El estudio de ADN reescribe la historia de varias lenguas europeas y el origen vikingo

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Redacción Ciencia, 4 nov (EFE).- Un laborioso estudio de ADN antiguo que ha mezclado investigación genética, arqueológica y lingüística podría reescribir la historia de varias lenguas germánicas -como el inglés, el alemán o las lenguas escandinavas- y plantea además muchas dudas sobre su origen vikingo.

El trabajo ha revelado una migración hacia Escandinavia hasta ahora desconocida, hace unos 4.000 años, lo que sugiere que las bases de las lenguas germánicas se establecieron mucho más tarde de lo que se creía, y que ese desplazamiento desde el norte de Alemania hacia Dinamarca y Suecia precedió a la era vikinga y explicaría las similitudes culturales con los anglosajones.

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Lo ha puesto al descubierto un equipo internacional de investigadores, liderado por científicos de las universidades de Copenhague (Dinamarca) y de Leiden (Países Bajos), y este miércoles publican los resultados de su trabajo en la revista Nature.

Los investigadores analizaron el ADN de más de 4.500 individuos antiguos, incluyendo 712 genomas secuenciados por primera vez, y combinando genética, arqueología y lingüística, han conseguido reconstruir importantes migraciones que contribuyeron a dar forma a las lenguas que se hablan en la actualidad en Europa.

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"Las secuencias de ADN no nos dicen directamente qué idioma hablaban las personas; pero al combinar el ADN antiguo con evidencia lingüística y arqueológica, podemos comenzar a rastrear cómo se propagaron y cambiaron los idiomas a lo largo de miles de años", ha señalado Eske Willerslev, autor principal de los estudios y profesor de la Universidad de Copenhague.

Los investigadores identificaron una importante migración a Escandinavia, hasta ahora desconocida, que tuvo lugar hace unos 4.000 años.

Es probable que los recién llegados procedieran de zonas cercanas al mar Báltico y se extendieran rápidamente por Escandinavia, según los investigadores, que han observado que su llegada tuvo un impacto duradero en las poblaciones del norte de Europa, por lo que han sugerido que podrían haber sido portadores del ancestro más antiguo de las lenguas germánicas actuales.

Esto pone en entredicho la antigua creencia de que las raíces de las lenguas germánicas llegaron con migraciones anteriores hace unos 5.000 años, y los hallazgos sugieren que los fundamentos lingüísticos del inglés, el alemán, el neerlandés o las lenguas escandinavas podrían haberse extendido mil años más tarde de lo que se pensaba.

Los estudios también sacaron a la luz un capítulo inesperado de la historia escandinava, al sugerir que hace unos 1.500 años, varios siglos antes de la era vikinga, personas procedentes de lo que hoy es el norte de Alemania emigraron a Dinamarca y el sur de Suecia.

La migración coincide con el surgimiento del nórdico antiguo, la lengua hablada por los vikingos, y los descubrimientos sugieren también que muchos vikingos daneses y suecos descendían en gran medida de estos recién llegados, quienes estaban estrechamente emparentados con grupos que también contribuyeron a la formación de los anglosajones en Gran Bretaña.

Este descubrimiento podría ayudar a explicar las similitudes de larga data entre las culturas vikinga y anglosajona, incluidas las tradiciones artísticas compartidas y las lenguas estrechamente relacionadas.

Un estudio complementario utilizó el mismo enfoque para abordar otro debate de largo recorrido: los orígenes de las lenguas celtas, que en la actualidad sobreviven principalmente en lugares como Irlanda, Gales, Escocia y Bretaña.

Sin embargo, hace 2500 años, se hablaban en gran parte de Europa, por lo que investigadores han debatido durante más de un siglo si su origen se encuentra en la costa atlántica europea o más al este, en Europa central.

Ahora, el ADN antiguo revela también un movimiento migratorio desde Europa central hace unos 3.000 años, que se extendió hacia el oeste, llegando a Francia, Gran Bretaña, Irlanda y la península ibérica.

Según los investigadores, esto proporciona la explicación más sencilla para la expansión de las lenguas celtas, y cuestiona una de las teorías más influyentes, que mantiene que las lenguas celtas se originaron en la costa atlántica.