Florida (Uruguay), 8 nov (EFE).- La emoción fue el sentimiento que predominó entre los fieles que asistieron este domingo a la última misa que el papa León XIV ofreció en Uruguay, donde muchos recordaron la visita de Juan Pablo II hace 38 años.
Según el Vaticano, la celebración reunió a unas 50.000 personas en Florida, una ciudad de menos de 35.000 habitantes situada a unos cien kilómetros de Montevideo.
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El punto de encuentro fue la plaza Asamblea y la misa se llevó a cabo frente a la Catedral Basílica de Florida, aunque no todos los fieles optaron por llegar hasta ahí: muchos prefirieron recibir al papa en la entrada a la ciudad.
Familias enteras llevaron hasta allí sus sillas y esperaron junto a la valla para ver pasar el papamóvil y saludar al sumo pontífice.
Analía y María Eugenia acudieron a la entrada a la ciudad, porque allí les pareció que el encuentro sería "más cercano" a él, además de que esto les permitió compartir el momento en familia.
Contaron a la Agencia EFE que de pequeñas también estuvieron en ese lugar recibiendo a Juan Pablo II, aunque dijeron no acordarse de cómo fue esa visita, hace 38 años.
Elena, quien también esperó a un costado de la calle, también fue en 1988 a ver a Juan Pablo II, a quien recuerda como "muy dulce".
Pese a que aseguró que en ese entonces el ambiente era "distinto" en la ciudad, celebró esta vez ver a personas jóvenes entre los asistentes. "Pensamos que estaba todo perdido, nada que ver. La juventud lo esperó y lo espera acá en Florida también", destacó.
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Mientras tanto, un vendedor llamado Francisco volvió a preparar banderas para la ocasión, tal como lo había hecho para la visita de 1988.
"Hace 38 años hacíamos banderas, hacíamos gorritos, hacíamos de todo y lo acompañamos a todos lados. Donde andaba él andábamos nosotros. Se vendió espectacular, en todos los departamentos que fue la gente compraba y hay gente que hasta ahora tiene la mercadería guardada y la ha sacado ahora", añadió.
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Según dijo, estos días son espectaculares para las ventas y señaló que "espiritualmente es lo máximo" que un papa esté en Florida.
La ocasión también motivó viajes entre los uruguayos, como el caso de Nancy, quien lo hizo "en representación" de su madre de 87 años, que no pudo acudir al evento.
Carlos, en tanto, viajó tres días antes desde España a su Uruguay natal y contó que la asistencia a la misa estaba planificada ya que sacaron entrada al evento con anterioridad y llegaron al predio a las 06:30 hora local (09:30 GMT) para estar lo más cerca posible del escenario.
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Consultado sobre la misa de León XIV de este domingo, la definió como "impecable". "Es realmente importante la visita del papa en este momento que realmente las cosas están difíciles", añadió.
El papa León XIV fue recibido en esta ciudad por más de 200 jinetes que le dieron la bienvenida en una demostración de las tradiciones del país sudamericano.
Además, el intendente de Florida, Carlos Enciso, le entregó regalos artesanales que resumen la identidad del departamento.
Algunos de ellos fueron un cáliz de madera de olivo y plata, un rosario de cuero, una manta tejida con los colores de la bandera de Florida y un tapiz con la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres. EFE
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(foto)(video)
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