Murió aplastado mientras intentaba robar elementos internos de un BMW

El ladrón era un joven de 25 años, padre de tres hijos en Gales, que estaba tratando de extraer el convertidor catalítico del vehículo

Imagen de archivo del logo de la automotriz de lujo alemana BMW en Múnich, Alemania. 20 de marzo, 2019. REUTERS/Michael Dalder/Archivo
Imagen de archivo del logo de la automotriz de lujo alemana BMW en Múnich, Alemania. 20 de marzo, 2019. REUTERS/Michael Dalder/Archivo

Un ladrón murió mientras intentaba robar el convertidor catalítico de un BMW en Gales, cuando el automóvil cayó sobre él y lo aplastó.

Su nombre era Daniel Stephens, un joven de 25 años padre de tres hijos que fue encontrado debajo de un auto por el dueño del vehículo que vio sus piernas asomadas y llamó a las autoridades.

De acuerdo con los investigadores que atendieron el caso, lo más probable es que el gato hidráulico que usó Stephens para alzar el BMW mientras trataba de quitarle sus elementos internos se derrumbara por el peso del vehículo, que cayó sobre la humanidad del joven y acabó con su vida.

El cuerpo de Stephens fue encontrado por Russell Seldon, el propietario del vehículo, alrededor de las 6 de la mañana en el condado de Porth, Rhondda (Gales). Seldon fue a buscar su auto para dirigirse a su trabajo y fue sorprendido por el cuerpo sin vida de Stephens que estaba debajo.

Crucé la calle desde mi casa hasta mi coche, que estaba en el pequeño aparcamiento de enfrente. Vi un par de piernas que sobresalían de debajo del auto, con pantalones y zapatillas de color oscuro. Llamé y tiré de la pierna de la persona para ver si estaba bien, pero no hubo respuesta”, dijo Seldon a medios locales.

Daniel Stephens de 25 años
Daniel Stephens de 25 años

Stephens, originario de Blaenavon, Torfaen al sureste de Gales, le había dicho a su amigo Aaron Godfrey que pensaba que podría obtener 500 libras esterlinas (USD 691) si robaba el convertidor catalítico del coche.

“Él había hablado de robar un convertidor catalítico de un BMW que había visto. Sabía que valdría alrededor de 500 libras, pero le dije que no hiciera nada estúpido ni robara nada’', dijo su amigo a las autoridades.

Se le dijo a la investigación que Stephens quería dinero para pagar los costos de la corte para poder garantizar un mejor acceso a sus hijos.

Cuando las autoridades llegaron al lugar de los hechos afirmaron que el cuerpo de Stephens estaba “frío y rígido” y que podían observar que su “pecho estaba aplastado”.

Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

Además afirmaron que había un gato hidráulico y una linterna junto al cuerpo.

En la audiencia de Pontypridd se le dijo que Stephens sufrió lesiones en el pecho, la cara y el cuello que coincidieron con el aplastamiento de un gran peso.

La causa médica de la muerte fue asfixia por aplastamiento y fue identificado por sus tatuajes y huellas dactilares.

Los análisis de sangre y orina revelaron pequeñas cantidades de tramadol y alcohol. El padrastro de Daniel, Andrew Stephens, dijo que el joven de 25 años “amaba las bicicletas, construir y arreglar cosas”.

Andrew dijo que no conocía de problemas médicos o psicológicos que pudiera padecer su hijo.

La forense Rachel Knight concluyó que se trató de una muerte accidental.

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