El primer ministro británico Boris Johnson, el 12 de marzo de 2020, da una conferencia de prensa sobre la respuesta del gobierno al brote de coronavirus (REUTERS)
El primer ministro británico Boris Johnson, el 12 de marzo de 2020, da una conferencia de prensa sobre la respuesta del gobierno al brote de coronavirus (REUTERS)

“Debo sincerarme con ustedes, con el público británico: muchas más familias van a perder a sus seres queridos antes de tiempo. Esta es la peor crisis de salud pública en una generación”, advirtió el primer ministro Boris Johnson sobre el brote de coronavirus pero aún así evitó tomar medidas drásticas como las que se están decretando en el mundo por consejo de la Organización Mundial de la salud.

Lo acusan de “sacrificar” a los más vulnerables y le exigen medidas más restrictivas como las que se instalaron en China o Italia: prohibición de eventos multitudinarios, suspensión de vuelos, cierres de fronteras, cuarentenas forzosas y voluntarias… Sin embargo, el premier decidió avanzar por un camino totalmente distinto al resto del mundo e, incluso, ordenó dejar de hacer la prueba del coronavirus a todo el mundo excepto a quienes registren los síntomas más severos de la enfermedad, y que el resto -aunque pueda estar contaminado- se limite a quedarse voluntariamente en sus casas durante una semana.

“Se extenderá aún más”, avisó resignado Johnson sobre el virus. Y el principal asesor científico del gobierno dijo que Gran Bretaña probablemente tenga unos 10.000 casos aunque no todos los infectados lo sepan.

Londres está apostando por extender el pico del brote a los meses de verano, para aliviar la presión sobre el Servicio Nacional de Salud (NHS) y los servicios de emergencia administrados por el estado. Pero el plan también evidencia la resignación de un gobierno ante lo inevitable… Es que en la balanza de Johnson, pesa más la economía. Es mejor intentar proteger la economía para los que sobrevivan.

La polémica se instaló rápidamente y el Gobierno ha sido muy criticado por no tomar medidas de mayor alcance como las que se ven en muchos otros países. Johnson defendió su enfoque, diciendo que se están siguiendo consejos científicos y que “haría lo correcto en el momento correcto”.

No vamos a cerrar las escuelas por ahora. El consejo científico es que esto podría hacer más mal que bien en este momento. Por supuesto, continuamos valorando esa medida y (la decisión) podría cambiar cuando la enfermedad se extienda”, subrayó Johnson. En cuanto a los eventos multitudinarios, consideró que prohibirlos “tendría un efecto limitado en la expansión” de la enfermedad.

A diferencia del resto de Europa, las calles de Londres continúan pobladas (Reuters)
A diferencia del resto de Europa, las calles de Londres continúan pobladas (Reuters)

La presión para actuar se incrementó después de que la vecina Irlanda, que ha tenido 43 casos y una muerte, anunciara que las escuelas, galerías y museos cerrarían desde el viernes hasta el 29 de marzo.También se cancelarán las reuniones masivas, añadió el Primer Ministro Leo Varadkar.

Los Estados Unidos introdujeron una prohibición de viajar desde Europa continental, ya que los países europeos, en particular Italia, impusieron duras restricciones a la circulación y se cancelaron los encuentros deportivos.

Pero Johnson se mantiene firme, incluso cuando el índice bursátil FTSE 100 cayó bruscamente por los temores de coronavirus y la Organización Mundial de la Salud dijo que algunos países no estaban manejando la pandemia con suficiente urgencia.

El editor de la revista médica The Lancet, Richard Horton, rechazó el accionar del Gobierno y afirmó que se deberían haber introducido antes medidas más agresivas de “distanciamiento social”.

“La primera regla epidemiológica es que cuanto más pronta sea la intervención tanto mejor. Del otro lado de la balanza se halla el impacto económico, los gobiernos no pueden al mismo tiempo minimizar la tasa de mortalidad y el golpe a la economía, tienen que elegir”, afirmó el profesor Roy Anderson, del Imperial College de Londres.

Si bien Johnson hace las cosas a su manera, aseguró que podrá produndizar las restricciones a medida de que se expanda la epidemia.

Las cifras en Reino Unido

El Gobierno británico confirmó este sábado 10 muertes por coronavirus en las últimas 24 horas, con lo que son ya 21 los fallecidos por esta nueva enfermedad en Reino Unido.

El coordinador del Gobierno para el coronavirus, Chris Whitty, explicóque todos los fallecidos en las últimas horas pertenecían a grupos “de riesgo”. “Comprendo que este incremento en el número de muertos relacionados con el Covid-19 puedan ser causa de preocupación. La gente debería conocer cada una de las medidas que estamos tomando para salvar vidas y proteger a los más vulnerables”, ha afirmado.

Todos los pacientes fallecidos en las últimas 24 horas fueron atendidos por el sistema sanitario de Inglaterra y tenían problemas previos o más de 60 años. Los casos de muertes se concentran en Londres, Birmingham y Leicester.

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