La purga de Xi Jinping entra en una fase estalinista y la paranoia que genera sacude al régimen chino

La campaña que ha barrido con altos funcionarios pone los pelos de punta entre los “sobrevivientes”, ya que cualquier paso en falso puede ser una vía directa al ostracismo. El entorno plantea dudas sobre la estabilidad del gobierno

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Xi Jinping (Reuters)
Xi Jinping (Reuters)

Los inquietantes eventos de los últimos meses han sacudido a la elite política del régimen chino, donde cualquier paso en falso de los altos funcionarios puede significar una muerte en vida: unirse a la lista de la purga de Xi Jinping.

El clima de paranoia se extiende en el Partido Comunista Chino. La misteriosa desaparición de líderes, incluido ministros clave y generales, para luego anunciarse en voz baja su salida del cargo, son motivo suficiente para caminar cuidando las espaldas. Todo ello mientras la atención internacional se enfoca en los conflictos de Ucrania y Medio Oriente.

“Desde que comenzó su reinado en 2012, las interminables purgas de Xi Jinping han eliminado a millones de funcionarios, desde los ‘tigres’ de alto rango del Partido Comunista hasta las ‘moscas’ burocráticas de bajo rango, por utilizar la evocadora terminología de Xi”, resume el portal Politico, en un artículo que compara el proceso con la purga de Joseph Stalin en la Unión Soviética.

Incluso en redes sociales se bromeó comparando al gabinete de Xi con la novela de Agatha Christie “Y no quedó ninguno”, cuyos protagonistas son asesinados uno a uno en una isla de la que no pueden escapar. El autor de la ironía no fue otro que el embajador estadounidense en Japón, Rahm Emanuel.

La inexplicable desaparición y destitución de Li Shangfu y Qin Gang, ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de China -ambos leales a Xi, elegidos y ascendidos a dedo apenas unos meses antes de su desaparición a principios de este año- son sólo dos ejemplos.

Otras víctimas de alto perfil incluyen a los generales a cargo del programa de armas nucleares de China y algunos de los más altos funcionarios que supervisan el sector financiero chino. Al parecer, varios de estos antiguos acólitos de Xi han muerto bajo custodia.

Otra señal ominosa es la prematura muerte de Li Keqiang, el recientemente retirado primer ministro de China -número 2 en la jerarquía comunista- que supuestamente murió de un ataque al corazón en una piscina de Shanghai a finales de octubre, a pesar de disfrutar de algunos de los mejores cuidados médicos del mundo. Tras su muerte, Xi ordenó que el luto público por su antiguo rival fuera muy restringido.

Obituarios de Li Keqiang (Reuters)
Obituarios de Li Keqiang (Reuters)

Para Politico, una muerte de un ataque al corazón es similar a una “caída desde una ventana” en Rusia.

Sin embargo, la diferencia radica en que los purgados no son funcionarios de bajo rango (como ocurrió al principio del mandato de Xi), sino miembros del círculo interno de la propia camarilla de Xi (que precisamente se habían beneficiado de la purga anterior), lo que lleva a serias dudas sobre la estabilidad del régimen.

Dada la opacidad del sistema chino, es imposible confirmar definitivamente los innumerables rumores que surgen como posibles causas de las caídas en desgracia (que van desde romances hasta todo tipo de escándalos). El gobierno no hace comentarios sobre el funcionamiento interno del Partido Comunista.

“Esto refuerza el sentimiento de imprevisibilidad de la política exterior china, en un momento en que el sistema político chino es menos transparente y más difícil de comprender para los extranjeros”, apunta Sheena Chestnut Greitens.

La paranoia es tal que, según repasó Politico, algunos funcionarios están evitando asistir a cumbres en el exterior. Cualquier reunión fuera de agenda puede ser mal vista por Beijing.

“Este parece ser el destino inevitable de cualquiera que se relacione con demasiada avidez con extranjeros y debería servir de advertencia a quienes aún creen que China está abierta a los negocios con Occidente”, remarcó Politico.

(Con información de AFP)