Así funcionarían redes de tráfico de armas dentro del Ejército: se refieren a las municiones como productos de belleza para pasar desapercibidos

El material bélico que se negocia estaría destinado a abastecer a grupos delincuenciales como el ‘Clan del Golfo’, las disidencias de las Farc y al ELN

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Foto: Colprensa
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La captura y liberación del teniente coronel Jorge Esteban Bautista López, en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, por intentar entrar armamento al país, encendió las alarmas respecto a la supuesta existencia de una red de tráfico de armas dentro de las fuerzas armadas del país. El diario El Tiempo y Caracol Radio expusieron evidencias del que sería el modus operandi de uniformados que usarían su posición dentro de estas instituciones para lucrarse de delitos relacionados a la comercialización de armamento.

Inicialmente, la emisora nacional destacó que gracias a interceptaciones de comunicaciones entre los señalados delincuentes se logró establecer, entre otras cosas, la forma en la que se comunicaban entre ellos para pasar desapercibidos. Hacían el uso del nombre de la empresa de productos de belleza ‘Yanbal’ para referirse a armas y municiones. El material bélico que se negocia estaría destinado a abastecer a grupos delincuenciales como el ‘Clan del Golfo’, a las disidencias y al ELN. En las conversaciones se habla de escobas largas’ y ‘tarros’ para referirse, realmente, a proveedores de armas de fuego.

“Para hacer un negocio privado con el objetivo de tener un negocio fácil. Todo ese material bélico, de guerra que solo puede y está autorizado por la Constitución Nacional, solamente los puede disponer el Ejército Nacional, usted se dedicó a venderlos al mejor postor que son los que luego los venden a los grandes grupos armados de este país que con estas armas cometen tantos delitos día a día”, sostuvo el fiscal que está al frente del caso. Se habla, por ejemplo, de la venta de 10 mil municiones, en una de las ocasiones.

Por el otro lado, el diario El Tiempo se refirió, puntualmente, a las labores del coronel del Ejército Óscar Alexánder Amado Pinzón, el mismo que fue capturado tras ser acusado de traficar armamento militar que, posteriormente, terminó en manos de agrupaciones armadas al margen de la ley. En su caso particular, se le señala de hacer parte de una red que robaba armamento que estaba guardado en Tolemaida para luego entregarlo a disidencias de las FARC.

El hombre quedó libre por vencimiento de términos el pasado mes de septiembre, luego de declararse como inocente de los hechos. El caso de Amado Pinzón es el número 12 de los uniformados que han sido capturados por hechos relacionados a este, en el último año. Tal y como lo evidenció la unidad investigativa del diario El Tiempo, esta es tan solo la punta del iceberg, pues, se calcula que hay al menos ocho batallones que han sido víctimas de extracciones de material bélico de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

Se habla, entonces, de la ejecución de delitos como este en estaciones militares ubicadas en Caquetá, Putumayo, Meta, Tolima, Cesar, Indumil (en Soacha) e incluso el Batallón de Abastecimiento del Cantón Norte, en Bogotá.

El periódico argumentó que integrantes de estas redes criminales han llegado a vender subametralladoras UZI en 14 millones de pesos. De acuerdo con lo que comentó un testigo de este tipo de hechos a la Fiscalía, según Caracol Radio, las armas y municiones eran repartidas en un hotel clandestino ubicado en el centro de Bogotá. En aquel hotel, destaca el testimonio, se encontraba el soldado Pedro Javier Ciro, quien, destaca la emisora, se retiró del servicio para evadir a la justicia.

“Esto no es por catálogo, ni que tengan un negocio que pueda acreditar. Eso no es así, eso son giros, incrementos patrimoniales, pagos exorbitantes por lo que él traficaba y porque él sustraía para vender. Partes y armas de usos privativo de las FF.MM.”, destacó la Fiscalía General de la Nación.

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