martes, el primero de un monarca británico desde la intervención de la reina Isabel II en 1991. La intervención fue recibida con calidez, aunque el rey abordó temas sensibles para los republicanos de Trump, como el cambio climático, la necesidad de límites al poder presidencial, la importancia de la OTAN y la defensa de Ucrania.
PUBLICIDAD
El monarca, de 77 años, evitó profundizar en las tensiones entre Trump y el primer ministro británico Keir Starmer respecto a la negativa del Reino Unido a unirse a la guerra contra Irán. Carlos insistió en que la alianza entre ambos países “nació del desacuerdo, pero no es menos fuerte por ello”.
Las medidas de seguridad fueron extremas durante la visita real, que se produjo pocos días después de un intento de asesinato contra Trump en una gala en Washington.
PUBLICIDAD
(Con información de AFP)