Maximiliano de Habsburgo y el verdadero origen de Paseo de la Reforma

La importante avenida se remonta a los tiempos en que se llevaba a cabo el segundo imperio en México, el de Maximiliano de Habsburgo

En la actualidad, Paseo de la Reforma, es una de las avenidas más importantes de nuestro país. 
FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM
En la actualidad, Paseo de la Reforma, es una de las avenidas más importantes de nuestro país. FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

La Ciudad de México está llena de lugares que bien podrían describirse como mágicos. Calles, museos, monumentos y avenidas inundan los alrededores de la capital mexicana. Una de las avenidas más largas y emblemáticas de la Ciudad es, sin duda, Paseo de la Reforma, que va desde el poniente de la ciudad, en donde se conecta con Constituyentes, hasta el centro con dirección al norte, conectándose con las calzadas de Guadalupe y de los Misterios, recorriendo 14.7 kilómetros de longitud.

A lo largo de su historia han ocurrido importantes acontecimientos, además de que es centro frecuente de manifestaciones populares y conciertos en donde se han reunido miles de personas. A lo largo de la avenida, que se podría considerar incluso la más importante del país, se pueden encontrar destacados recintos y monumentos, como la Fuente de la Diana Cazadora, el Ángel de la Independencia (el cuál es tomado como un referente icónico de la capital mexicana), la Torre del Caballito, la Bolsa Mexicana de Valores, la Torre mayor, la Estela de Luz, entre muchos otros. Es un lugar que no puede faltar en las visitas de los extranjeros que vienen a nuestro país.

El origen de la icónica avenida se remonta a 1864, cuando, con la segunda intervención francesa en nuestro país a causa de la declaración de la cancelación de pagos a países europeos con los que México tenía un adeudo, que eran España, Inglaterra y Francia, por parte del presidente Benito Juárez García, nació segundo imperio que se vivía en nuestro país: el Imperio de Maximiliano de Habsburgo, que a pesar de tener buenas intenciones para gobernar nuestro país, no tenía mucho a su favor.

En los cuatro años que estuvo al mando del país, de 1863 a 1867, Maximiliano realizó diversos proyectos políticos y culturales. Uno de los más importantes fue, sin duda, el Paseo de la Emperatriz, en honor a la emperatriz Carlota, ahora conocido como Paseo de la Reforma. La avenida, que en sus orígenes medía apenas 4 kilómetros de longitud, fue construida con la finalidad de conectar al Castillo de Chapultepec, recinto en donde vivía el emperador, con el Palacio Nacional, en el corazón de la Ciudad de México.

La importante avenida, en sus inicios, solo medía 4 km de longitud.
La importante avenida, en sus inicios, solo medía 4 km de longitud.

Para construir la avenida se tomó como referencia los trazos de grandes ciudades, que ya contaban con grandes y estratégicas avenidas. Cuando se construyó, los alrededores estaban conformados, en su mayoría, por rancherías y zonas boscosas. Eran mínimas las construcciones que podían observarse alrededor.

La avenida contaba con dos sentidos, un espacio para el descanso de los caballos, y no tenía los camellones con los que cuenta ahora, pues no se contemplaba que fuera un lugar en el que caminara gente, precisamente por las pocas edificaciones que habían en ese tiempo.

En 1867, cuando Juárez recuperó el mando del país, el ayuntamiento intentó restaurar el nombre y se propuso uno nuevo, que era Paseo Juárez, aunque al mandatario no le agradó, y optó por proponer Paseo Degollado, en honor al General Santos Degollado, nombre que quedó para su inauguración ese mismo año.

Para 1872, el presidente volvió a proponer un nuevo nombre que perduraría hasta nuestros tiempos: Paseo de la Reforma. Poco a poco fue tomando la forma que tiene en la actualidad, pero fue hasta la época del expresidente Porfirio Díaz que adquirió los toques modernos con los que se le ve ahora.

Poco a poco fue tomando la forma con la que se le conoce ahora.
Poco a poco fue tomando la forma con la que se le conoce ahora.

Durante su gestión se mandarían a colocar importantes monumentos como el de Colón, los tlatoanis conocidos como Los Indios Verdes, que posteriormente fueron reubicados, y en 1910, Díaz le daría un toque que le daría gran importancia a la avenida, pues mandó a colocar en ella el conocido Ángel de la Independencia. Con el tiempo, este se ha convertido en un ícono de la Ciudad.

Este último es una Victoria Alada, que es una representación del triunfo dentro de la mitología griega y romana, y fue convocada para conmemorar el centenario de la lucha de independencia. Porta una corona de laurel y una cadena con tres eslabones.

A lo largo del siglo XX la avenida fue modernizada de manera constante; se construyeron importantes obras como la Fuente de la Diana Cazadora, se mandó a ensanchar, y además se pusieron otras glorietas que le dieron identidad.

Actualmente cuenta con los rascacielos más importantes de México, y conecta con otras avenidas igual de importantes que ella.

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