La historia detrás de la polémica fotografía de Santiago Arau

En entrevista con Infobae México, el fotógrafo mexicano habla sobre la polémica que desató en Twitter la imagen que publicó en sus redes sociales el pasado lunes 18 de octubre. Varias personas lo señalaron de exotizar la pobreza y a quienes usan el Sistema de Transporte Colectivo Metro de manera cotidiana en la CDMX.

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Fotografías: Santiago Arau

El vagón del metro arribó a la estación Candelaria un día del año 2016. A bordo viajaban las personas que ocupan el Sistema de Transporte Colectivo de manera regular: la clase trabajadora de la Zona Metropolitana del Valle de México, estudiantes, comerciantes, etc. Las puertas se abrieron con normalidad, sin embargo, en vez de la imagen familiar e indistinta que se devela cada que esto ocurre, los pasajeros se encontraron con el lente de Santiago Arau, a un escaso metro de distancia.

Cinco años después, el fotógrafo volvió a publicar la imagen a través de sus redes sociales mientras revisaba su archivo para un proyecto en el que está trabajando acerca de la pandemia por la COVID-19 en la urbe. Sin embargo, el recibimiento por parte de algunos usuarios y usuarias de Twitter que conocen el trabajo de Santiago Arau fue el de señalarlo por exotizar a la clase trabajadora que usa el metro de manera cotidiana.

En el 2016, cuando Arau publicó la foto por primera vez a través de sus redes sociales, “nadie me peló, porque no era famoso”. Ahora, que su trabajo es ampliamente conocido en redes sociales y que ha trabajado en un variedad de proyectos sobre fotografía documental, él identifica que “hay cierto sector al que no le caigo bien por lo que represento”.

Santiago Arau desata polémica sobre exotización de la pobreza en Twitter (Foto: Santiago Arau)
Santiago Arau desata polémica sobre exotización de la pobreza en Twitter (Foto: Santiago Arau)

Para él, la discusión que se generó en Twitter tiene que ver con que “a mucha gente le molesta que yo sea el personaje que está en el otro lado, le molesta que hay un personaje que tiene privilegios y que está fotografiando y que está mostrando este mundo”. Por otro lado, Balam-ha’ Carrillo, uno de los fundadores del proyecto Metro Chilango, opina que la polémica también tiene que ver con la inconformidad acerca de cómo se narran las historias de las clases trabajadoras en México.

“Yo creo que hay una parte de nosotros que no hemos podido ser representados con respeto”, afirma Balam, quien junto a varios colegas fotógrafas y fotógrafos dirigen la página de Instagram Metro Chilango, donde las y los usuarios de los vagones naranjas comparten las imágenes de sus viajes cotidianos. Acerca de por qué la imagen pudo haber provocado molestia en algunas personas, Balam agrega que “habemos personas que no nos hemos sentido representados por los medios de comunicación, entonces que cuando vemos este tipo de imágenes nos podemos llegar a sentir como si fuéramos parte de un zoológico”.

El profesor del departamento de política y cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Héctor Manuel Villareal explica que, cuando un objeto se extrae de su lugar de orígen y se muestra a otras personas -generalmente de clases privilegiadas- como algo extraño, admirable o bello (tal como ocurre en algunos zoológicos) es lo que se conoce como la exotización de la pobreza.

En Metro Chilango se publican fotografías tomadas por las y los mismos usuarios a manera de archivo sobre la ciudad subterránea (Foto y texto: @saghabu publicada en @metrochilango)
En Metro Chilango se publican fotografías tomadas por las y los mismos usuarios a manera de archivo sobre la ciudad subterránea (Foto y texto: @saghabu publicada en @metrochilango)

Él apunta que “sobre todo tiene que ver con la construcción de un discurso y de trasladar esos objetos a espacios que están diseñados para que lo que se presenta ahí adquiera un aura como de cultura y arte. La exotización tiene que ver con ese traslado de elementos que se hallan en la cotidianidad de las personas y llevarlos a exhibir a una vitrina o llevarlos a exponer a una sala”. Así, en salas de museos, galerías y otros espacios de divulgación artística, las personas de clases socioeconómicas privilegiadas “pueden tener acceso a esa otra realidad, aunque estén unos cuantos kilómetros de distancia de donde viven”.

La fotografía de Santiago Arau, y el mismo fotógrafo, fueron señalados por exotizar la pobreza. La imágen fue calificada por varias personas como “incómoda” y otras más interpretaron en los rostros de los hombres que aparecen a cámara el enojo de encontrarse con el lente de Arau cruzando el umbral de las puertas del metro. Sin embargo, tanto Balám como Héctor, no identifican que en la imágen ocurra esa exotización.

El politólogo de la UAM se limita a decir que tendría que revisar la obra completa de Santiago para estar seguro. Por otro lado, admite que se trata de “alguien que hace una fotografía profesional bien hecha”.

 (Foto: Twitter, Santiago Arau)
(Foto: Twitter, Santiago Arau)

Por su parte, Balam-ha’, quien sí ha tratado con Arau y conoce su trabajo, matiza que “cada quien lee las imágenes desde su propio contexto. Yo la leo como fotógrafo y como parte del colectivo Metro Chilango, pues a mí se me hace una gran foto”. Además, agrega que “no puedo juzgar tampoco a un colega, por una imagen así, porque yo desconozco el contexto”.

Después de que Santiago Arau tomó sus fotografías, los personajes que salen a cuadro se ríen, se voltean a ver entre ellos, las causa gracia que alguien le haya pintado el dedo al sujeto que se encuentra detrás de la cámara. Luego se apretujan ante un nuevo integrante de su viaje y permiten que las puertas se cierren nuevamente.

Arau proporcionó a Infobae México la secuencia completa de fotografías precisamente para añadir el contexto que hace falta cuando se presenta la imágen polémica por sí sola.

Según Héctor Villareal, una manera de crear productos artísticos o estéticos donde se represente a la pobreza sin caer en la exotización de la misma, es involucrarse con esa realidad. Es decir, la combinación de los conocimientos y modos de vida de las personas sobre las que trata la obra, con los saberes que tiene, por ejemplo, el fotógrafo sobre el uso de la cámara, la composición y la construcción de relatos a través de la imagen fija.

Santiago Arau proporcionó a Infobae México la secuencia completa de fotografías (Foto: Santiago Arau)
Santiago Arau proporcionó a Infobae México la secuencia completa de fotografías (Foto: Santiago Arau)

Para él hay dos niveles distintos de creación: “una cosa es que tú con tus conocimientos, tu talento y tus técnicas creas una obra a partir de ese contacto con esa realidad y otra es que tú vayas y recojas las cosas de la gente de ahí, y con eso ya un montas una instalación”.

Para Balam, ese momento de interacción con la persona o el objeto fotografiado ocurre al momento de obtener el consentimiento para capturar la imagen. “A veces los fotógrafos de calle tenemos recursos como sonreír y que la gente te sonría, que haya un ida y vuelta”. Arau coincide en ese sentido con Balam-ha’ Carrillo: “Hoy en día siempre pido permiso”.

Sin embargo, Santiago no está de acuerdo con que haya ciertos límites en los temas que puede fotografiar por ser la persona que es. Al final, él tiene en claro que “Yo no pretendo exotizar la pobreza. Si muestro esto es porque hay preocupaciones que yo tengo. No es mi culpa ser un privilegiado y no entiendo por qué un privilegiado no puede fotografiar la pobreza, eso se me hace una estupidez. Osea, no por ser hombre no puedo fotografiar el movimiento feminista, eso también me parece una estupidez”.

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