A pesar de haber confesado el asesinato de Wendy Lizzet, de 19 años, un juez lo dejó libre gracias a un amparo, la fiscalía apeló y pudo ser recapturado oportunamente Foto: Fiscalía Chiapas / Especial
A pesar de haber confesado el asesinato de Wendy Lizzet, de 19 años, un juez lo dejó libre gracias a un amparo, la fiscalía apeló y pudo ser recapturado oportunamente Foto: Fiscalía Chiapas / Especial

Este 23 de mayo fue capturado nuevamente Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, feminicida que confesó el asesinato, abuso y tortura de su pareja Wendy Lizzet Ochoa Méndez de 19 años en mayo de 2012.

Tras seis años y nueve meses de su primera orden de aprehensión "El Caníbal de Tuxtla", como lo apodaron los medios locales, fue liberado tras un amparo a pesar de ser acusado de otros delitos.

En octubre de 2011, Wendy Lizzet acudió a hacer una denuncia por golpes y amenazas de Jimmy Virgilio y solicitó una orden de aprehensión a la Fiscalía Especializada en Protección a los Derechos de la Mujer, pero no fue atendida, pues la fiscal Irma Alicia Bautista Márzquez del Ministerio Público aseguró no tener tiempo para la investigación.

Tras la liberación de "El Caníbal de Tuxtla", el 12 de febrero de 2019, por parte del Juez Segundo del Ramo Penal con sede en "El Amate", hubo una fuerte movilización por distintas organizaciones que defienden los derechos de las mujeres y exigieron una investigación certera del caso, pues la liberación de Jimmy Virgilio Villatoro Argüello había sido incongruente.

En 2012 acosaba a su novia, quien había acudido a la Fiscalía Especializada en Protección a los Derechos de la Mujer pero no fue atendida, finalmente el hombre la mató de forma brutal Foto: Especial
En 2012 acosaba a su novia, quien había acudido a la Fiscalía Especializada en Protección a los Derechos de la Mujer pero no fue atendida, finalmente el hombre la mató de forma brutal Foto: Especial

Jorge Luis Llavén Abarca, titular de la Fiscalía General del estado, dio conocer en conferencia de prensa la reaprehensión del presunto asesino de Wendy Lizzet Ochoa Méndez y que su amparo fue revocado desde el pasado 17 de mayo por lo que se determinó ponerlo nuevamente en prisión.

"El Canibal de Tuxtla" fue reingresado al Centro Estatal para la Reinserción Social de Sentenciados (Cerss) número 14 El Amate, para cumplir con su proceso penal, el titular de la fiscalía asegura que por este delito el acusado podría pasar más de 50 años arrestado.

Celos enfermizos

Antes de que Wendy Lizzeth fuera su novia, Jimmy Villatoro había sido detenido y posteriormente puesto en libertad por haber golpeado a otra mujer, quien supuestamente había su pareja sentimental. Policías municipales de esta capital estatal lo aprehendieron cuando golpeaba a su ex pareja e intentaba arrebatarle a su hijo.

Wendy Lizzeth desconocía el pasado agresivo de Jimmy, sin embargo cuando los descubrió ya era tarde.

Cuando fue a denunciarlo, en los hechos narró que durante cuatro años de concubinato, sufrió insultos y golpes de parte de Jimmy Virgilio. Relató que, incluso, cuando estaba embarazada le pegaba con el puño cerrado o con la hebilla de un cinturón, asimismo, que le hacía heridas con una navaja.

Así se ve el mapa del feminicidio en México. (Imagen Google)
Así se ve el mapa del feminicidio en México. (Imagen Google)

La joven indicó a las autoridades que cuatro meses antes de presentar la querella Virgilio la bañó con gasolina para quemarla, "pero el cerillo no prendió porque al parecer la caja que los contenía estaba mojada"; Wendy explicó que ese día su expareja se enojó "porque no le gustó la comida".

"Nada le gustaba de lo que yo le hacía, a todo le buscaba un problema, y en el momento que me quería quemar yo grité y él empezó a golpearme para que ya no gritara, amenazándome que si seguía gritando me iba a matar o iba a matar a mi bebé… algunas veces, cuando se enojaba me metía a un tanque de agua", expuso la joven en su momento.

De acuerdo al documento, Jimmy era tan celoso que ella no podía saludar a sus amigos si se los topaba en la calle, porque de lo contrario la bajaba del carro con el niño en brazos, y sin dinero para que regresara a su casa.

Al final de la querella, Wendy Lizzet Ochoa sostuvo que dejó de concurrir lugares públicos por temor a que su ex pareja atentara contra su vida y la del pequeño Braulio: "ya no tengo vida propia", subrayó y pidió a las autoridades que establecieran las órdenes de protección precautorias y cautelares para protegerla a ella y a su familia.

Entre las medidas que Wendy solicitó al agente del Ministerio Público estuvieron la de prohibir a Jimmy Villatoro que se acercara a su persona, domicilio, lugar de trabajo o de estudios, y otros lugares a los que acudiera con frecuencia, lo que no ocurrió.

Posteriormente, Alma Rosa Cariño Pozo, la titular de Fiscalía Especializada para la Protección de los Derechos de las Mujeres, donde Wendy había pedido auxilio dijo que Jimmy Virgilio Villatoro no fue castigado con cárcel a pesar de que Wendy Lizzet lo denunció, "porque el delito de violencia familiar no es un delito grave", por lo que el feminicida pudo haber obtenido su libertad con solo pagar una fianza.

iStock
iStock

El crimen

En 2012 Wendy Lizeth Ochoa Méndez, tenía 19 años de edad y su hijo Braulio Andrés, 3 años, ella salió de su ciudad natal, Mapastepec, para continuar sus estudios de bachillerato en el Sistema Educativo Universitario Azteca (Seuat) de la capital; no obstante, su preparación se truncaría para siempre.

Ya en Tuxtla Gutiérrez, la joven de ojos almendrados, cejas semipobladas y nariz aguileña, terminó la relación tóxica con Jimmy Virgilio, de entonces 33 años, tiempo después inició un noviazgo.

De pronto, sus familiares perdieron su rastro el sábado 28 de abril de este año y su padre, Ángel Ochoa Soto, llegó a la vivienda que la joven rentaba en la capital pero estaba vacía.

Desesperado, se dirigió a las autoridades y notificó la desaparición de su hija, cuyos datos fueron ingresados al apartado de personas extraviadas en el portal de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

De acuerdo con la autoridad judicial, Jimmy Villatoro confesó que después de asesinar a Wendy Lizzeth decidió mutilarla y arrojar los restos en distintos sitios de la ciudad. Además narró que incluso le comió el corazón.