El caso California: por qué Estados Unidos puede ganarle a la pandemia antes de alcanzar la inmunidad de rebaño

El estado fue uno de los más complicados por los contagios de COVID-19, pero su gran campaña de vacunación le permitió reducir los casos a menos de la mitad en dos meses. Qué pasa en el resto del país

La reapertura del parque Disneyland en Anaheim, California (REUTERS/Mario Anzuoni)
La reapertura del parque Disneyland en Anaheim, California (REUTERS/Mario Anzuoni)

Desde el comienzo de la pandemia se habla de la inmunidad de rebaño como esa luz al final del camino. El momento en el que al menos un 70 por ciento de la población está inmunizada (ya sea por haber recibido la vacuna o por tener anticuerpos al sobrevivir al virus), haciendo que el contagio del COVID-19 merme. Ahora, con el proceso de vacunación tan avanzado en los Estados Unidos, se empieza a creer que el punto de inflexión puede llegar incluso mucho antes.

Si se logra que entre 30 y 40 millones de personas más se inmunicen en el país, aumentaría el nivel de residentes con anticuerpos entre un 10 y un 15 por ciento. Para ese punto, se llegaría al punto de quiebre de la pandemia en el que se pudiera controlar el contagio, según un estudio del instituto Scripps, ubicado en La Jolla, California.

Según datos de los CDC (Centros para el Control de Enfermedades, por sus siglas en inglés), hasta ahora el 44 por ciento de la población de Estados Unidos ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus, mientras que el 31 por ciento ya está completamente inmunizado. Con un 15 por ciento más de vacunaciones no se lograría eliminar el virus, pero se puede frenar considerablemente el contagio, evitando grandes focos infecciosos.

Mirando al oeste

A modo de ejemplo, se toma a California, uno de los estados más afectados por la pandemia, pero que mejor ha organizado el proceso de vacunación. Con un 50 por ciento de su población vacunada, lograron bajar en las últimas semanas el nivel de contagio semanal a 4,3 casos por cada 100 mil habitantes, comparado con un 5,5 hace un mes atrás, y 9,6 habitantes cada 100.000 residentes por semana en febrero.

Lógicamente, cuanto más gente vacunada haya, más contenido estará el virus. En San Francisco, donde el 72 por ciento de la población mayor de 16 años ya ha recibido su vacuna, solo seis personas han fallecido a consecuencia del COVID 19 en todo el mes de abril. Pero puede que la situación comience a revertirse antes de llegar a esos números de inoculación.

Pasajeros en una estación de metro en Nueva York (REUTERS/Brendan McDermid)
Pasajeros en una estación de metro en Nueva York (REUTERS/Brendan McDermid)

El desafío en el resto del país

El número de nuevos casos general está en descenso, con una drástica caída sobre todo en los grupos de mayor riesgo -como mayores de 65 años- porque fueron los primeros en haber recibido la vacuna.

Dos tercios de los mayores de 65 años en Estados Unidos ya han sido inmunizados y, según los CDC, para aquellos ya vacunados el riesgo de terminar hospitalizados si contraen COVID-19 disminuye en un 94 por ciento, comparado a aquellos de la misma edad que no fueron inoculados.

En estados como Vermont, donde el 56 por ciento de la población mayor de edad ya fue vacunada, el número de casos de COVID disminuyó en un 60 por ciento durante el mes de abril.

El problema en el país ya no es el acceso a la vacuna, que ahora está disponible para todos los mayores de 18 años, sino que existe un porcentaje minoritario de la población que no se quiere vacunar. Un 8 por ciento de los que recibieron una primera dosis, no está regresando por la segunda dosis. No es una cifra tan alta, pero las autoridades nacionales están iniciando una campaña para concientizar al respeto de la necesidad de recibir una inmunización completa.

Con un promedio de 3 millones de vacunas disponibles a diario en el país, lograr esos 30 millones de vacunados extra pudiera tomar tan solo un par de semanas.

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