Bruselas, 6 nov (EFE).- El rey Felipe de los belgas decidirá este viernes si acepta la dimisión que el primer ministro del país, el nacionalista flamenco Bart de Wever, le presentó el pasado lunes después de que el Ejecutivo fracasara en su intento de llegar a un acuerdo para los presupuestos de 2027 y para hacer recortes por valor de 10.000 millones de euros hasta 2029.
El monarca, que recibirá a De Wever en audiencia a las 10:30 hora local (9.30 GMT), mantuvo en suspenso la dimisión del primer ministro el lunes y convocó a los líderes de los partidos que acompañan a su N-VA en la coalición de gobierno: el centroderechista francófono Movimiento Reformista (MR), el centrista francófono Les Engagés, el centrista Partido Demócrata Cristiano y Flamenco (CD&V) y el partido de centroizquierda flamenco Vooruit.
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Los portavoces de estos cuatro partidos han desfilado por el Palacio Real durante esta semana y se espera que hayan dado al monarca información suficiente sobre el estado de situación de la crisis presupuestaria como para que pueda decidir si la única salida es aceptar la dimisión de De Wever o, un escenario más probable, que ordene al primer ministro que siga negociando.
La prensa local cree que la opción más posible es que el rey rechace la dimisión de De Wever si en sus conversaciones ha constatado que hay margen para llegar a un acuerdo en el corto plazo, lo que devolvería a los partidos a la mesa de negociaciones.
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Una variante de esta opción es que mantenga la dimisión de De Wever en suspenso y o bien convoque una nueva ronda de consultas o se tome unos días para pensar en los siguientes pasos. También podría designar a un mediador en busca de nuevas vías para acercar posturas entre la coalición, una figura habitual en la formación de gobierno.
En el caso de que aceptase la dimisión, se podría tratar de buscar a otro primer ministro con la misma coalición de cinco partidos, a un nuevo socio de coalición que sustituya a uno de los actuales o convocar elecciones anticipadas.
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En las conversaciones del pasado fin de semana, los partidos de la coalición pusieron sobre la mesa ideas para recaudar 10.000 millones de euros de ajuste para reducir el déficit de cara a 2029, desde el aumento de un punto en el IVA (vetado por MR) hasta recortes en sanidad (bloqueados por Vooruit) o la congelación de la indexación de los salarios y otras prestaciones sociales, que no prosperaron.
Algunos partidos intentaron que el ajuste total fuese de 8.000 millones en su lugar pero el primer ministro se negó, aludiendo al riesgo de una rebaja en la calificación crediticia de Bélgica.
De Wever también se opone por el momento a recurrir a las asignaciones presupuestarias mensuales provisionales, una técnica para congelar las asignaciones del año previo y permitir que el país comience 2027 sin un nuevo presupuesto. EFE
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