Suecia, cerca de resolver su mayor misterio nacional después de 34 años: ¿Quién mató a Olof Palme?

Se encontró el arma del crimen y hay una enorme expectativa por la conferencia de prensa que dará la fiscalía este miércoles en la que se podría anunciar el esclarecimiento del magnicidio del ex premier nórdico en 1986. Infobae habló con el periodista Jan Stocklassa, quien continuó la investigación de Stieg Larsson, autor de la popular saga “Millennium”. Cuáles son las principales hipótesis

El ex primer ministro sueco Olof Palme en una foto de diciembre de 1983. (TT News Agency/Anders Holmstrom via REUTERS)
El ex primer ministro sueco Olof Palme en una foto de diciembre de 1983. (TT News Agency/Anders Holmstrom via REUTERS)

Suecia podría finalmente obtener este miércoles una respuesta a la pregunta que atormentó al país durante más de 34 años: ¿Qué pasó la noche del 28 de febrero de 1986?

En esa fecha, una tarde de invierno, el primer ministro de Suecia, Olof Palme, salió de un cine en el centro de Estocolmo. El estadista y líder del Partido Socialdemócrata Sueco había ido a ver una comedia con su esposa, Lisbeth, su hijo Mårten y su pareja. Palme y su esposa se separaron de los jóvenes y comenzaron a caminar rumbo a su casa, pero después de unos pocos metros, alguien apareció detrás de ellos y disparó dos balas. La primera entró en la nuca de Palme y le cortó la arteria carótida. La segunda rozó a Lisbeth. El homicida desapareció en una calle lateral antes de que un grupo de peatones llegara para encontrar a su primer ministro desangrándose en la acera. Palme fue trasladado de urgencia al hospital, pero era demasiado tarde. Pasada la medianoche del 1 de marzo de 1986, Olof Palme fue declarado muerto.

El asesinato sigue siendo una herida abierta en la sociedad sueca y ha frustrado a la policía desde entonces, dando lugar a una serie de especulaciones sobre los posibles autores del crimen y sus motivos.

Flores en el lugar en el que el primer ministro Olofo Palme fue asesinado en Estocolmo, en una foto tomada el primero de marzo de 1986. (TT News Agency/via REUTERS)
Flores en el lugar en el que el primer ministro Olofo Palme fue asesinado en Estocolmo, en una foto tomada el primero de marzo de 1986. (TT News Agency/via REUTERS)

Las principales teorías son dos: una apunta a un pistolero solitario, quizás fanatizado por una campaña de desprestigio. Desde algunos círculos de la extrema derecha buscaban instalar la idea de que el primer ministro socialdemócrata era un espía soviético. Según medios suecos, la fiscalía se inclinaría por esta hipótesis. Los focos apuntan a Stig Engström, un publicista que trabajaba para una aseguradora situada cerca del lugar del crimen y que fue incluido como testigo en la fase inicial de la investigación, aunque apartado meses después por no ser considerado relevante. Engström, fallecido en 2000, se movía en círculos contrarios a Palme, tenía formación militar, fue miembro de un club de tiro y tenía acceso a armas a través de un conocido.

La otra teoría sostiene que detrás de la muerte hubo un plan mucho más complejo que involucraba al régimen de apartheid sudafricano. Palme, que mantuvo a Suecia con una postura independiente en la Guerra Fría, fue un gran apoyo para el Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela; y se sabe que, días antes de su muerte, agentes sudafricanos infiltrados asistieron en Estocolmo a una conferencia “anti apartheid”.

Aunque no se ha confirmado que Engström vaya a ser señalado, ni tampoco que se apunte a alguien concreto, según adelantó este martes el diario Aftonbladet, el Gobierno ya ha sido informado de las conclusiones y se ha encontrado el arma del crimen, un giro importante después de que en estos 34 años se descartaron más de 400.

En vísperas de las revelaciones de la fiscalía, Infobae habló con el periodista y escritor Jan Stocklassa, quien publicó el año pasado un exitoso libro sobre el caso (“El Legado”, Roca Editorial), basado en una extensa investigación que continuó el trabajo iniciado por el escritor Stieg Larsson, autor de la popular saga “Millennium” que había dedicado mucho tiempo a realizar pesquisas sobre el asesinato de Palme y los círculos de extrema derecha.

El periodista y escritor Jan Stocklassa es autor del libro "Stieg Larsson - El Legado"
El periodista y escritor Jan Stocklassa es autor del libro "Stieg Larsson - El Legado"

—Jan Stocklassa, ¿estamos finalmente cerca de saber la verdad?

—Tengo sentimientos encontrados. Hace algunas semanas era bastante pesimista y ahora las últimas noticias dicen que encontraron un arma, tal vez el arma homicida. Así que me siento cada vez más curioso. Ahora es un momento bastante interesante aquí en Suecia: el misterio del asesinato de nuestro primer ministro quizás se resuelva este miércoles después de 34 años. Y eso es abrumador.

—Usted ha dicho que teme que los investigadores vayan por la solución más simple. ¿A qué se refiere?

—Siempre es más fácil decir que fue una sola persona la que cometió el asesinato. Se juntan algunas pruebas y se dice: ‘así es como sucedió’. Y eso ya se ha hecho en este caso. Sucedió con Christian Peterson (un alcohólico y drogadicto, a quien en un principio identificó la viuda de Palmer, absuelto por falta de pruebas N. del E) y podría volver a ocurrir. Pero en este momento soy bastante optimista porque hay varios elementos que apuntan a la teoría más compleja, de la que estoy completamente convencido, que a través de un intermediario y ayudantes suecos conduce a Sudáfrica.

Christer Pettersson, aquí fotografiado fuera de su casa en Sollentuna, fue acusado del asesinato de Palme, pero fue liberado por faltas de pruebas el 13 de octubre de 1989. (TT News Agency Anders Holmstrom via REUTERS)
Christer Pettersson, aquí fotografiado fuera de su casa en Sollentuna, fue acusado del asesinato de Palme, pero fue liberado por faltas de pruebas el 13 de octubre de 1989. (TT News Agency Anders Holmstrom via REUTERS)

—¿Por qué este caso sigue sin resolverse 34 años después? ¿Se debe a errores de los investigadores o también hubo encubrimiento?

—Es una combinación de las dos cosas. El misterio comienza a partir de los grandes errores que se cometieron inmediatamente después del asesinato y el hecho de que el homicidio de un primer ministro fue probablemente demasiado grande para Suecia. Era impensable para Suecia como país y especialmente para la policía sueca y para los políticos que terminaron arrastrados por este huracán de diferentes posibilidades y conexiones con la política internacional. Se cometieron grandes errores al principio de la investigación y pareciera que durante estos 34 años la investigación estaba maldita. Esperemos que esta vez, gracias a la perspectiva del tiempo, la nueva tecnología, el cambio del sistema político, se haga bien. Esto sería un avance fantástico después de más de tres décadas, algo inaudito en todo el mundo.

—Su libro “El Legado” fue muy importante para la nueva investigación.

—Antes de que se publicara el libro, me reuní varias veces con la policía sueca. Inicialmente no estaban muy interesados. Pero en la tercera reunión me di cuenta de que se lo tomaron en serio y ahora es parte de la investigación oficial. Desde entonces han estado en un diálogo continuo conmigo. Cada seis semanas hemos tenido una reunión o hablado por teléfono. Así que espero ver la evidencia que presentarán mañana. Es una situación extremadamente emocionante.

—¿Cuál es la hipótesis que usted sostiene a partir de esta investigación?

—Los sudafricanos tenían más de un motivo para matar a Palme. Una razón es la más obvia: Olof Palme toda su vida política ha luchado contra el régimen del apartheid, fue un feroz oponente. Suecia financiaba más del 50 por ciento del presupuesto del Congreso Nacional Africano. El segundo motivo fue el evento más tangible, más concreto. Olof Palme y su gobierno detuvieron importantes entregas de armas que pasaban por Sudáfrica, Irán y otros países. Y amenazaba con hacer públicas estas entregas ilegales de armas. Esto planteó una amenaza para Sudáfrica y sus aliados, motivo suficiente para matar a un primer ministro. Para poder llevar a cabo el asesinato una persona sueca en Chipre actuó como intermediario. Era un empleado de las fuerzas de seguridad sudafricana. Y esa persona encontró ayudantes suecos en Suecia para llevar a cabo el magnicidio.

El funeral de Olof Palme el 15 de marzo de 1986 en Estocolmo. (TT News Agency/via REUTERS)
El funeral de Olof Palme el 15 de marzo de 1986 en Estocolmo. (TT News Agency/via REUTERS)

—En su libro identifica a uno de los sospechosos suecos bajo el nombre ficticio de Jacob Thedelin. ¿Es posible que mañana la fiscalía presente evidencia en este sentido?

—No es seguro que él sea parte de esto. Porque la investigación comenzó por el lado de los responsables sudafricanos. Pero él puede ser uno de los nombres. No creo que mañana den una imagen completa de lo que sucedió. Pero espero que suceda muy pronto.

—Durante la investigación para su libro, una colaboradora suya se reunió con este sospechoso. ¿Esta persona admitió estar involucrada?

—Describió con bastantes detalles que estuvo intentando matar a un espía, dijo que era un regalo para su país. Mi colaboradora y yo estamos convencidos de que él estaba hablando sobre cómo intentó matar al primer ministro. Pero en realidad no lo logró.

—¿Los fiscales lo investigaron?

—Mañana lo sabremos. Mañana sabremos qué le pasó a esta persona y a cualquier otro involucrado. Hasta ahora, uno de los misterios de la nueva investigación es que nadie ha sido acusado ni arrestado. Entonces, algunas personas piensan que en realidad el autor es alguien que ya está muerto.

Hans Holmer, jefe de la investigación del asesinato de Olof Palme, muestra dos revólveres .357 Magnum de Smith & Wesson durante una conferencia de prensa en Estocolmo, Suecia, el 31 de marzo de 1986 (Agencia de Noticias TT / Hakan Roden vía Reuters)
Hans Holmer, jefe de la investigación del asesinato de Olof Palme, muestra dos revólveres .357 Magnum de Smith & Wesson durante una conferencia de prensa en Estocolmo, Suecia, el 31 de marzo de 1986 (Agencia de Noticias TT / Hakan Roden vía Reuters)

—¿Es posible que haya sido un asesino solitario?

—Tal vez fue un asesino solitario, y eso sería un desastre. Creo que esta teoría no está ni siquiera cerca de la verdad. Pero puede suceder. Esperemos hasta mañana. Es como una final en el fútbol con tiempo extendido. Pueden pasar muchas cosas y es muy emocionante. Es como Argentina contra Brasil.

—¿Cómo se está viviendo en Suecia la espera?

—Mañana habrá una conferencia de prensa y recién ahora la gente se está dando cuenta de que se les dirá la resolución o al menos la que creen que es la resolución. Entonces las expectativas son muy altas. Hoy todo el mundo en Suecia está hablando de esto.

—¿La muerte de Palme sigue siendo una herida abierta para Suecia?

—Sí, definitivamente es una herida abierta. Una herida que a veces se cura un poco pero luego se vuelve a abrir. Cuando ocurrió el asesinato yo tenía 21 años, era un estudiante y trabajaba en un teatro. Nadie sabía que mientras en el teatro estábamos apagando las luces, casi al mismo tiempo Olof Palme era asesinado en Estocolmo. Al día siguiente, mi padre me llamó y me contó la terrible noticia. Eso fue un shock para mí y para el resto del país. Algo que nunca hubiera imaginado que sucedería en Suecia. Por eso se tiene que llegar a una conclusión definitiva. La evidencia tiene que ser sólida para terminar de una vez por todas con las especulaciones.

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